• Caracas (Venezuela)

Marta Colomina

Al instante

Régimen raspa la olla y desborda la represión

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El desbordamiento de la violencia, la represión y el frenético saqueo oficial de los bienes del país, han adquirido esta semana récords catastróficos. Maduro y sus radicales están fuera de control. Para dar una idea de cómo se acelera la destrucción de Venezuela y se multiplican las solicitudes internacionales sobre la urgencia de liberar a los presos políticos –varios de ellos, como Leopoldo López, en huelga de hambre que ya registra más de 26 días– y el anuncio inmediato de la fecha de las elecciones parlamentarias, narraremos solamente los hechos ocurridos esta última semana, en la que Maduro se ha desbocado rematando activos de la Nación y solicitando otros cuantiosos préstamos a Rusia y China, que se añaden a la gigantesca deuda adquirida durante su gobierno y el de Chávez, mientras la escasez, inflación, pobreza e inseguridad, presentan índices espeluznantes.

La salvajada oficial de caerle “a pedradas y trancas” a los senadores de Brasil que llegaron para visitar a los presos políticos y pedir al CNE que fijase la fecha de las parlamentarias, recorrió el mundo como prueba de que “en Venezuela no se cumplen las reglas democráticas”, como dijera Felipe González. Primero retuvieron a los senadores por 20 minutos dentro del avión en Maiquetía, luego el minibús en el que se dirigían a la capital fue apedreado por furibundos oficialistas aupados por el gobierno, y luego devuelto al aeropuerto por funcionarios de la PN (El Nacional). El Congreso de Brasil reaccionó de inmediato ante la barbarie, al aprobar una “moción de repudio contra el gobierno bolivariano por agresión a sus senadores”, como tituló la prensa mundial. “Hay informes de asedio a la delegación, la hostilidad, intimidación, insultos y lapidación del vehículo donde los senadores brasileños, nuestra delegación, se desplazaba”, reza parte del comunicado. Y añade: “El presidente del Congreso Nacional rechaza y aborrece los acontecimientos narrados y se encargará una reacción del gobierno brasileño por los gestos de intolerancia narrados. Las democracias reales no permiten vivir con demostraciones incivilizadas y medievales. Ellas deben combatirse enérgicamente para evitar su repetición”. Con anterioridad habían denunciado que en la noche del lunes 15, Venezuela no autorizó el aterrizaje de una aeronave de las Fuerza Aérea Brasileña que los trasladaría a Caracas. “El senador Caiado consideró una afrenta tal prohibición: Es algo inimaginable que solo existe en las dictaduras”. Ante la negativa tuvieron que alquilar un avión privado que llegaría a Venezuela el jueves, donde ocurrió la agresión. Los senadores se quejan de que la presidente Dilma Rousseff no hizo nada para facilitar la gira a Venezuela. El senador y excandidato presidencial, Aécio Neves,  aclaró que “no es una comisión de opositores, es de senadores de oposición y de la base oficialista”.

A casi 24 horas de esa vergüenza (11:00 am del viernes 19) Dilma Rousseff no ha abierto su boca para protestar por tal vejamen, a diferencia de sus recientes sonrisas y abrazos con Diosdado Cabello. Como también ha ignorado, con la complicidad de Maduro, las denuncias de que “un kilómetro del Metro de Caracas nos cuesta tres veces más en Venezuela, $ 273 millones (El Nacional 14-06-2015) cobrados por la brasileña Odebrecht, gracias a la estrecha relación entre Chávez y Lula. Mudez también (¿lo conversaría con Diosdado?) sobre la banda de narcotraficantes que lavó millones de dólares a través de Venezuela con importaciones ficticias promovidas por empresas brasileñas. Por cada vuelo pagaban hasta 400.000 dólares a militares de Venezuela, que permitían las operaciones de narcotráfico”. (EN)

Las solicitudes para que se investigue la violación de derechos humanos en Venezuela, se libere a los presos políticos y se anuncie la fecha de las parlamentarias, aumentaron esta semana: nueva solicitud de la ONU; de la Comisión Europea que pide elecciones transparentes; activistas de 33 países solicitaron al secretario general de la OEA que la situación de Venezuela sea debatida en la 45ª Asamblea General; el Nobel de la Paz Desmond Tutu criticó el silencio de los países vecinos; 70 expresidentes del Club de Madrid activaron una fuerza operativa para lograr elecciones limpias y liberación de los presos políticos, y muchos más. También el Departamento de Estado pedía el 4 de junio la “liberación inmediata de López y de Ceballos” a causa de su deteriorada salud y el general John Kelly, jefe del Comando Sur, denunciaba que “Venezuela no ayuda en lucha antidrogas, pues la cocaína que va a Estados Unidos y a Europa sale del territorio nacional” (El Nacional). Sin embargo, sorprendentemente, una semana más tarde el consejero de ese mismo departamento, Thomas Shannon, se reunía en Haití con Diosdado Cabello, lo que muestra, por decir lo menos, una muy errática política exterior, como han expresado  congresistas de ese país.

Venezuela es un barco saqueado, a la deriva. Pdvsa es una ruina que está rematando sus ya escasos activos: por apenas $ 322millones está vendiendo (“raspado profundo de olla”, diría Giordani) la refinería Chalmette en Estados Unidos; negocia otro préstamo de $ 5 millardos con la rusa Rosneft, a cambio de multiplicar las acciones en Petromonagas ( Rosneft anuncia que logró contrato para exportar petróleo ruso a Venezuela. ¡Fin de mundo!). Por segunda vez en un año la pequeña Suelopetrol informa que prestará a Pdvsa $626 millones. A tanto saqueo sin rendición de cuentas, se añade otro préstamo de China por $ 5.000 millones más. Sumemos la voracidad del gobierno con sus dos retiros parciales del FMI, de 1.500 millones de dólares cada uno; las reservas en oro pignoradas en Estados Unidos; los $9 millardos en demandas en el Ciadi; los tramos enormes de deuda externa que amenazan default según el Deutsche Bank, los 12 millones de pobres y los anaqueles vacíos, y estaremos ante la debacle más gigantesca de la historia venezolana.