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Mauricio Palacios

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Mauricio Palacios

Grandes obras y su reconocimiento

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Muchas grandes obras pasan inadvertidas en su tiempo, o directamente no son publicadas, mientras que otras tuvieron reconocimiento inmediato. Quizá tardaron mucho en ser escritas, consumieron la vida del autor, fue su última voluntad. Quizá creyeron que merecerían reconocimiento total, que se ganarían el Nobel con esa obra o que al menos lograrían publicarla. Otros quizá no esperaban el éxito inmediato.

Este año leí tres novelas que caben en la categoría de grandes novelas. Cada una con suerte distinta a la otra. Se trata de Lanark de Alaisdair Gray (recientemente editada en español), Los reconocimientos de William Gaddis (igual), y Vida y destino de Vasili Grossman, que ya llevaba un tiempo editada en español.

Lanark fue publicada en 1981, tras haber sido escrita durante al menos treinta años. Comenzada por el autor mientras estaba en la universidad, contiene paralelamente la historia de Lanark y Duncan Thaw. La historia comienza con Lanark en Unthank, una ciudad distópica y gris, donde jamás sale el sol. La historia de Duncan Thaw comienza durante los bombardeos que se hicieron sobre las islas británicas durante la Segunda Guerra Mundial y continúa durante su adolescencia en Glasgow.

Entrecruzada por una imaginación violenta al estilo de William Blake y una narrativa con las búsquedas de Orwell o Kafka, Lanark es una novela que se lee a sí misma y hace autor al lector. Novela total y expansiva, un cuadro donde el autor retrata el mundo y aun al universo, dejando tras de sí los despojos de otras novelas sobre Glasgow, dejando tras de sí un pendón muy alto para los escritores escoceses, británicos o de todo el mundo. Lanark tuvo reconocimiento inmediato, siendo considerada por Anthony Burguess la mejor novela escocesa desde Walter Scott.

Los reconocimientos fue un libro que no corrió con la misma suerte. William Gaddis después reconocería que estaba embriagado por la juventud, que si recibía el Nobel no se hubiera sentido extrañado al respecto. Los reconocimientos comienza con la historia de Wyatt Gwyon, hijo de un pastor presbiteriano, quien deriva su inclinación por el arte y termina por ser un falsificador en serie, donde la única diferencia entre el original y la copia es el vicio inherente. Es una novela indefinible, monstruosa, de proporciones elefantiásicas y carácter dantesco. Uno de sus temas principales: la masificación del arte, la falta de autenticidad del arte, y al final, la falta de autenticidad de cada aspecto de la vida desde el siglo XX.

Pero Los reconocimientos no tuvo nada de reconocimiento. De 55 reseñas, solo 2 no eran negativas. Tanto así que Gaddis guardaría silencio durante 20 años, cuando ya era demasiado viejo para tener que hacer lo que no quería hacer (Gaddis terminó Los reconocimientos a sus 27 años y lo publicó a los 32), y tuvo que trabajar como publicista en diversas compañías como IBM, hasta que volviera con otra novela, JR, a obtener los reconocimientos que su primera novela no le dieron. Incluso saldría un ensayo-panfleto apologético de su novela, Fire the Bastards!, publicado por Jack Green en su revista Newspaper (volvería a aparecer en forma de libro posteriormente, y creo que ya está incluso editado en español). La mayoría de los que habían reseñado Los reconocimientos la habían catalogado de «demasiado ambiciosa», «demasiado negativa», «demasiado difícil», entre otros clichés que si bien demostraron ser erróneos, al momento de salir la novela la sumieron en la oscuridad.

Vida y destino de Vasili Grossman es una novela entre novelas, y el destino del autor y la misma novela solo son comparables a la historia que narra: toda una suerte de azares y desgracias, en los personajes de la novela, que van desde los soldados en Stalingrado (el centro de la novela gira en torno a la batalla de Stalingrado), las vidas de Hitler y Stalin, prisioneros rumbo a campos de concentración y un científico que investiga los átomos y la fisión nuclear, así como su familia y sus enlaces familiares. Quizá para hacer notar qué tan grande es esta novela, tendría que decir sin miedo que, en materia de narraciones de guerra está La Ilíada y Vida y destino. Homero y Vasili Grossman. Quizá podría también ubicar el Mahabharata, la épica guerrera hindú y también ubicar Vida y destino.

Vasili Grossman, quien fue periodista en Stalingrado, plasmaría esas vivencias casi quince años después en Vida y destino. Cuando terminó la novela y la envió al comité editorial, su novela fue requisada por la KGB, y el autor murió aislado y en desgracia en Moscú. La obra solo vería la luz hasta 1980 en Suiza, con la ayuda de disidentes del régimen soviético. El destino de Grossman fue morir sin ver publicada su novela, y, sin embargo y afortunadamente, también fue su destino haberla escrito, para deleite de todos nosotros, amantes de la literatura hoy en día.