• Caracas (Venezuela)

Maximiliano Tomas

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Elegir el próximo libro

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Hace poco publiqué un libro de ensayos y en las muchas entrevistas que me tocó responder había una pregunta que se repetía. ¿Cómo deciden los lectores qué comprar a la hora de entrar en una librería? ¿Qué buscan en un libro? ¿Se dejan llevar por la novedad o eligen de acuerdo con otras variables? Nadie tiene una respuesta verdadera.

Por ejemplo, Ediciones Godot me hace llegar dos títulos. Abro uno de ellos, una novela corta de Stefan Zweig llamada Una partida de ajedrez, y en la primera página leo: “El habitual bullicio de último momento reinaba en el gran buque de vapor que dejaría Nueva York a la medianoche con destino a Buenos Aires”.

El nombre de Buenos Aires capta mi atención enseguida. ¿Quién viaja de Nueva York a Buenos Aires y por qué? La pregunta me descubre que acabo de caer en la trampa: yo no pensaba leer este libro, pero ahora no puedo dejar de leerlo.

Una partida de ajedrez es el último libro escrito por Stefan Zweig (1881-1942) poco antes de suicidarse junto a su esposa en Brasil. Zweig, que estuvo en la Argentina en 1936 ofreciendo algunas conferencias, fue un autor célebre en el período de entreguerras.

Una partida de ajedrez contiene una de las más bellas definiciones sobre este juego: “¿Acaso no es una ciencia y un arte, algo suspendido entre esas dos categorías, así como el ataúd de Mahoma se encuentra suspendido entre el cielo y la tierra? ¿No es una conexión única entre pares de opuestos (antiquísimo pero eternamente nuevo; con una estructura mecánica pero eficaz solo por obra de la fantasía; limitado a un espacio geométrico fijo pero ilimitado en sus combinaciones; en constante producción pero estéril; un pensamiento que no conduce a nada; matemáticas que no calculan nada; un arte sin obras de arte; una arquitectura sin sustancia) que sin embargo ha demostrado ser más duradera en su esencia y existencia que todos los demás libros y obras de arte?”.