• Caracas (Venezuela)

Maritza Izaguirre

Al instante

Año difícil para el venezolano

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El año ha transcurrido lleno de dificultades. En reiteradas ocasiones se mencionó la necesidad de introducir cambios, puesto que el modelo establecido daba muestras de agotamiento: la economía dejo de crecer, las múltiples medidas adoptadas no dieron el resultado esperado, al contrario la inflación se aceleró, el desabastecimiento y la escasez se acentuaron y la población expreso públicamente su descontento ante el deterioro de las condiciones y calidad de vida. Afectados seriamente por las dificultades al enfrentar las duras circunstancias de la vida diaria.

Así llegamos al último mes del año, diciembre, mes de paz y esperanza para el mundo cristiano, la Natividad abre nuevas expectativas, se espera reflexión y cambio de rumbo, pero lamentablemente el contenido del mensaje oficial expresado en los últimos días, no da señales de rectificación y por el contrario ratifica con el lenguaje agresivo de sus declaraciones su posición, rechazando reconocer al otro, única vía para construir una solución compartida para los problemas que nos acosan.

Extrañamos por lo tanto, el diálogo constructivo, destinado a compartir el diagnóstico y la obligada discusión a fin de alcanzar una plataforma común de entendimiento, que facilite examinar en un lenguaje común las medidas a tomar, para lograr en tiempos razonables, las políticas que permitan recuperar el aparato productivo, controlar la inflación, reducir la violencia y criminalidad que golpea duramente al ciudadano y recuperar los niveles de seguridad que facilite la vida en comunidad.

Lo anterior implica reconocer abiertamente que los problemas existen y que se hace necesario conversar entre todos, a fin de compartir las soluciones, puesto que revertir la situación requiere de la comprensión y apoyo de la población, especialmente afectada por el fuerte deterioro del salario real, cuya recuperación depende de un ataque frontal a la escalada inflacionaria, lo que exige disciplina fiscal, recorte del gasto innecesario, evaluar y priorizar el gasto social y desmontar los mecanismos de control y supervisión de la actividad productiva y comercial que impide el normal funcionamiento del mercado.

De otro lado es urgente generar la confianza necesaria para estimular la inversión y recuperar la capacidad productiva nacional, generando trabajo de calidad, ofreciendo oportunidades dignas de empleo y progreso a nuestra juventud. A fin de revertir la creciente tendencia de salida al exterior de miles de compatriotas en busca de una mayor calidad de vida, hecho que incidirá fuertemente en el futuro cercano, ya que estamos perdiendo capital humano, levantado con esfuerzo y sacrificio por los diversos núcleo familiares afectados, que con orgullo supieron aprovechar las oportunidades presentes en una sociedad que facilito su inserción en una economía en expansión hoy fuertemente castigada por las dificultades generadas por las políticas aplicadas y por las restricciones impuestas a los derechos ciudadanos.

Finalmente la voluntad de cambio debe expresarse con medidas concretas, entre ellas, agilizar los procesos judiciales abiertos contra el liderazgo opositor y los cientos de personas privados de libertad como consecuencia de su participación en las protestas de los primeros meses del año que finaliza. Para todos ellos mi respeto y admiración confiados en que pronto recuperen su libertad.

Felices Pascuas para todos.