• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

Al instante

Mauricio Palacios

Los reconocimientos

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los reconocimientos (1955) de William Gaddis (1922-1998) es una novela fundamental de la literatura occidental. La idea misma de lo que va la novela complementa un rango de temáticas, estilos y preocupaciones que pretenden abarcar todo el universo humano: las fundaciones de la misma civilización, las bases de las relaciones familiares, las relaciones entre los sexos, la naturaleza de la vida en la ciudad, neolítico, Edad Media, Renacimiento, el siglo XX, los conflictos espirituales entre las religiones y las formas de organización social (cultos solares, cultos lunares, patriarcado, matriarcado), el conflicto entre el catolicismo y el protestantismo, entre el culto a Mitra y el cristianismo primitivo, entre la espiritualidad y el progreso material, y omnipresente en la novela el asunto de la falsificación y la duplicación del arte y de todo.

En esta novela, con preocupaciones profundamente religiosas, el asunto de la falsificación también viene desde este lado. En la época en que manos y pies, orejas y narices de santos viajaban de una basílica a otra para ser veneradas también aparecieron numerosas falsificaciones. Falsificaciones de la mano de santa Teresa de Jesús o del pie de san Juan de la Cruz, probablemente en la noche oscura de la falsificación de miembros santos empezó el germen de la producción en masa.

A William Gaddis concretamente le preocupaba la falsificación del arte y la producción en masa de la cultura. La idea de los secuenciadores de música electrónica hoy en día le pondrían los pelos de punta. La abreviación del Quijote por parte de Pérez Reverte o la pintura de principios del siglo XX mal restaurada por una anciana y que causó revuelo en las redes sociales. La misma existencia de las redes sociales, como un espejo y extraño bucle de uno mismo le parecería espeluznante. El mismo Gaddis decía: «Un escritor está para que lo lean, no para que lo vean», y también dice en palabras similares Wyatt Gwyon en la novela, refiriéndose a la necesidad del artista de crear arte, no de ser posar o mostrarse a sí mismo: «What is the releft of him when he’s done his work? What's any artist, but the dregs of his work? The human shambles that follows it around. What’s left of the man when the work’s done but a shambles of apology».

Así cuando abre la novela, en el asunto llamado The Spanish Affair, pronto nos vemos mezclados con la vida del reverendo Gwyon, quien pronto entra en el estudio del culto a Mitra, para pasarse a él posteriormente, al considerar el cristianismo como una copia del primero.

Los reconocimientos toma su nombre de los Reconocimientos clementinos, una novela religiosa del siglo II atribuida al papa san Clemente I. En esta novela religiosa del siglo II se refieren las travesías del mismo Clemente, quien narra en primera persona sus viajes, cuestionamientos religiosos y pensamientos.

Los reconocimientos, los de Gaddis, hablan de la historia de Wyatt Gwyon, hijo del reverendo Gwyon, quien es transformado en España por lo que él mismo llama The Spanish Affair. Wyatt Gwyon crece a la sombra de su padre y su tía Mary, con sus primeros intereses en la pintura. Pero el creador no puede ser el hombre, porque el hombre es solo un imitador (como Cristo lo sería de Dios). La tía Mary inocula en Wyatt Gwyon el sentimiento de culpa por crear, por lo que se torna en hacer imitaciones de pintura flamenca del siglo XV y XVI, como Hieronymous Bosch, Hans Memling o Hugo van der Goes. Acto casi como venderle el alma al diablo y lo perseguirá toda su vida. La novela en sí misma está llena de referencias religiosas, literarias y filosóficas en cada página (al respecto de estas alusiones y otras formas de intertextualidad, la página http://www.williamgaddis.org/recognitions/annota.shtml). Cada escena y la totalidad del libro pueden ser interpretadas desde distintos ángulos, desde distintos simbolismos, o dentro de la misma línea narrativa.

Las configuraciones de la figura femenina desde la madre de Wyatt Gwyon, hasta su esposa y luego otro personaje femenino tienen puntos de referencia religiosos. La madre Virgen, luego la madre aparecida (ya entra en la psicología jungiana respecto de la precognición), Esther (como el personaje bíblico) y personajes oblicuos y extraños como Esme. La ciudad de Nueva York aparece como un infierno en la Tierra, y Wyatt Gwyon trabaja en un cuarto con olor a lavándula (como en el Gehena), por la noche y con sospechas de que bajo tierra (como si fuera un crimen y como si fuera pecado), infierno en la Tierra como las ciudades descritas por Blake o Milton, así como fiestas interminables donde se dan cita aspirantes a artistas y escritores. También, se lee una sátira del clásico de la autoayuda Cómo ganar amigos e influir en los demás, así como una burla de la obsesión moderna por tener todo bajo control, así como la influencia de las modas de salud y dieta que vienen desde las revistas mediante la influencia de los creadores de productos.

El aspecto de la falsificación va más allá de la falsificación del arte practicada por el mismo Wyatt Gwyon. En esta novela todo queda en evidencia. Todos y cada objeto parecen derivados de una falsedad, de una réplica. Tienen todo lo real, pero padecen de vicio inherente, como llama Wyatt Gwyon a la originalidad de los cuadros que pinta.

Autores como Jonathan Franzen han sido críticos de la opción estética y artística de Gaddis, en el ensayo Mr. Difficult: William Gaddis and the Problem of Hard-to-Read Books. En ese ensayo Jonathan Franzen critica la dificultad de Los reconocimientos, así como también dice que no ha llegado a ninguna parte leyendo libros como El hombre sin atributos, Moby Dick o Doctor Fausto. Ese ensayo dice más de la propia mediocridad y limitaciones intelectuales de Jonathan Franzen antes que cualquier aspecto revelador de la novela de Gaddis. Si algo se salva de ese ensayo son ciertas anotaciones sobre la vida de William Gaddis, aunque un tanto sesgadas.

El libro es difícil es cierto, pero Don Quijote también lo es. Nada que valga la pena es fácil en la vida, bien lo debería saber Jonathan Franzen, que viene de la misma cultura calvinista de trabajo y sacrificio que William Gaddis. Por otro lado, la introducción hecha por William Gass, dice que Los reconocimientos es una novela que uno termina para volver a empezar, una novela que será amiga de uno por toda la vida, como Moby Dick o Finnegans Wake. Esa afirmación es cierta y quizá hasta se quede corta.