• Caracas (Venezuela)

Mario Guillermo Massone

Al instante

La confabulación de las rémoras

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El solo hecho de tener que dedicar tiempo a escribir sobre la superlativa irresponsabilidad histórica y total escasez de escrúpulos y de sesos de los candidatos de la división, verbi gratia Claudio Fermín y demás, me irrita. Me irrita el raciocinio pensar que quizá hayan acuerdos e intereses ocultos que puedan llevar a estas rémoras a adherirse a toda costa, y al mayor costo, al poder del leviatán.

La mezcla de los derrotados del pasado –los del complejo de presidente–, los nuevos derrotados –los que perdieron en las primarias o no salieron por consenso–, los inoculados por el Tribunal Supremo de “Justicia”, ahora se juntan en la confabulación de las rémoras. Y como rémoras, dependen de los grandes para alimentarse de los restos. De las sobras. Pero tratándose de elecciones, de Las Elecciones, en mayúsculas, no estamos para desperdiciar ni distraer un solo voto.

Mucho hay que aprender de la conducta de María Corina Machado. Inconforme con decisiones de la unidad, lo manifiesta con libertad. Pero las asume y se mantiene en la coalición. ¡Aprendan del ejemplo de esta mujer! Su espíritu es el de sumar y no el de restar. Multiplicar. ¡Nunca dividir!

Claudio Fermín, por ejemplo, quedaría con un rol importante sumándose a la unidad democrática. Le haría una estatua aunque sea en el jardín de mi casa. ¡Rectifique! Pero si no razona y rectifica, la historia será implacable con su lesivo obrar. Ahora, si lo que quiere es el poder a todo evento, mejor únase a Ricardo Sánchez y asuma su arrecife. Igual para los inoculados de Copei, que un día se dicen integradores y otro anuncian candidaturas divisionistas, miren que verde con rojo da morado.

Porque estos candidatos de la división son rémoras políticas en busca de comida fácil, sin mayor esfuerzo. Pues cuando se evalúa por lo que hemos pasado en la oposición –en espacio y tiempo, sacrificio y muertes, encarcelamientos y torturas, esperanzas y frustraciones– y hacemos un inventario de logros, no podemos apoyar a quienes dañen el duro camino que con tanto esfuerzo hemos recorrido.

Si a las demoledoras ventajas que el abuso de poder facilita la actividad del gobierno, si a la hegemonía comunicacional de que se vale, si a la persecución judicial a nuestros dirigentes por parte de jueces serviles a la injusticia roja, si a la peladera económica para realizar una campaña modestamente impactante, si al ataque cotidiano y coordinado en nuestra contra por parte del totalitarismo del siglo XXI, vamos ahora a añadir el tener que lidiar con rémoras dizque opositoras que no pueden sino restarnos votos ¡c…!

Postularse fuera de la unidad democrática resta votos; si resta votos, perjudica a la oposición; y si perjudica a la oposición, favorece al PSUV. Esto es lógica básica. Contra esta lógica, los argumentos, por muy edulcorada que sea la voz de quien los pronuncia, son falaces. Están a tiempo para abandonar la impostura. Porque de mantenerse en este rumbo, y llegáramos a perder una curul por una rémora, por seguir un instinto político malogrado, el tiburón de la historia los devorará sin contemplación. Sus candidaturas, en el estado de cosas en Venezuela, sobran. Están de más. Nos restan velocidad y enfoque en la de por sí tormentosa odisea por la que navegamos a nuestro destino.

@massone59