• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

Al instante

La pornografía es el opio del siglo XXI

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Hay un dicho que dice que “la religión es el opio de las masas”. Hay una variación que dice que “la televisión es el opio de las masas”. Pero yo digo que en el siglo XXI “la pornografía es el opio de las masas con Internet de banda ancha”.

En el siglo XIX las guerras del opio (https://es.wikipedia.org/wiki/Guerras_del_Opio) ejercidas sobre China dejaron a miles de adictos a los opiáceos. En el siglo XX después de la llamada de la liberación sexual y en Francia, Mayo del 68, los hippies y demás movimientos contraculturales, (https://es.wikipedia.org/wiki/Mayo_de_1968_en_Francia#Contexto_cultural)prepararon el camino para el cine pornográfico y las imágenes pornográficas para un público más amplio. Después de la llegada del Internet a inicios del siglo XXI, prácticamente cualquier individuo, independientemente de su edad o condición socioeconómica podría tener acceso directo a esta, llamémosla, sin miedo a exagerar, “poderosa droga”.

En este espacio no voy a extenderme en los asuntos morales de la adicción real que representa la pornografía, sino que procuraré detallar la naturaleza adictiva de la misma y algunos elementos en relación con la misma, de la manera más concisa posible.

Los principales componentes de la adicción a la pornografía se encuentran en el proceso de de-sensibilización, en el que se desarrolla tolerancia a la fuente de placer. Luego está el proceso de sensibilización, en que el cerebro se sobrecarga del estímulo. Aquí empieza el condicionamiento al mismo y la pérdida del control ejecutivo y de decisiones.

Sin embargo, la analogía de la casa Skinner es la que podría detallar con mayor exactitud a qué me refiero cuando refiero a la pornografía como un artefacto extremadamente adictivo y dañino.

Una caja Skinner, también llamadas cámara de condicionamiento operante, son cajas utilizadas para modificar el comportamiento animal. Se opera con la idea de refuerzo. El comportamiento que recibe una recompensa, un refuerzo positivo, se repite, mientras que el comportamiento que recibe un castigo, un refuerzo negativo, termina por extinguirse. En un experimento con ratas, al darles a esta un interruptor que activa los centros de placer de su cerebro, estas presionan el interruptor hasta perder interés por todo y morir finalmente de hambre. Un adicto a la pornografía actúa como una rata en una caja Skinner. Se condiciona a la pornografía mediante el interruptor, la masturbación, que refuerza su adicción por la misma. La cascada de neuroquímicos que se desenlazan en el cuerpo y en el cerebro a través de esta actividad son las mismas en la rata en la caja de Skinner y en el adicto a la pornografía.