• Caracas (Venezuela)

Mariana Díaz Arroyo

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Politicusaddictus

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Desde hace un tiempo he venido notando con asombro cómo el interés colectivo hacia los problemas que nos afectan, principalmente aquellos vinculados al devenir político y económico de nuestro país, han dejado de ser objeto de comentarios personales para salir del paso en conversaciones circunstanciales, para convertirse en un interés genuino de muchos.

No es que la política y sus asuntos no deban ser del interés público; al contrario, en una democracia esto es una condición para su sustento legítimo. El interés por el manejo de lo público, de lo que nos atañe a todos es, y espero no equivocarme porque tan solo es una apreciación y como tal subjetiva, algo que cada día tiene más dolientes preocupados.

Sería iluso no pensar que existe desconfianza, desánimo y desesperanza en la mayoría de los venezolanos; no solo eso sino que además para una parte de los actores políticos protagonistas de nuestro entorno ha sido y es condición necesaria que esto exista para mantener las actuales reglas. Una de las formas que el venezolano ha encontrado para filtrar esa desconfianza es inmiscuirse en el asunto opinando a diario, a diestra y siniestra en la situación que se le presente.

Es una especie de virus que podríamos llamar politicusaddictus, que ha invadido prácticamente todos nuestros actos comunicacionales, no importa el canal que utilicemos ni la persona a quien nos dirigimos, en otras palabras, no distingue ni excluye el medio, lugar o sujetos de conversación o comunicación.

El tema político se ha vuelto obsesivamente recurrente. Con todo y su amalgama de contenidos, veraces y no veraces, los retransmitimos muchas veces sin un mínimo conocimiento de causa o responsabilidad en nuestras opiniones, juicios y hasta análisis. Los venezolanos nos hemos convertido en un colectivo de “expertos opinadores de lo público”, con todo lo que eso implica.

Cabría preguntarse, ¿qué es lo negativo y lo positivo de este hecho?

Hoy quiero hacer referencia a lo positivo porque en mi opinión hay aspectos interesantes a ser valorados en estas circunstancias.

Para que este virus se nos haya contagiado tuvo que haber una alteración inicial en nuestra sociedad y una vez allí hizo su trabajo, produjo un desequilibrio colectivo en nuestra frágil inmunidad social colectiva.

Sin embargo, este virus también ha cohesionado algunas células todavía sanas, por lo que el virus no es totalmente maligno. A mi juicio ha permitido aumentar el interés individual en lo político, con el consecuente honesto interés de muchos en la realidad que se nos presenta, con un manejo más amplio y profundo del entorno socio-político que hace unas décadas. A mi entender esto es un paso importante en nuestra madurez social, y creo firmemente que si eso es así, que si en una parte de nuestra población politicusaddictus este virus ha mutado en células benignas, esto puede dar paso a una sociedad políticamente menos frágil y manejable, lo que da esperanza para posibles nuevos rumbos.