• Caracas (Venezuela)

Maritza Izaguirre

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La difícil relación con los multilaterales

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En la estrategia de desarrollo asumida por esta administración, ante la abundancia de recursos provenientes de la renta petrolera,   no fue  necesario utilizar mayores recursos asociados a la banca multilateral, especialmente porque la utilización de dichos recursos, obliga al seguimiento de patrones y normas vinculados a las políticas de dichas instituciones, que pueden diferir de las aplicadas por el país solicitante.

Entre ellas, la presencia de un marco macroeconómico que ofrezca estabilidad, en otras palabras, déficit fiscal bajo control, inflación moderada, política monetaria y cambiaria, que incentive la inversión privada y el crecimiento sostenido del aparato productivo, acatando, además las normas constitucionales que aseguren el respeto a los derechos civiles y la libertad.

Un marco equilibrado refleja  la calidad de las políticas aplicadas y genera confianza a los potenciales inversores,  de allí que facilita  acordar con los gobiernos, un programa a ser ejecutado  en un periodo determinado. El plan puede contemplar financiamiento directo a proyectos concretos de infraestructura, o a programas de reforma para sectores específicos, por ejemplo la reforma del financiamiento a la educación o a la salud, dónde se incluya no solo infraestructura sino apoyo a la descentralización del sistemas con delegación de autoridad hacia las regiones y gobiernos locales, entre otros.

Si las condiciones no están dadas se complica el procesamiento de la  operación para el multilateral, ya que dicho proyecto   no podría ser considerado por la institución, al no cumplir con   las normas y procedimientos establecidos en su política.   Ello obligaría a exigir al país solicitante, la adopción de medidas que aseguren la ejecución exitosa de la operación. O sea, se solicita a las autoridades el compromiso de asumir cambios en su política oficial, como condición previa al procesamiento de la operación solicitada.

De manera que se reducen las posibilidades de intervención en aquellas áreas en franca  contradicción con las políticas oficiales de la institución multilateral.

Sin embargo hay ya una larga experiencia acumulada, en el diseño y formulación de los programas de ajuste, elaborados de común acuerdo, entre los equipos técnicos del país solicitante y los técnicos de la banca multilateral. Incluye las medidas necesarias  para corregir los graves desequilibrios, de allí que se requiera de recursos extraordinarios para recuperar a la economía y urge el financiamiento requerido para implantar los programas compensatorios, destinados a amortiguar  el impacto de los recortes fiscales. Es allí dónde se requiere aplicar los recursos externos provenientes de la banca multilateral, utilizando a su vez su conocimiento y  experiencia en el seguimiento  de dichos programas, fortaleciendo en paralelo la capacidad local para lograr un uso eficiente y eficaz del endeudamiento.

Por eso no hay que rechazar por razones estrictamente ideológicas la participación coordinada de las instituciones multilaterales, a objeto de negociar el financiamiento de un programa de ajuste, el cual debe responder a la lógica económica y al conocimiento de la sociedad dónde se aplica, de allí la importancia de los diagnósticos  y de la veracidad de los datos e información de base que los respalden.

No hay tiempo que perder, superar las dificultades presentes, obliga a enfrentar la realidad y esta conduce a la adopción de un programa de ajuste, por lo tanto hay que abrirse a la negociación multilateral, a fin de obtener el apoyo necesario para acceder a dichos recursos, a menor costo y con el respaldo y solvencia de la banca multilateral.