• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

Al instante

¿Peón o soberano en el juego de la propia vida?

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En las últimas semanas los jerarcas del régimen han vuelto a echar mano de aquel antiquísimo y a menudo inútil recurso de la incansable repetición de mentiras hasta su transmutación en “verdad” en el imaginario colectivo, esta vez con la intención de sembrar la idea de la imposibilidad de una pronta realización del referéndum revocatorio, lo que de plano contravendría lo establecido en la propia Constitución.

No hay que ser un experto jurista para entender que, en un saludable marco democrático, tanto las leyes como el conjunto de instrumentos jurídicos que viabilizan su aplicación deben garantizar el pleno y oportuno ejercicio de los derechos; justo lo contrario de lo que hoy está ocurriendo en Venezuela con la arbitraria imposición de unas normas que, con la mayor desvergüenza y la misma frecuencia con la que mudan de ropa, los constructores del perverso tinglado socialista del siglo XXI cambian a su conveniencia.

Pero lo verdaderamente grave es que luego de 17 años de flagrante violación de los más fundamentales derechos de los venezolanos, en el seno de la oposición algunos –aunque cada vez menos– sigan pretendiendo que esta sociedad continúe danzando al macabro son que los tiranos toquen, quizás creyendo que algún día, una vez muerta la opresión por obra y gracia de la divina providencia, serán glorificados como los “mártires” que estuvieron en la primera línea de la “pacífica resistencia” al régimen y, por semejante “proeza”, laureados con el temporal poder.

Claro que aún peor sería que gruesos sectores de la oposición se presten para interpretar el triste papel de peones en el juego de quienes, tras tanta “abnegación” y olor a “santidad”, solo padecen de la peligrosa miopía que sus terrenales ambiciones ocasionan y que les impide ver más allá de estas.

En momentos en los que la supervivencia deja de ser una metáfora para convertirse en una agobiante cotidianidad, se necesita de imperfectos pero sensatos ciudadanos que, haciendo caso omiso de santos y héroes con pies de barro, luchen con determinación por ellos mismos, por sus hijos y por su patria, y que además lo hagan con las armas de la razón y con la fuerza de una mancomunada actuación.

Lo demás, es mera ilusión.

@MiguelCardozoM