• Caracas (Venezuela)

Maritza Izaguirre

Al instante

El fortalecimiento de las instituciones

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En reciente conversatorio organizado por una entidad multilateral, me sorprendió el énfasis de los participantes en destacar la debilidad de las instituciones responsables hasta hoy de las decisiones fundamentales asociadas al avance registrado en los últimos años en la América Latina y el Caribe, en materia de crecimiento económico, disminución de la pobreza y mayor presencia de la clase media. Permanece, sin embargo, la histórica dependencia de la variación de los precios de las materias primas, sin alcanzar, por lo tanto, la diversificación del aparato productivo, mejoras en la productividad de los factores, innovación y calidad de la mano de obra, servicios e infraestructura. Todos ellos, elementos fundamentales para crecer y asegurar la permanencia de los logros alcanzados.

Destacan que estos hechos pueden, quizá, estar asociados a la debilidad del propio sistema democrático, sobre el cual es frecuente reseñar las limitaciones a la autonomía de los poderes públicos, al dejar indefenso al ciudadano al irrespetar sus derechos constitucionales. De allí la importancia de fortalecer los principios y valores de la democracia republicana.

De otro lado, lo anterior obliga a mejorar la gestión pública, en términos de eficiencia y eficacia, superar las debilidades del aparato institucional en materia de salud, educación, generación de conocimiento, entre otros, lo que obliga a dirigir recursos a esos sectores y, en especial, procurar la cooperación de la sociedad civil a fin de emprender iniciativas comunes dirigidas a sumar esfuerzos y recursos para un objetivo compartido: crecimiento sostenido, empleo digno, transformando las condiciones y calidad de vida de la población de forma permanente.

De allí la urgencia del fortalecimiento del sistema democrático y de sus instituciones, destacando entre ellas el Poder judicial, clave en la batalla contra el crimen y la violencia que azota a centros urbanos y rurales; la corrupción y falta de transparencia en el uso de los dineros públicos, que genera desconfianza en la gestión gubernamental, ante la falta de pulcritud en la aplicación de la ley.

Todo lo anterior lo vivimos día a día en la Venezuela de hoy; por lo tanto, debemos apoyar, masivamente, mediante el voto, los cambios necesarios para recuperar la gobernabilidad democrática, esencial para la convivencia base del progreso en libertad y respeto ciudadano.

A votar por una Venezuela libre y democrática.