• Caracas (Venezuela)

Mariahé Pabón

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Hileana Fabien, la musa de Ángel Sánchez

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Si la ve caminando por Lincoln Road o cualquiera de esos lugares en donde Miami es una multicultural exposición de diásporas y estilos, se podrá  tropezar con alguien que posee ese sello de la mujer venezolana con el movimiento de cadera y la gracia que la ha hecho destacarse en el mundo de la belleza, la elegancia, el arte, los negocios en fin en el “saber ser ella” como dirían los versados cronistas de moda.

Pues Hileana Fabien es una de ellas. Fue la primera modelo que hizo pasarela de modas en Nueva York sin tocar puertas y con ello está dicho todo. Sus inicios comenzaron con quien es hoy una de las figuras más destacadas en el mundo de la moda internacional: Ángel Sánchez, de quien sigue siendo su amiga más cercana y asesora en algunos de sus trabajos. Actualmente es instructora de pasarela para modelos y reinas de belleza, productora ejecutiva de desfiles y en su memoria figuran los nombres de los modistos más famosos para los que actuó, desde Ángel Sánchez, Guy Meliet, Carolina Herrera, Moschino, Oscar de la Renta, Ágatha Ruiz de la Prada, Galiano, Valentino, Adolfo Domínguez, en fin, una larga lista de dioses de la moda que la llevaron a vivir un sueño largamente acariciado, porque ella, orgullosa de su rostro y su figura, no estaba muy contenta de sus piernas largas y flacas, llegando al extremo de vestirlas siempre con calentadores de lana para engrosarlas.

Además, cuando se graduó en el Instituto de Nuevas Profesiones de Caracas, pensó que por su color de piel quizá no podría competir con las reinas de belleza y menos con algunas de las modelos de entonces, aun cuando su estatura estaba dentro de los cánones de las aspirantes a modelos.

—Me arriesgué a participar en un casting para Ángel Sánchez ayudada por María Kallay, la encargada de preparar las candidatas a Miss Venezuela y empeñada en creer que al modisto no le gustaría mi color de piel ni mis piernas flaquitas, ya que no contrataba a modelos negras, asistí sin muchas esperanzas y cuál no sería mi satisfacción cuando él me señaló como una de sus elegidas.

—¿Desde entonces, cómo ha funcionado esa relación?

—Mi relación con Ángel es muy cercana. Comencé a trabajar como una de sus modelos en Caracas, desde que tenía su atelier en la Torre Británica, a finales de los ochenta. Me convertí en su “fitting” y en una de las modelos infaltables en todos sus shows, inclusive en sus primeras presentaciones en Nueva York. Cuando quedé embarazada, no lo pensé dos veces: él tenía que ser el padrino de mi hijo Marco Perosh. Ángel es como mi hermano. Con Fran Beaufrand inclusive hicimos las fotografías para la primera línea de zapatos de Ángel en donde mis piernas fueron la imagen de esa campaña. Siempre fuimos y somos un grupo que nos apoyamos en todo y nos queremos mucho.

 

Una herencia feliz

Con sus padres, Rafael Fabien, ingeniero mecánico nacido en Martinica, e Iraida Díaz, administradora de empresas, vivió sus primeros años en la isla de Margarita. Sus abuelos fueron el escritor y profesor de literatura Pedro Augusto Díaz, hijo de españoles trasplantados a Venezuela, y Lola Rueda, artista plástica, quienes la introdujeron en el mundo de la belleza, la poesía y el buen hablar en varios idiomas. Con ellos ganó en conocimientos. Su niñez fue de playa y cuando se mudaron a Caracas tomaba clases de música en Caraballeda, con Estrella López, actriz de cine, tía del músico Pedrito López.

 

El salto a la fama internacional

Pasarelas famosas, fiestas de lujo, viajes de ensueño, enamorados por docenas se acercaron a ella, hasta que por fin dejó las pasarelas y la vida rumbosa para ocuparse de su hijo, que hoy tiene 15 años y a quien su abuela Maria Perosh adora. Sigue preparada para la vida turbulenta, pero sin lo que significa desfilar y prepararse para una pasarela. Hoy es su organizadora y se siente más cómoda, recordando la vida de reina que vivía con un príncipe enamorado y el trabajo con Adolfo Domínguez, nada menos que en Italia.

Vive en Miami en un lindo apartamento decorado con gusto bohemio. Con su curriculum pudo conseguir la visa, empezó en la Escuela de Modelos y tuvo la suerte de trabajar porque hablaba varios idiomas. Dio clases de pasarela, hizo un cortometraje con Miguel Ángel Alonso. Se convirtió en preparadora de misses y abrió una escuela de modelaje para niñas que cerró por compromisos con un proyecto que no revela, pero que será un suceso.

Tuvo sus tropiezos, propios de los emigrantes que llegan a Estados Unidos, pero los superó con el espíritu voluntarioso que le anima y hoy es la directora de “Purpleshoe Production”, una compañía que ofrece atención personalizada al área de espectáculos de moda, belleza, desfiles, música. Entre sus clientes cuenta con Ángel Sánchez, Agatha Ruiz de la Prada, Oscar Carvallo, Adolfo Domínguez y participantes en cuanto certamen de belleza se atraviese. Este año asistió a la joven Manu Manzo en su primera aparición en la entrega de los Grammys. La cantante fue nominada en el renglón de los “mejores nuevos artistas” y elegida como una de las más elegantes, nada menos que con hermosos trajes de nuestro Ángel Sánchez.

La entrevista se hizo a lo largo de Lincoln Road, en medio del glamour mayamero y concluyó en un restaurante delicioso de comida libanesa para brindar por el éxito de quien se horrorizaba de sus piernas largas y delgadas, y hoy las muestra con orgullo porque pisan fuerte en los caminos que alguna vez fueron su sueño. Hileana Fabien ha ganado todas las batallas que se le han planteado.

Salud, Hileana.