• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

Al instante

Sobre la soledad

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No hay una sola persona que no se haya sentido sola alguna vez. Se podría decir que sin importar las circunstancias de edad, o momento de la vida en que uno se encuentre, este sentimiento puede aparecer frente a nosotros. Pero lo realmente difícil no es la soledad en sí misma, sino aquello que le atribuimos, en su mayoría negativo, así como lo que esperamos que sea la soledad, según la idea social o cultural de esta.

Muchas veces la soledad es una bendición a la cual le atribuimos malestar solo porque así se supone que debe ser. Pero no, además, la soledad no es algo místico tampoco. La soledad podría ser retirarse de la sociedad un tiempo o vivir en un país donde no conozcas a nadie. Puede ser una sensación respecto a tu familia, tu entorno, tu pareja. Puedes estar solo y al mismo tiempo estar acompañado.

Grandes personajes de siglos anteriores conocían las virtudes de los períodos de soledad y aún de oscuridad. Por ejemplo, el poeta San Juan de la Cruz, en su poema Noche oscura del alma, donde la idea de soledad aparece como la búsqueda de algo superior, la comunión con algo más allá.

Como un período de transición o como un viaje, cuando la soledad aparece debemos enfrentarla o disfrutarla. Encontrarla amable y amarla, hacerla nuestra. Solo así podremos apreciar sus verdaderas virtudes, sus dones y los poderes que la misma encierra.