• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

Al instante

La civilización y la adversidad

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La civilización se diferencia de la condición primitiva, desde sus comienzos en el antiguo Oriente Medio, por el intento de hacer valer los derechos mediante las leyes antes que por la fuerza bruta. Muchas fuerzas, internas y externas han avanzado en contra de las leyes de la civilización, como diría el cineasta alemán Werner Herzog, la civilización es como una delgada capa de hielo bajo la cual aguarda el caos y la oscuridad.

La literatura, siempre dando luz y matices de sombra a las complejidades de la historia y la naturaleza humana ha dedicado su tiempo a recrear estos fenómenos.

En la novela del escritor surcoreano Yi Munyol, Nuestro héroe desfigurado, el protagonista tiene que resistir una larga guerra de resistencia pacífica contra su subyugador, Om Sokdae, quien lo tiraniza como matón en su escuela, una escuela rural donde padece junto a otros compañeros. El matón de la escuela representa la conquista de las instituciones, en este caso la escuela, por parte de la fuerza bruta y la arbitrariedad, hasta que finalmente, solo tras una larga resistencia por parte del protagonista y luego por parte también de sus compañeros, la balanza del orden vuelve a ser equilibrada. La resistencia de un solo individuo, cuando se hizo lo suficientemente firme, no tardó en contagiarse a los demás.

En un ejemplo diferente; durante la preparación de la escritura de la profética novela del espíritu de los futuros horrores totalitaristas de los regímenes soviéticos, Los endemoniados, el escritor Fiodor Dostoievsky planteaba que el héroe de su novela tendría características demoníacas. Stavrogin estaría siempre en el abismo de la oscuridad, lleno de orgullo y orientado a todas las cualidades psicopáticas de la personalidad. Ese carisma oscuro en el siglo pasado acabaría con la vida de millones en Rusia y todo el mundo eslavo. Los mismos resortes de la civilización harían caer de su seno la oscuridad debajo de su fina capa; los tiempos favorecían la aparición de personalidades demoníacas.