• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

Al instante

Mad Max: prehistoria, civilización y apocalipsis (I)

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Fui a ver Mad Max: Fury Road en estreno con expectativas grandes y estas fueron cumplidas. Tuve una sensación extraña al darme cuenta de que estaba en estreno y al estar comiendo las cotufas en la oscuridad. Pensé: estoy comiendo una comida a base de granos feculentos y sal. Básicamente estoy sentado en la oscuridad con una porción de granos feculentos con sal. Es decir, podría ser una vaca, el ganado de algún pastor, que me entretiene ante una pantalla y así me engorda y me llena de imágenes, como el conjuro de un gran mago negro de alguna teocracia de tiempos antiguos. Afortunadamente no pude pensar en esto demasiado tiempo porque empezó la película.

No había visto ninguna de las películas anteriores de la saga. Tenía una idea, ciertas imágenes en la cabeza, mezcladas y trituradas en la cabeza. Un futuro posapocalíptico, guerras por petróleo y gasolina, violencia extrema. La realidad, ¿no? Hoy en día, parece que ya estamos en el apocalipsis, las guerras se realizan por control de refinerías y oleoductos en el Medio Oriente (desértico y desolado como la escenografía Mad Max), y la violencia criminal es extrema y sanguinaria, por ejemplo, en Venezuela, en Honduras o en El Salvador.

La película superó mis expectativas. No solo muestra esa realidad, también está llena de simbología e historia, prehistoria y los orígenes del hombre. Sí, siempre he pensado que las megaproducciones de Hollywood son superiores a cualquier forma de cine independiente (exceptuemos a cineastas como Tarkovski que están por encima de todo, que no es cine independiente sino cine ruso (¿soviético?); no en vano estos están imbuidos en símbolos arquetípicos, bien estudiados por Carl Jung, son expertos en libros de magia y mitología como La rama dorada de Sir James Frazer y El héroe de las mil caras de Joseph Campbell. También son expertos en ingeniería social y cambiar el comportamiento de la gente. No, señores, esas megaproducciones no son un juego de carrito ni un mero entretenimiento. ¡Por eso me gustan tanto! Porque tienen un propósito, tienen los mejores efectos especiales, los mejores actores y las más bellas actrices. Además, no quieren contar dramas personales todo el tiempo; también quieren contar la historia a su modo, a su gusto, quieren repasar todas nuestras emociones. Vamos, que el cine de Hollywood, para efectos de literatura, es como un gran proyecto de novela total.

La película empieza in media res, como lo refiere mi amigo Gabriel Antillano en su columna de la semana pasada, El hombre que llamamos Max, “las imágenes y los diálogos con tinte poético sirven solo como fugaces indicios. A medida que la película avanza vamos asimilando la cultura forjada dentro de estos grupos de sobrevivientes afectados por la arena y el combustible. Todo ocurre a máxima velocidad, contundente y cargado de adrenalina. Los diálogos usan sus propios códigos, los personajes hablan en un dialecto exclusivo de ese mundo que tanto nos provoca seguir explorando”.

Aquí, paralelo a ver la película, comienzo a pensar. Ver películas y pensar al mismo tiempo es algo que a veces, lamentablemente, no se puede evitar. Entonces, en Mad Max, en la película, el mundo se acabó. La civilización se destruyó por petróleo. Pienso en libros de mitología, en tratados, en doctrinas. Según la doctrina shivaísta, expuesta por Alán Danielou, particularmente en su libro Mientras los dioses juegan, el tiempo se divide en ciclos, tal cual romanos y griegos en sus edades que van del oro al cobre; es decir, el tiempo en progresiva degeneración de la materia y el espíritu. Los yugas, van generando desde el Krita Yuga, la edad de oro, hasta el Kali Yuga, la edad de los conflictos. Alán Danielou explica como el Kali Yuga comienza con la destrucción de Troya, las invasiones de los pueblos del Mar a las diversas civilizaciones avanzadas pero decadentes para aquel entonces y la invasión de las civilizaciones del Valle del Indo, Mohenjo-Daro y Harappa por parte de las tribus indoeuropeas. El comienzo del final del Kali Yuga, es decir, el conteo regresivo hasta la destrucción de la civilización, vendría a ser en 1938, coincidiendo con el descubrimiento de la fisión nuclear (lo que con la invención de las armas nucleares, desencadena el apocalipsis en Mad Max), y la invasión de los nazis a Polonia.

Entonces, lo que ocurre en Mad Max sería lo que aparece después de la caída de la civilización. La caída de la civilización que aparece de la mano de la energía nuclear. Ahí podría pensar en tres citas de libros de épocas y latitudes distintas.

 

Una cita hindú, del Vishnu Purânä:

Una masa de nubes cargadas de energía, destructoras-de-todo (sarvântakä), aparecerá en el cielo como una manada de elefantes.

Vishnu Purânä, I, cap 8, 18-13.

 

La Biblia:

Mira, las tinieblas cubren la tierra,

y una densa oscuridad se cierne sobre los pueblos.

Isaías: 60:2-3

 

Eugenio Montejo:

Solo el caballo en este 6 de agosto

está herrado con viejas cicatrices,

solo sus patas llevan en la noche

a la desolación del exterminio.

Es un caballo torvo, atado a un árbol,

siempre listo en su silla.

Uccello lo cubrió con capas de pintura,

lo borró de su siglo,

y hoy aguarda en el fondo de la cuadra

con los jinetes de Apocalipsis.

Ucello, hoy 6 de agosto.

 

Si la civilización acabó y aconteció la barbarie, tarde o temprano la civilización volverá a aparecer. ¿Es la civilización el lugar natural para el hombre? Yo no podría decir nada. Algunos que se tomaron la tarea de pensar al respecto, como el filósofo y terrorista norteamericano Theodore Kaczynski, mejor conocido como el Unabomber, que expone sus pensamientos al respecto en su opus magnum y manifiesto La sociedad industrial y su futuro. Según la teoría de los ciclos de tiempo que expone Alán Danielou, hubo civilizaciones antiguas a lo que conocemos como historia. La idea de que cuando una civilización cae, de alguna forma resurge (o puede no hacerlo), está presente en la historia. Cuando cayó el Imperio Romano (en manos de la decadencia del cristianismo según Edward Gibbon, en su obra magna Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, en manos de los bárbaros según los historiadores cristianos), se pudo haber percibido un fin de la civilización. Adiós esculturas, adiós acueductos, adiós literatura y sabiduría de la Biblioteca de Alejandría. Casi como la descolonización de algunos países africanos, como explica mi amigo Mauricio Gomes Porras respecto a la historia de su familia, en su excelente columna titulada Los retornados. En el continente americano, los mayas abandonaron sus ciudades y no volvieron a ellas nunca más. La civilización de la isla de Pascua se consumió a sí misma en la entropía; desgaste de recursos humanos por las guerras intestinas, de recursos materiales por la sobrepoblación y de agotamiento mental al crear las mismas estructuras a lo largo del tiempo, en un claro estancamiento de sus posibilidades creativas. En Mad Max, después de las guerras por combustible, solo queda una barbarie controlada por déspotas asesinos provistos de armas y máquinas, navegantes de carreteras y desiertos…