• Caracas (Venezuela)

Mauricio Palacios

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Mad Max: prehistoria, civilización y apocalipsis (II)

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Volvemos a Mad Max.

Charlize Theron es presentada como una supermujer, e inmediatamente varios puntos sugieren connotaciones matriarcales a “los buenos” de la película. El edén a donde deben llegar los buenos es representado como algo así como un árbol de la vida matriarcal. Un lugar donde los malvados hombres no deben llegar. Los hombres, quienes mantienen la barbarie en la tierra habitada por la humanidad posnuclear. Charlize Therón es una amazona, brutal, sedienta de venganza, capaz de acabar con miles de enemigos de un golpe, aunque sean hombres de musculatura enorme y otros tipos humanos brutales y sanguinarios. En otra película posapocaliptica, The Road (adaptada de la novela del mismo nombre de Cormac McCarthy), Charlize Theron también representa a una mujer en una situación apocalíptica. Allí, se desvanece, se rinde ante la crueldad del asunto y se desmorona. Allí no es la mujer fuerte-amazona que aparece en Mad Max. Tengo que decir que la realidad mostraría a la Charlize Theron de The Road y no a la de Mad Max. Quiero decir que Charlize Theron es una representación ultrafeminista, y que su papel en la película está lejos de la realidad e incluso de las sagas antiguas el papel de la mujer es distinto. En las sagas antiguas las mujeres actuaban por venganza, siempre en relación con su propia sangre, su prole o celos; no por ideales de redención (aunque será justo nombrar a un par de sacrificadas en las independencias hispanoamericanas, como Policarpa Salvarrieta o Luisa Cáceres de Arismendi). Medea, en la obra de Eurípides, actúa por celos y venganza contra los hijos de Jasón. En Ivanhoe, así como en El cantar de los nibelungos, dos mujeres actúan con mucha violencia en contra de quienes las usurparon de sus familias anteriores. Por otro lado, Hollywood sí está lleno de personajes así; desde la madre de John Connor en Terminator II hasta películas como Los ángeles de Charlie o Los juegos del hambre.

El desierto… Mad Max. Mad Max es un desierto. Y en los desiertos están los comienzos de la civilización.

Los comienzos de la civilización se encuentran en el área del Creciente fértil y el Levante, concretamente en ciudades como Jericó. Después del evento geológico llamado Dryas reciente, hace aproximadamente 11.000 años, en donde las temperaturas descendieron drásticamente y los glaciares volvieron a tomar predominancia en el planeta. Diversos grupos humanos entonces adoptaron la agricultura para hacer frente a la ausencia de recursos y la sobrepoblación. Un mundo habitado por grupos humanos con una forma de vida y economía esencialmente cazadora-recolectora, tuvo la mayor revolución en su forma de vida y forma social y de producción: la revolución neolítica.

En aquellas zonas desérticas y desprovistas de recursos aparecen entonces las primeras formas de civilización, en medio de un mundo que vivía en medio de la violencia y la barbarie. Mircea Eliade, en su libro El mito del eterno retorno, refiere un mito común a los pueblos del Medio Oriente en relación con la llegada de la agricultura después de las condiciones precipitadas por el Dryas reciente. “Pues ese drama mítico recordaba al hombre que el sufrimiento nunca es definitivo, que la muerte es siempre seguida por la resurrección, que toda derrota es anulada y superada por la victoria final. La analogía entre esos mitos y el drama lunar, esbozado en el capítulo anterior, es evidente. Lo que ahora queremos hacer notar es que Tammuz –o toda otra variante del mismo arquetipo– justifica, o en otros términos, hace llevaderos los sufrimientos del “justo”. El Dios –como tantas veces el “justo”, “el inocente”– sufría sin ser culpable. Se le humillaba, se le golpeaba hasta sangrar, encerrado en un “pozo”, es decir, en el infierno. Ahí es donde la gran Diosa (o, en versiones tardías y gnósticas, un “mensajero”) le visitaba, le daba valor y le resucitaba. Ese mito tan consolador del sufrimiento del dios tardó mucho en desaparecer de la conciencia de los pueblos orientales”. La Diosa y las religiones relacionadas a la Gran Madre y al matriarcado estuvieron originalmente vinculadas a la agricultura. En las religiones paganas, la introducción de la agricultura viene de la mano de religiones mistéricas, asociadas a cultos a diosas, como Ceres, en la antigua religión griega, y Deméter, en la antigua religión romana. Este origen femenino y matriarcal de la agricultura se evidencia en Mad Max también, en relación con el pueblo de Furiosa y la relación de estas mujeres y las semillas. Después de un orden bárbaro “patriarcal”, el “matriarcado” del pueblo al que pertenece Furiosa puede fundar un nuevo orden más humano, menos despótico y violento.