• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

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Mauricio Palacios

Sobre Señales atendidas

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La diferencia entre Jairo Restrepo Galeano (Lérida, Tolima, 1951), y sus contemporáneos es notable. La influencia de Samuel Beckett -de la que Restrepo Galeano no es solo un discípulo más, sino un verdadero heredero-hace de Restrepo Galeano una rareza en el panorama literario colombiano. Una rareza; una novela que arriesga y propone nuevas formas de concebir la literatura, nuevas formas de concebir la vida, y por ende, marca distancia con todo lo anterior, sin por ello renegar de la tradición, de la que bebe para crear desde otros ángulos. Una novela que incendia la tupida selva de la literatura para generar un campo aún más fértil. Señales atendidas debe ser vista como una máquina literaria, un aparato imposible de desarticular, una novela donde los hallazgos de imágenes, lo impredecible y el ingenio toman posesión del lector.

Señales atendidas es una novela que apuesta por cartografiar a Cartagena. Una Cartagena real y vívida, donde los personajes, Jerónimo y Anastasia emergen del lúcido narrador y recorren sus calles, se bañan en sus playas, se citan en sus plazas. Desde Getsemaní hasta la Torre del Reloj, hasta los mangles llenos de miseria, hasta sus playas y bahías, se evidencia el sentir de una ciudad. Una ciudad confrontada por la historia y por el olvido, es reivindicada. Una ciudad que es el simulacro simulado para los turistas, y es al mismo tiempo ese pedazo de cielo e infierno para sus habitantes. A cada página Cartagena, como personaje, emerge desde su movilidad y realidad hasta el lector. La novela entra en terrenos donde la realidad se mixtifica con la ficción, y los personajes cobran vida, si es que no viven ya, en algún lugar de la misma Cartagena. Todo aquél que conozca Cartagena, como habitante, o que la haya visitado, reconocerá en estas páginas el espíritu de una ciudad, con un pulso viviente y en constante movimiento.

La metaficción aparece como caballo de Troya, para desmontar las nociones de realidad y tiempo. El narrador-creador se convierte en personaje, y la reflexión sobre la literatura se hace constante y lúcida. La metaficción en Restrepo Galeano va más allá de un simple ejercicio literario o técnica narrativa, y ejerce de vórtice en que se fundamenta un discurso de ideas y una visión única del mundo. El narrador construye y desarma al mismo tiempo las posibilidades de la propia creación, es decir, de la propia existencia, es decir, del ser como lector y escritor al mismo tiempo.

Restrepo Galeano extiende al máximo las propiedades creadoras del lenguaje. Es imposible leerla y no contaminarse, de ese mundo viviente, de la consistencia del relato. Es imposible leerla y no sentirse en Cartagena. Es imposible leerla y no palpar la calidad narrativa, el poder del lenguaje, la calidad de un autor de peso.

Jerónimo, personaje de la novela, ¿es Restrepo Galeano? ¿Quién es Anastasia? ¿Por qué Cartagena es tan vívida? ¿Debemos indagar en la vida del autor para entrar en detalles de la novela? Mi respuesta es no. No hace falta. La novela se explica por sí misma, y más allá de posibles especulaciones, es un pilar que se yergue sin necesidad de sostenes externos. Aunque podemos imaginar, en la soledad de su escritorio, a Restrepo Galeano, en dialogo con Jerónimo y con Anastasia, o en el acto de trazar líneas y líneas que formen a Cartagena.

Señales atendidas es el mejor mural de Cartagena pintado por su autor. Un creador de su propio canon. Sin embargo, Restrepo Galeano está más allá de concepciones territoriales aplicadas a su literatura. Da igual si Restrepo Galeano es de Lérida o de Cartagena o de Bogotá. Da igual si es colombiano, incluso. Estamos hablando de una obra que en cuanto a calidad estética y riesgo de su propuesta se refiere, está por encima de nacionalidades y geografías. Una obra que debe ser entendida como un oasis, como una estrella distante, en un cúmulo formado por los escritores de temple, que creen en la literatura, que viven por la literatura, y que mueren por ella.

Pero el mayor logro de Restrepo Galeano consiste en brindarnos una vez más la utopía del amor y del olvido. A través de sus páginas, podemos adentrarnos en  un mundo bucólico, que se enfoca y se desenfoca, a través de un microscopio que indaga en lo particular, y un telescopio que indaga en lo general. Una novela que signa la experiencia de vida, así como la experiencia de una ciudad, de un país, de unos tiempos presentes.