• Caracas (Venezuela)

Marta Colomina

Al instante

Maduro y sus “juristas del horror”

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Antes de ordenar a la jueza Barreiros la condena a Leopoldo López a casi 14 años de prisión, ¿imaginó Maduro el devastador impacto que para su desprestigiado gobierno y su ínfimo apoyo popular tendría la criminal e injusta sentencia contra tan reconocido líder opositor, apoyado por los más destacados defensores de los derechos humanos y líderes del mundo?

Después de conocida la brutal condena que criminaliza la disidencia política de López, y ante la avalancha mundial de rechazos, Maduro declaró: “Si Venezuela tiene que enfrentar al mundo entero y quedarse sola por defender su derecho a la paz, a la justicia y a la democracia, así lo haremos, que lo escuchen bien por Washington”. Nicolás sabe que no es Venezuela la que va a “quedarse sola”, sino que “él y su gobierno ya están solos”, como dijera esta semana el ex presidente español Felipe González. Solo algunos mantenidos del Alba y el también tarifado Monedero acudieron en defensa de Maduro. El horror de esta sentencia “ha hecho romper el vaso de la defensa a ultranza de la no injerencia con la que siempre se ha justificado el silencio ante las denuncias”, señala la agencia Efe. Y añade: Esta condena ha hecho que “la mayoría de los países latinoamericanos rompieran su silencio habitual”. La lista de quienes rechazan la sentencia es larga: más de 25 ex presidentes, numerosas ONG y partidos políticos del mundo. El presidente costarricense, Guillermo Solís, declaró: “Me parece muy mala la idea de utilizar los tribunales de justicia para castigar a ciudadanos por sus opiniones políticas. Lo fue en Suráfrica con Mandela, en Uruguay con Pepe Mujica y lo es en la Venezuela de hoy”. La OEA expresa en un comunicado que la “disidencia no debe ser sancionada con privación de libertad” y su secretario general, Luis Almagro, pidió que “la comunidad internacional tenga acceso a la sentencia por la que se condenó al dirigente opositor Leopoldo López a 13 años y 9 meses de prisión”; las cancillerías de Panamá y Perú; el Congreso chileno (calificó de “inaceptable” la sentencia  y pide la libertad de López); senadores mexicanos (piden suspender a Venezuela de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU). Luego del duro rechazo del secretario de Estado, John Kerry, a la condena, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, anunció que “Estados Unidos estudia ampliar sanciones a Venezuela luego de la sentencia a López”. Varios congresistas de Estados Unidos están pidiendo “ampliar la lista de chavistas sancionados” e incluir a la “jurista” Barreiros. La Eurocámara: “Una sentencia antidemocrática y un proceso injusto”. El Partido Socialista de Francia reclama “justicia justa para López”, al igual que el PSOE y el PP españoles; el Foro de Praga y otros muchos.

Los juristas del horror son verdugos de los disidentes presos. Al alcalde mayor, Antonio  Ledezma, se le está violando el derecho de ser oído. El plazo para la apertura de la audiencia preliminar en el juicio que se le sigue venció el 26 de abril. Pero en cinco ocasiones consecutivas el juez se “ha excusado” de celebrarla pretextando que los policías no pudieron trasladar a Ledezma, ni a los jóvenes acusados, a la sede del tribunal. La saña oficial no se agota en las dilaciones. El capitán José G. Arocha, uno de los testigos contra el alcalde, ha denunciado en Estados Unidos que fue obligado por el Sebin, bajo tortura, a delatar falsamente a Ledezma. Recordemos que Rodolfo González, poco antes de suicidarse en prisión, denunció ante la jueza de su caso que una conocida fiscal del Ministerio Público le ofreció su libertad a cambio de incriminar, también falsamente, a Ledezma. Mitzy, la valiente esposa del alcalde, en conversación con el comisionado Michel Forst, defensor del pueblo y relator de derechos humanos de la ONU en París (quien visitó Venezuela y ni siquiera fue recibido por el patético “defensor” Saab), relataba la existencia de estudiantes torturados, de la “tumba”, que alberga a tres jóvenes que llevan meses sin ver el sol, que se han tratado de suicidar por las injustas acusaciones y constantes torturas. Incluyamos en la lista de perversiones las inhabilitaciones a líderes, como María Corina Machado y otros. Esta semana Leopoldo fue castigado con una celda más pequeña y sin luz. El régimen “intenta dañar la estructura mental y física de Leopoldo”, denuncia su defensa. A medida que aumenta el ya enorme rechazo popular al régimen, se incrementa el uso del sistema judicial como arma de persecución política, denuncia el Foro Penal. La AN roja acaba de asignar 6.200 millones de bolívares adicionales a los tribunales y Fiscalía.

El alemán Ingo Müller, en su divulgado texto Los juristas del horror, hace un descarnado mea culpa sobre la abominación de la “justicia” alemana en tiempos de Hitler y las atrocidades cometidas en nombre de “la paz, la ley y la justicia”, como justificase Maduro la condena contra López. La sentencia fue por los inventados delitos de “instigación pública, daños a la propiedad, incendio intencional y asociación para delinquir”, es decir, los delitos que ha cometido impunemente el chavismo durante 16 años. ¿Sus arengas clamando a la violencia contra quienes disienten, no son “instigación pública”? ¿“Daños a la propiedad” no han sido los “exprópiese” que acabaron con la producción de alimentos y otros bienes, hasta llegar a la hambruna de hoy, y dejaron en la ruina a los agricultores? “Daños a la propiedad” ¿no son también la falta de mantenimiento del sistema eléctrico, vías nacionales, hospitales y otros miles de daños? El “incendio intencional” es una gigantesca mentira. La Fiscalía nunca fue incendiada y la fiscal y el gobierno lo saben. En “asociación para delinquir” el gobierno tiene un largo prontuario con el financiamiento de sus “colectivos” y otros grupos armados y la lenidad con el hampa que ha convertido a Venezuela en uno de los países más violentos del mundo.

Hablar de justicia y libertades en la Venezuela de Maduro es “una burla sangrienta”, como dijera Felipe González: TSJ, jueces , AN, fiscal, defensor, CNE, obedecen sin chistar las órdenes oficiales. La última chapuza delictiva de Maduro ha sido la de cerrar las fronteras y declarar el estado de excepción, excusa para suspender total o parcialmente los comicios del 6-D. Ya su amanuense Tibisay ratificó que solo estarán sus “panas” de Unasur en la “observación electoral”, sobre los que el diputado brasileño, José Aleluia, dijese que “dejar la observación en manos de Unasur es como dejarle la llave del gallinero al zorro”. Según la encuesta Keller, Maduro ha perdido el apoyo de 5.650.000 ciudadanos. Con sus órdenes a los “juristas del horror”, Maduro está cavando su propia tumba política al incrementar el rechazo mundial en momentos en que le urgen préstamos para desactivar la explosiva bomba de la  escasez, la inflación y la ingobernabilidad.