• Caracas (Venezuela)

Mauricio Vargas

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Mauricio Vargas

¿Alguien tiene una idea?

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Desde hace rato las encuestas se lo dicen a gritos a los políticos: la guerra y la paz dejaron de ser los asuntos de mayor preocupación y hoy ocupan lugares intermedios en la lista de inquietudes, por debajo del desempleo, los urgentes cambios en salud, la calidad de la educación, la infraestructura, la justicia y la seguridad ciudadana. Los colombianos entienden que la guerra va quedando atrás, y que eso nos da la oportunidad de resolver asuntos críticos dejados de lado por décadas, ante las urgencias del conflicto armado.

Más que interesarse por los vaivenes de la mesa de La Habana, a los colombianos los desvela que, si bien el desempleo ha bajado, el empleo creado no siempre es de calidad; que el Gobierno lleva tres años tratando de reformar la salud y apenas sacó adelante unos cambios constitucionales que son, por ahora, letra muerta; que se ha perdido década y media en materia de infraestructura, aun si algunos de los grandes proyectos por fin arrancan; que la educación sigue esperando una reforma que mejore su calidad, y que no les roben el celular ni les maten a su hijo a la salida de un estadio de fútbol, o que al menos la justicia castigue a los criminales.

Sordos a esos clamores, de eso no hablan los candidatos a la Presidencia ni al Congreso. A ellos se les hace agua la boca con la conformación de listas, y dedican buena parte de su jornada a mantener aceitada la maquinaria con la mermelada corruptora que les ha dado el Gobierno, y que ya no es asunto solo de unos puestos, sino de la entrega integral de la contratación de toda una entidad pública.

La semana pasada, algunos de los dirigentes más jóvenes de la Unidad Nacional –y por ello mismo, más obligados a impulsar una renovación en la forma de hacer política y en el discurso– estuvieron dedicados a hablar de jefaturas de debate –que Germán Vargas sí, o que no–, de quién será el vicepresidente, y de si el presidente Juan Manuel Santos favorece más a este o este otro sector con puestos y prebendas. A mi colega

Rudy Hommes, la campaña le parece interesante por asuntos de mecánica, no de ideas.

El Presidente en trance de reelección se mantiene en el monotema de la paz. Desde la izquierda, las dos candidatas solo hablan de garantías, pero es imposible cogerlas en una propuesta. El candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, ha entrado en una etapa de mutismo. Enrique Peñalosa todavía trata de convencer a los ‘verdes’ de ser su candidato, pero tampoco hace planteamientos programáticos.

A esta campaña de bostezo acaba de llegar la exministra Marta Lucía Ramírez. Interesante la sorpresa que nos dio, el domingo 26, la convención conservadora, al descartar el apoyo a la reelección de Santos y optar por una candidata propia. Si ella quiere tener opciones, debe dejar de hablar de lo que pasó en la convención, y meterse de lleno en la campaña con algo que de verdad impactaría: propuestas sobre los grandes temas e ideas que atraigan a ese 30 por ciento de electores que dice que, si las elecciones presidenciales fueran hoy, votaría en blanco.

Estuve la semana pasada en Washington. Tuve ocasión de seguir el discurso de Barack Obama ante el Congreso en el que, como todos los eneros, el mandatario estadounidense pasa revista al estado de esa nación. A pesar de que no vive sus mejores días en la Casa Blanca, Obama se lució con una alocución cargada de iniciativas concretas sobre inmigración, educación, salarios y empleo, salud, jubilaciones, igualdad, carreteras, energía, apoyo a los nuevos emprendedores y decenas de temas más: durante casi dos horas, bombardeó al Congreso y al público con una descarga de propuestas que ha generado un alud de interesantes y productivas discusiones. ¡Qué contraste! ¿Será que en Colombia a algún candidato se le ocurre proponer una idea? ¿Será demasiado pedir?

mvargaslina@hotmail.com