• Caracas (Venezuela)

Mario Guillermo Massone

Al instante

Una conversa como cualquiera

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—Llevamos días pensando cómo hacer con este tremendo lío de las parlamentarias. No podemos seguir como vamos o perdemos la Asamblea. Necesitamos crear un conflicto, un megapeo de tal magnitud, que nos permita maniobrar y así evitar nuestra certera derrota el 6 de diciembre.

—Es así. El fuego de Guyana no prendió bien, pero lo intentamos. Ahora que lo pienso, ¡qué mal nos salió lo de Guyana!... ¿Y si le ponemos los ganchos a otro dirigente?

—No creo. Bueno, quizá… Ahí vemos… Pero hay que hacer algo brutal. Algo que arme la sampablera. Por eso debe ser internacional. Porque hay que desviar la atención sobre la pelazón, pero sobre todo sobre la espinita de los observadores internacionales. ¿Te imaginas? Vienen y estamos fritos. Hay que reventar una tormenta para que sea el centro de la atención de todos. La del papa, de la OEA, la ONU, la MUD, Estados Unidos, el Europarlamento… Los cocos de las ONG.

—Estoy de acuerdo… ¿Pero qué hacemos? Los ojos del mundo están sobre nosotros. ¿Cuál es el beta y cómo fluye?

—¡Operación bandera! Creamos un suceso y culpamos a otro. ¡Como el pana Hitler!

—¿A quién? Háblame cloro que no destiño.

—A quien no, a cuál país. Ubícate causa. Ya hemos avanzado con la matriz de los paramilitares colombianos. Además, hemos estigmatizado como bachaqueros y malvivientes a los colombianos. ¡Vamos por ellos con todo! El siguiente paso es internacionalizar esto de verdad, verdad. Vamos a construir un teatro de guerra, con heridos, refugiados, retenidos… ¡Como un perro con todo! Al que se equivoque lo quemamos.

—¿Y cómo lo hacemos sin que nos cachen?

—Tú vas a ver. Todo ta’ cuadrado. Vamos a armar una. ¡Más nada!

—Necesitamos un hojilla bien afilada para hacer esto bien, una pico e’loro, porque si sale mal no sé cómo vamos a cargar ese ganso.

Luego de horas en una sesión de tormenta de ideas con asesores y la plana mayor:

—¡Te lo dije! ¡La cosa es con Colombia! Estado de excepción y cerramos la frontera. Y para que nadie asocie esto con las elecciones, les damos con todo a los colombianos de este lado. Igual, eso ya estaba planificado. ¡Ahora hay que ponerse en una de moverse!

—¡Ta’ fuerte! Los vamos a reventar. A los colombianos y a la oposición. Y el pueblo, ¡que se joda también! Ya veo ese poco de expertos hablando lindo sobre la cosa en las entrevistas y a ese poco de opinadores escribiendo y haciendo lo suyo.

—Es más, vamos a volverlos leña. Allanamos, arrestamos, les damos unos coñazos y los deportamos. Esto va a ser una tragedia. ¡Tiene que ser una tragedia! Además, así vamos controlando circuitos electorales y eso nos abre posibilidades. Que empiecen todos con el tiquitiqui de los derechos humanos. Que nos comparen con los nazi. Pero que hablen y se pronuncien sobre esto y no otra cosa.

—¡Guao! Goebbels estaría orgulloso. ¿Y por qué mejor no lo hacemos en todo el territorio?

—Tas’ lento becerro. ¡Tas’ lenteja! Esto va a servir del globo de ensayo pa’ ver si nos conviene extenderlo hasta donde nos dé la gana y convenga. ¿Recuerdas que la matriz de los paramilitares la comenzamos en el estado Miranda? Así aprovechamos el humo pa’ perseguir a más de uno y los vamos eliminando de la política. ¿Tú te imaginas cómo será la campaña de la oposición si suspendemos las garantías, sobre todo la reunión pública? ¡Cero manifestaciones ni mítines!

—¡Te las sabes todas rata! Esto sí nos da cancha. Se ve que pa’ portase mal sí sabemos cómo es todo. Esto lo que va a quedar es miamor. Y con la frontera cerrada, ese poco de gente atrapada en el lado que no es sufriendo a ver cómo hace para volver a su casa. Podríamos hasta ahorcar el suministro de alimentos, así montamos una que van a pedir hasta la Cruz Roja.

—No solo eso. Porque cuando todo empeore, aún más, y esté ese pueblo revolcándose en la miseria, tendremos dos opciones. O llenamos los anaqueles con la comida que logremos confiscar de Polar, lo que estamos importando, uno que otro remedio pa’ que los enfermos dejen la ladilla de que necesitan medicinas y vamos a elecciones, y montamos la olla con los militares y colectivos para el 6 de diciembre controlar los centros de votación para sacar a los testigos; o nos la tiramos. Si la cosa, aún con todo, se nos pone muy popi, suspendemos esa vaina porque no hay condiciones.

—Pero si hacemos lo último, lo que nos quedaba de maquillaje se nos chorrea.

—¿Cuál maquillaje chico? ¿Tú eres medio raro?

—El maquillaje democrático.

—¡Ja jaja jajaja…!. ¡No vale, ese ya se venció! Hace rato que nos comimos esa luz. Lo que nos queda es frenteala’. Ni que fueran a venir los cascos azules.

@massone59