• Caracas (Venezuela)

Mariahé Pabón

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Ed Calle: “En el saxo encontré mi voz”

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Lo perseguí con furia desmedida más o menos durante un mes, luego de enterarme que en Miami vivía un venezolano multisápido como diría Rómulo Betancourt ,tan rica era su hoja de vida, tan singular el personaje, con un montón de nominaciones a premios Grammys y una escalofriante lista de famosos en sus mil doscientos elepés y ocho mil sencillos discos grabados. Pero ahí no se quedaba mi héroe, porque su gran pasión, además del jazz, de tocar el saxofón, la flauta y los teclados, con sentimiento, además de los ademases, Ed Calle, bautizado como Joaquín Eduardo Calle, nacido en Caracas hace 55 años, es doctoren Ciencia y Matemáticas, profesor universitario y un montón de actividades que sorprenden.

No fue fácil localizarlo ni hablar personalmente, porque con tantos trabajos que realiza fue necesario conocer sus horarios de compromisos, así que por medio de monólogos en el “messenger”, pude ir conociendo sus diarios quehaceres que él mismo describía ante mis solicitudes de una entrevista: clases, conciertos, grabaciones, conferencias, viajes cortos, produciones, toques, hasta que me llegó una clave: “Yard Winwood, Concierto con grupo Palo, entrevista”. Y ahí llegamos a un lugar delicioso bajo la luna: Yard, en Winwood, centro de gastronomía y eventos de toda naturaleza, incluyendo la música que esa noche tenía la particularidad de ser mezcla de jazz y funk, con ritmos afro cubanos  .Ahí llegué para mi insólita entrevista.

Un músico a un saxo atado

El público ocupaba la barra de un inmenso bar o simplemente se sentaba sobre la hierba, esperando el “toque” para bailar en la pista. Y ahí estaba Ed Calle, con su prodigioso saxofón y un grupo extraordinario de músicos llamado Palo que nos llevaron a mover el esqueleto, para competir con parejas latinas y sus rítmicas coreografías en especial la  de grupos cubanos.

Al final del espectáculo, mientras sus admiradores le pedían autógrafos y los habituales del sitio iban de un lado a otro, Ed Calle, tranquilo, abrazado a su saxofón me recibió con una sonrisa, remontando su memoria a los nueve años que disfrutó en su país, Venezuela, yendo de Valencia a Caracas y a Margarita, cantando en el coro de una escuela del este y soñando con pertenecer a la NASA, porque lo suyo , el deseo, estaba más cerca de la ciencia que de la música: “ mi padre Eduardo Joaquín Calle tocaba piano y mi madre María Begonia cantaba zarzuela. “Vivimos felices hasta que todo se complicó y ellos resolvieron emigrar a Estados Unidos”.

La música llegó a su vida en el Miami Dade de Rockway Westchester, al ingresar a la Banda de Jazz de la Escuela Intermedia y el público le ovacionó de pie: “Me puse a llorar, porque creí que lo había hecho mal, pero ahí entendí que la música era lo mío y fue mi papá quien me aconsejó el saxofón como mi instrumento y no se equivocó”. Emilio Stefan con quien ha trabajado durante treinta años acompañando a su esposa Gloria en la mayoría de sus conciertos y discos, afirma que  Ed, tiene el sonido, la técnica y el alma, suficientes para darle voz y ritmo al saxo tenor. Y frases iguales la escuchó alguna vez en boca del gran Dixie Gillespie y de Frank Sinatra a quien acompañó en varias ocasiones en vivo y en grabaciones. Todavía recuerda que en la noche del 14 de mayo de 1998, el Empire State Building, se iluminó de azul para recordar la clásica voz de su inmortal canción New York, New York.

Ed Calle es una institución en el sur de La Florida por sus aportes a la formación de los jóvenes, insistiendo en la enseñanza  de las matemáticas que tienen, según él, directa relación con la música. En el Miami Dade College enseña Producción y Música. Actualmente escribe un libro en español sobre Improvisación. Mamblú, su disco ganador del Grammy 2016, lo grabó con más de un centenar de músicos del sur de La Florida, como un homenaje a su gente y a su música. Para no enredar su vida, dice con humor, contrajo matrimonio con Sari, ama de casa y madre de sus hijos Jonathan y las gemelas Sydney y Lauren que quizá escojan la música como profesión. Cuando tiene tiempo lee libros de Física y teoría de las cuerdas. ¿Y el ego? No se puede cultivar el ego ante tantos dioses de la música, responde con una sonrisa, mientras sigue aferrado al instrumento que según su confesión , en él, encontró su voz y la música no solo le abrió la puerta a un sitio de paz sino que le quitó para siempre su timidez.

Por curiosidad le pregunto cuál es el instrumento más difícil para aprender y contesta: las maracas. Al término de la entrevista, hablamos de la música popular de cómo Venezuela, a pesar de todo sigue siendo un país musical con figuras de renombre, igual que Colombia, Cuba, México y el resto de países latinoamericanos, cuyas expresiones musicales son conocidas en el resto del mundo y ya el vallenato es considerado como patrimonio inmaterial de la humanidad. Eso alegra, dice Calle.