• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

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El genio de David Bowie

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Este mes se fue uno de los más grandes cantantes de los últimos tiempos. Camaleónico, teatral, siempre cambiante e influyendo sobre la mente de todos nosotros, sus oyentes. Desde aquellas canciones que personificaban a Ziggy Stardust hasta aquellos ritmos cuasi-mecánicos de The Thin White Duke, Bowie fue un músico que jamás envejeció. Es más, podríamos decir que no murió realmente. No tanto porque su música siga aquí, porque hasta oscuros músicos underground jamás dejan de ser escuchados así sea por una minoría, como porque la música de David Bowie encarna el espíritu de toda una época.

Desde los albores de los sesenta David Bowie solo pudo estar en constante proceso de reinvención y transformación de su persona. David Bowie combinaba un aspecto realmente erudito en cuanto a la representación escénica y la historia de las artes, con una chispa divina que solo trasciende a los más grandes artistas. Un hombre de mil máscaras, siempre estuvo en una constante re-creación de su personaje artístico.

Con cada década Bowie mutó de un yo a otro yo, siempre el espejo reverso de su transformación anterior: se actualizaba a sí mismo frente a su propia obra y también frente al cambio de los tiempos. Así como los perros perciben los terremotos antes que sus amos, Bowie percibía las tendencias y estilos antes que fueran moda.

En la historia que está detrás de su disco Ziggy Stardust and The Spiders From Mars, el personaje principal, Ziggy, llega a la Tierra para anunciar el colapso de la civilización y la llegada de los “infinitos”. Anuncia la llegada de los hombres de las estrellas y una nueva esperanza. Ziggy es un mesías, un profeta de una nueva era para la humanidad. Los infinitos, los hombres de las estrellas tomarán partes del cuerpo de Ziggy para manifestarse en el mundo corpóreo. El personaje estaba revestido de androginia y mística, como si los antiguos chamanes de las culturas arcaicas se hubieran reinventado en los íconos de la música pop.

En una entrevista realizada al cantante (Bowie on Bowie, Interviews and Encounters, Sean Egan), se presenta el siguiente diálogo:

“Me fumaba 30 Marlboros rojos en un día y luego me puse con Lights y ahora fumo 60 de ellos en un día. ¡Oh, es ridículo! Se supone que debería parar pero no puedo…

“¿Ahora te preocupas por la mortalidad? ¿Cada vez que prendes un cigarrillo no te imaginas a ti mismo pudriéndote en una sala de cáncer?

“No, amo la muerte, mientras más de ella mejor, pienso que es algo bueno, je je je”.

¿Lo diría en serio? ¿O sería parte de su humor característico?

¿Después de todo, acaso como en la novela Héroes de Ray Loriga, David Bowie no es quién cuida los ángeles?

https://www.youtube.com/watch?v=kszLwBaC4Sw