• Caracas (Venezuela)

Maritza Izaguirre

Al instante

El necesario cambio de rumbo

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La experiencia indica que ante una situación como la que estamos viviendo se hace necesario contar con un diagnóstico compartido de los factores que intervienen, identificar claramente las causas del problema y, entre todos, compartir la urgencia de su corrección, enfrentar la problemática, reflejada día a día en las dificultades crecientes de este entorno deteriorado en el que vivimos.

En contraste, el contenido del discurso oficial no respondió a las expectativas generadas, pues diversos actores, en diferentes oportunidades, habían enunciado medidas que reflejaban respuestas concretas destinadas a frenar el  descontento generado por los resultados del modelo aplicado, ilustrado por el desabastecimiento, escasez, altos precios y claro deterioro de nivel y calidad de vida de la población. Ignorar la gravedad de la crisis complica y alarga en el tiempo la aplicación de las medidas correctivas.

De otro lado, los anuncios apuntan a corregir, según el diagnóstico oficial, el entorno institucional, para incrementar su eficiencia y eficacia, tratando de concentrar las decisiones en vicepresidencias especializadas, añadiendo niveles de consulta mediante la creación de los consejos para favorecer la participación. En otras palabras, las dificultades para lograr los objetivos planteados en estos años, en las distintas iniciativas de los planes oficiales, se explican en parte por las dificultades encontradas en el aparato administrativo; de allí la necesidad de sacudir la vieja estructura replanteando el marco institucional. Para ello se aspira a que al concentrar las decisiones se agilice la gestión y se logre una mayor colaboración de los actores involucrados en la gestión pública.

Sin embargo, que los cambios propuestos se concreten en resultados lleva su tiempo; en otras palabras, el experimento institucional puede retrasar aún más la adopción del conjunto de medidas necesarias para corregir los graves desequilibrios del entorno macroeconómico.

La prensa especializada ha llamado la atención acerca de la severidad de nuestro problema y la urgencia del necesario cambio de rumbo, y ha advertido una y otra vez que posponerlo incrementa la severidad del programa a adoptar. 

Por ello, dado que el programa deberá corregir los severos desequilibrios macroeconómicos consecuencia de las medidas aplicadas, es importante contar para su elaboración con la colaboración de personal especializado, que cuente con el conocimiento y la experiencia para armar los diferentes componentes del programa y asegurar la debida coordinación entre los entes involucrados.

De allí que se requiera de un equipo integrado por personal vinculado a la economía y finanzas públicas, entre ellos, funcionarios de los ministerios involucrados, integrados en el gabinete económico; relevante la presencia del   Banco Central de Venezuela y los especialistas de la industria petrolera, entre otros.

En consecuencia el programa debe, para lograr una aplicación exitosa, contar con el apoyo decidido del alto gobierno, incluyendo presidente, Consejo de Ministros, previa consulta con los representantes de los partidos políticos y sociedad civil, además del mundo de la producción y el trabajo. El programa, por lo tanto, debe ser el resultado de la consulta y el diálogo a fin de lograr el mayor apoyo posible a las medidas a tomar y sus consecuencias políticas y sociales.

Solo así recuperaremos la senda del crecimiento y expansión del aparato productivo para generar riqueza y bienestar con equidad, verdadero desafío del siglo XXI.