• Caracas (Venezuela)

Marianella Salazar

Al instante

Marianella Salazar

Ramírez en la puerta de atrás

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La desesperación es mala consejera. El gobierno, consciente de que se acerca su fecha de vencimiento, adelantará las elecciones parlamentarias; confía en que las acciones contra farmacias y supermercados, detenciones y decomisos de inventarios para llenar los anaqueles de Mercal, levantarán los niveles de popularidad de Maduro, que rondan 12%, y a fuerza de “dakazos” ganar la mayoría en la Asamblea. Pero la situación es muy diferente a la del saqueo programado de electrodomésticos en 2013, porque los artículos de línea blanca perduran y la comida es una necesidad diaria que se debe reponer. Llegará el momento que no habrá más nada qué ofrecer sino amenazas y represión, con un gran costo político para el gobierno. Quien le aconsejó prohibir las colas en las adyacencias de automercados y farmacias, para hacerlas dentro de los establecimientos, es su enemigo número uno; eso solo propiciará saqueos, la intervención de la Fuerza Armada, con las consecuencias predecibles que nadie ignora.

Las horas productivas que pierden los consumidores dentro de los establecimientos por un pote de leche o dos paquetes de pañales es una situación insoportable y humillante que provoca indignación. En cualquier momento terminarán amotinándose. Para Maduro la “guerra económica” es el remedio para todos sus males, la culpable de que vivamos peor; pero en las colas la gente ya no se traga ese cuento.

Si alguna vez la revolución significó algo, ya se transformó en mentira descomunal, en todas partes reniegan de las condiciones de vida y culpan a Maduro de no hacer nada por resolverlo. Además de las quejas, en las colas también hacen cálculos sobre el momento en que explotará “esto” y responsabilizan de la actual crisis a la mafia corrupta enquistada en el régimen y al Cartel de los Soles.

 

Desviar el foco

El gobierno está más debilitado que nunca, infiltrado hasta los tequeteques por los servicios de inteligencia, como se comprobó con el “patriota cooperante” con la DEA y el FBI. Las denuncias contra “el número dos” inquietan a las Fuerzas Armadas, principalmente en los mandos medios del Ejército.

Diosdado no tiene para dónde coger, en Cuba no lo quieren y el imperio es malo; si se lo ocurre viajar a China le harán lo mismo que a Evo Morales, cuando lo bajaron del avión en pleno vuelo por sospecha de llevar al espía de la CIA, Edward Snowden, y varios países europeos le negaron el sobrevuelo. Con más razón se lo pueden hacer a él.

Es una situación que no habían previsto, por eso desvían el foco de la corrupción y las narcodenuncias hacia Rafael Ramírez, que recibió un golpe con la detención de su mano derecha, José Luis Parada, director de Producción de Pdvsa, por presuntas irregularidades administrativas. Si le quitan la inmunidad diplomática como embajador en Naciones Unidas, podrían detenerlo por las implicaciones en el caso Illaramendi, proceso abierto en Nueva York, precisamente donde está Ramírez. El ex asesor financiero de Pdvsa, Francisco Illaramendi, está preso y sentenciado a trece años por un fraude con dinero del Fondo de Pensiones de Petróleos de Venezuela. Ramírez también fue tocado por las denuncias del capitán Leamsy Salazar, y Maduro ni su gobierno han cerrado filas en solidaridad, como lo hicieron con Diosdado.

Cuando Maduro se encuentre en la situación que vemos venir y sea necesaria su renuncia, allí estará Cabello para impedírselo.

 

Tic tac

Barrer a Ramírez: según nuestras fuentes, el gobierno negocia con Parada para que acuse a Ramírez.

¡Óyeme tú!: es tanta la desconfianza de Maduro en los miembros de la Casa Militar que redobló su seguridad con los cubanos.