• Caracas (Venezuela)

Marta Colomina

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Las prácticas “genocidas” del régimen

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El DRAE define genocidio como “exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, religión o de política”, como ocurrió con el horror del Holocausto judío a manos del régimen nazi, o los crímenes en masa de dictaduras sangrientas, como la de Stalin, con millones de asesinados. ¿Pero cómo calificar las muertes por hambre y desnutrición, o por enfermedades curables cuyos pacientes fallecen por carencia de fármacos, mientras el gobernante Maduro se niega a aceptar las múltiples ofertas de ayuda humanitaria en alimentos y medicinas hechas por varios países y organizaciones mundiales? Cuando Maduro rechaza ayuda tan necesaria –cuyos daños en vidas y salud sus funcionarios ocultan– lo hace por razones políticas, es decir, por no reconocer ante el mundo que la corrupción, la ineptitud y el despilfarro de su revolución, arruinaron a Venezuela, hasta llegar a niveles nunca vistos de endeudamiento y pobreza extrema. Venezuela es el único país petrolero en condiciones de miseria, de modo que mal puede Maduro justificarse en la caída de los precios del crudo. Durante sus 17 años en el poder, el chavismo recibió más de un billón de dólares (un millón de millones) equivalentes a más del doble de lo recibido por todos los gobiernos anteriores juntos. En 1998 el petróleo llegó a $ 8 el barril, y había alimentos en los mercados, medicinas en las farmacias y acceso a todos los bienes de consumo. Hoy Maduro tiene el petróleo a $ 40, los mercados y farmacias están vacíos, sufrimos la inflación y escasez más altas del mundo y el pueblo hambriento no consigue los alimentos y medicinas que necesita.

La ministra de Salud escamotea la realidad de 2016 con cifras de 2013 sobre desnutrición infantil y nos oculta que “a la semana mueren 194 niños en el país”, básicamente a causa de la crisis humanitaria negada por el gobierno. Expertos revelaron que “hasta mayo de este año fallecieron 2.074 niños con altos índices de desnutrición”. La falta de hipertensivos pone en riesgo la vida de 5 millones de venezolanos. No hay medicinas para emergencias psiquiátricas ni para trasplantados que tienen más de 4 meses sin recibir tratamiento. Hay escasez de antirretrovirales para VIH. La falta de insumos y mal estado de los hospitales atentan contra el derecho a la salud, acusa el gremio médico. El niño Francisco Rojas, de 5 años de edad, padecía hemofilia. Murió el 3 de junio con una hemorragia cerebral que no pudo detenerse por falta de factor VII. El agua contaminada es un grave problema de salud pública que el gobierno intenta silenciar en los medios con amenazas si se publica: “infecciones oculares, afecciones en la piel, cuadros gripales, parasitarias y gastrointestinales (diarreas), son cada vez más comunes por la mala calidad del agua, pero no hay información oficial” (El Nacional 30-6-2016). La Federación Médica recién anunció un conflicto de salud pública y acusa al gobierno de desconocer la grave crisis humanitaria, a la que califican como un “holocausto de la salud”: 5.600 niños esperan por cirugía en los hospitales, cuya operatividad es del 5%: “El gobierno –dicen los médicos– se está riendo del dolor de los pacientes. Sus funcionarios van a la OEA a decir una sarta de mentiras”.

En la última reunión de la OEA la canciller venezolana y su embajador montaron en cólera cuando varios miembros solicitaron que Venezuela aceptase la ayuda humanitaria para paliar la grave crisis de alimentos y medicinas. No hay día en el que no leamos noticias sobre muertes de niños y adultos por enfermedades curables que no fueron atendidas por falta de fármacos: “Murió niño que pasó 31 días sin diálisis por falta de catéter”, reza una de ellas (El Nacional 1-6-2016), y añade que “otros 3 niños que no reciben hemodiálisis en el J. M. de los Ríos corren el mismo peligro... porque el fallecido hacía un mes necesitaba un catéter permanente, inexistente en el país”. María Corina Machado nos mostraba el jueves las gráficas tomadas en Puerto Píritu de 3 niños –uno de ellos bebé–, abandonados y visiblemente desnutridos. La irascible canciller y su también embustero embajador negaron que aquí hubiese crisis humanitaria y rechazaron cualquier tipo de ayuda con el cínico y falaz argumento de que “en Venezuela había alimentos para dos naciones”.

A Maduro no le importa que el pueblo se enferme o pase hambre porque los gritos de “queremos comida” los sofoca su GNB a perdigonazos y peinillazos. El jueves uno de ellos golpeó e hirió a un hombre que en silla de ruedas protestaba por comida en Tucupita. Solo le interesa permanecer en el poder y para ello viola dictatorialmente el orden constitucional como demostró la documentada intervención del secretario general de la OEA. Maduro ya no soporta la masiva presión nacional e internacional para que se realice el revocatorio constitucional este año, libere a los presos políticos, respete las atribuciones de la AN y acepte la ayuda internacional para superar la criminal crisis humanitaria de la que es responsable. El presidente Obama, en la cumbre de esta semana en Otawa, con los jefes de Estado de Canadá y México (que se unieron a la solicitud) pidió a Maduro respeto al revocatorio, liberación de los presos políticos, acatar la autoridad de la AN y atender el “agudo deterioro de la escasez de alimentos y medicinas”. Enloquecido en su empeño de no abandonar el poder para el que ya su gobierno no cuenta con soporte popular (el rechazo a Maduro supera 80%), reprimió con violencia y trampas a los firmantes que acudieron pacíficamente a validar sus firmas para el revocatorio. Como la validación se cumplió exitosamente , la locura oficial estalla ahora con intentos tan estrambóticos como “anular” la AN o la obscena hazaña que estarían fraguando un magistrado “express” del tsj y el inefable diputado Pedro Carreño, con una “sentencia” que instaría al dócil CNE a ordenar a la oposición reiniciar “de cero” la recogida de firmas de 1% ,dizque por “graves irregularidades” del proceso anterior, con lo cual el revocatorio quedar eliminado o traspasado para 2017 , perdida ya toda eficacia política. A cambio serían convocados los comicios regionales a ser realizados este año. Tan enfermizamente apegado está Maduro al poder, que prefiere conservar ilegalmente la inmerecida silla de Miraflores y quedarse sin gobernadores rojitos en el mapa nacional.

Dios ciega a quien no quiere ver. El responsable de asuntos jurídicos de la OEA, Jean Michel Arrighi, acaba de desmentir al gobierno venezolano y ratificar lo que ya había dicho su secretario general, Luis Almagro: que la Carta Democrática está activada para Venezuela desde el 23 de junio, fecha en la cual, el informe de Almagro demostró palmariamente que “en Venezuela ha habido una ruptura del orden Constitucional y el presidente Maduro debe hacer rectificaciones al respecto”. ¿Así o más claro?