• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

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María Corina y los “degenerados”

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“Expropiar es robar” fueron las certeras palabras con las que la diputada María Corina Machado hizo caer del rostro del artífice de la actual debacle la máscara de moderno Robin Hood que con esmero exhibía ante un mundo que, por intereses de diversa índole, se resistía a denunciar entonces lo que por obvio bien sabía: su talante totalitario y criminal.

Fueron también las palabras que evidenciaron la pusilanimidad de sus otrora “compañeros” diputados que, en vez de espetarle a voz en cuello al tirano la lapidaria verdad que con entereza ella acababa de pronunciar, se escondieron detrás de sus curules mientras, con afectada indignación, aquel y sus cínicos secuaces la convertían en blanco de sus repugnantes improperios.

Y como era de esperarse, esa frase y su integridad le otorgaron a tan valiente mujer una credibilidad que desde entonces, pero sobre todo en los últimos meses, ha sido clave en la captación de aliados realmente comprometidos con la lucha nacional en pro de la democracia.

No sorprende por esto el que los corresponsables de la actual crisis se hayan cebado en ella y ahora, como colofón de la larga lista de delitos perpetrados en su contra y por unas acusaciones tan falsas como ridículas, la inhabiliten para ejercer cargos públicos por un año a solo días de las inscripciones de las candidaturas de quienes competirán en los venideros comicios parlamentarios.

Otra acción ilegal que afecta a toda la sociedad venezolana y que evidencia una vez más que el país no podrá progresar mientras sea “gobernado” por individuos a los que nada les importa el bienestar de sus ciudadanos; y no les importa porque el tiempo que deberían emplear en la búsqueda de soluciones a esa grave crisis lo dedican a acosar a quienes no se quedan callados ante sus continuos dislates.

Una persona que minutos antes de enterarse de la noticia de la mencionada inhabilitación había experimentado otra de las tantas desilusiones mezcladas con impotencia y rabia al conseguir muy pocos víveres y a precios exorbitantes, refiriéndose a los causantes de su airada desolación, me dijo: 

–Son unos degenerados. 

Ningún argumento hay que pueda persuadir a quienes así piensan de lo contrario.

Sencillamente, es la verdad.

 

@MiguelCardozoM