• Caracas (Venezuela)

Miguel Ángel Cardozo

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Jueves rojo

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Sin duda, un fatídico día que por muchas décadas será recordado en el país, porque fue ese el día en el que los venezolanos –la casi totalidad que no forma parte de la muy excluyente plutocracia socialista del siglo XXI– fueron condenados a sobrevivir con el más mínimo de los salarios de toda su historia patria a consecuencia de una megadevaluación sin precedentes de su moneda, dado que el tipo de cambio de referencia en el Simadi, al cierre de la jornada de estreno de esta nueva pieza del engranaje empobrecedor del régimen –ese funesto 12 de febrero de 2015–, se ubicó –en número redondo– en 170 bolívares “fuertes” por dólar, lo que equivale, nada menos, que a 170.000 bolívares de aquellos que circularon antes de la reconversión monetaria que entró en vigencia el 1° de enero de 2008.

Lo más ofensivo de este sórdido asunto es que, por exacerbación de un incomprensible sadismo, se escogiese precisamente el 12 de febrero para sentenciar a aniquilación por pobreza extrema a decenas de millones de venezolanos, haciéndose así mofa de ellos en un día en el que con pesar se recordaba el inicio de la cruenta masacre que un año atrás anegó las calles del país con la sangre de 43 compatriotas, gran parte de ellos jóvenes y valientes estudiantes.

Es evidente que esa sangre derramada a mares, durante aquellas semanas de extrema barbarie, no satisfizo la orgiástica hambre de muerte y destrucción de quienes, con enfermiza saña, procuran hoy la completa ruina de un pueblo cuyo exterminio, al parecer, es lo único que podría saciar su mortal apetito.

Y mientras así actúan, estos dispensadores de miseria se presentan de manera grotesca como las supuestas víctimas de una guerra que solo existe en su retorcida mente y cuya extravagante denominación bien podría hacer alusión a una de las sistemáticas violaciones que, por su inquina y turbios intereses, han perpetrado contra la población venezolana.

A lo largo de la historia, nada bueno ha resultado para los que desde el poder y con enconado odio han ultrajado, hambreado y masacrado a sus pueblos, máxime cuando ello ha ido acompañado de una obscena ostentación de privilegios obtenidos a un muy alto costo: el del bienestar de las mayorías.

En Venezuela, a infinidad de males producto de malas decisiones en los últimos 16 años, se suma ahora esa megadevaluación del jueves rojo cuyos devastadores efectos aún está por padecer la casi totalidad de los venezolanos, pero que para la opresora plutocracia socialista podría significar una expansión de sus muchos privilegios, por lo que cabe preguntarse qué decidirá este pueblo que resulte de tanto daño, si su completa ruina y subyugación –y, posiblemente, su ulterior exterminio–, o su venturosa emancipación.

 

* Profesor de postgrado de la UCAB e investigador.

 

** Doctorando en Gestión de Investigación y Desarrollo, UCV. Especialista y magíster en Gerencia de Servicios Asistenciales en Salud, UCAB. Odontólogo, UCV.

 

@MiguelCardozoM