• Caracas (Venezuela)

Maritza Izaguirre

Al instante

Empobrecimiento, angustia y malestar

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Vivir en Venezuela, cada día se hace más difícil, la inseguridad, el deterioro de los servicios, el desabastecimiento de los productos básicos, medicinas, repuestos y equipos, acompañados por una inflación desatada, que deteriora el poder adquisitivo del salario, marca un cuadro de empobrecimiento que obliga a plantearse  seriamente el cambio de rumbo.

Semana a semana, al compartir con mis vecinos las compras en los establecimientos cercanos, escuchamos el comentario repetido en las colas,  que cada vez más se nos hace más difícil ubicar los productos  y si lo logras, nos sorprendemos con el cambio en los precios,  cuestan más. Lo  que obliga a reducir la cantidad o simplemente no adquirirlos, dejando su compra  para otra visita  al mercado.

Decisiones que afectan con frecuencia las listas de compras, de los clientes de mayor edad, jubilados, pensionados de ingresos limitados, que se ven obligados a repartir lo poco que disponen, entre comer, comprar medicinas si las ubican, preocupados ante gastos no previstos, asociados a los eventuales desembolsos asociados a gastos médicos o de mantenimiento de la vivienda, lo que los coloca en situación de extrema vulnerabilidad.

En las colas es frecuente escuchar  comentarios como el siguiente:  cómo es posible que este país que lo tenía todo, que nos permitió mediante el trabajo y el esfuerzo propio, levantar una familia, educar a los hijos y ahorrar para la vejez, hoy se encuentra en esta situación marcada por la  escasez, el desabastecimiento y la inseguridad.

La mayoría de los presentes coinciden en asegurar que la causa de estos males, esta asociado a las políticas aplicadas por el gobierno, que en vez  de generar bienestar para todos, ha enriquecido a unos pocos y empobrecido  a la mayoría. Situación que incide fuertemente en los estratos de menores ingreso, que se ven fuertemente afectados por la inseguridad, la falta de servicios y el golpe inflacionario, que reduce sustancialmente su poder adquisitivo.

De allí que el sentimiento compartido es que el gobierno debe atender las necesidades reales de la población, en especial enfrentar el problema inflacionario adoptando las medidas correctivas necesarias, ampliamente discutidas por los especialistas, que recomiendan la aplicación de un programa de ajuste, destinado a corregir la grave situación macro económica, a fin de estimular el crecimiento y la expansión del aparato productivo, controlando los factores que inciden en la inflación desbocada y en la pérdida de la calidad y nivel de vida de los venezolanos.

No hay tiempo que perder si queremos frenar el descalabro de la economía y el regreso a una senda de crecimiento y bienestar para todos.