• Caracas (Venezuela)

Mario Guillermo Massone

Al instante

Renuncia: un punto de encuentro

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Recolectamos en tiempo récord una cantidad exorbitante de firmas para activar el revocatorio de 2016. Fueron ordenadas, auditadas internamente y empacadas con el apoyo de voluntarios comprometidos con el cambio. Y fueron consignadas de madrugada y sin vaselina en el CNE.

La voluntad de revocar del pueblo soberano es irreversible e irrevocable. No hay duda ni titubeo. ¡Hay determinación! Una mayoría creciente que quiere el cambio. Cambio en el modo de vida, cambio de políticas públicas, cambio de la escasez a la abundancia… cambio de gobierno.

La voluntad popular de revocar se contrapone a la voluntad individual de renunciar de Nicolás Maduro. Porque, a fin de cuentas, ¿acaso las manifestaciones de voluntad contenidas en nuestras firmas no son pedirle al presidente que se vaya, que renuncie o lo despedimos? Pero esa contraposición podría converger si el “¡vete!” llegara a coincidir con un “me voy”.

Su obra de gobierno ha sido una de destrucción. Destrucción de la vida de los venezolanos, destrucción del país. Por eso, con un juicio de responsabilidad política por la Asamblea Nacional y un referéndum revocatorio por el pueblo soberano –y con los millones de firmas que muestran la tendencia irreversible ¡que lo queremos fuera!–, Nicolás Maduro tiene una y solo una salida honorable: renunciar lo antes posible y convocar elecciones anticipadas.

Por su parte, el PSUV analiza y evalúa cómo ha de sobrevivir a la catástrofe política del presidente de su partido que los arrastra a la perdición y la condena pública. La palabra “renuncia” revolotea las mentes de sus directivos y militantes.

La renuncia del presidente está en el tapete de ambas agendas, tanto en la de la Unidad como en la del PSUV. Ahí hay un punto en común que merece sentarse a dilucidar y concretar.

Ahora, cuando el gobierno de Venezuela ha asumido la presidencia pro témpore de Unasur, lo cual incluye al CNE como cabeza de este organismo en todo lo electoral, el ente rector electoral se tiene que cuidar más que nunca. Obstaculizar, poner trabas al revocatorio de 2016 no es una opción.

Ante este escenario, la renuncia es un punto de encuentro a materializar por el bien superior de Venezuela.