• Caracas (Venezuela)

María Yanes

Al instante

¿Se impondrán el odio y la revancha?

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No puedo dejar de manifestar mi preocupación por los acontecimientos que se han venido desarrollando a partir del momento en que el pueblo venezolano decidió ejercer su voluntad por un cambio de manera democrática y pacífica, en uno de los poderes más importantes del Estado venezolano, como es el Legislativo. De dicho poder emanan las leyes que tienen repercusión en la vida de todos los venezolanos y sobre todo en un momento tan crucial y peligroso para nuestro país debido a la grave crisis estructural que abarca todos los órdenes de la vida nacional: económica, social y política, que pudiera desembocar en una crisis humanitaria, si es que ya no lo es.

Conocimos todas las artimañas y procesos que realizó la anterior Asamblea Nacional de manera atropellada, acelerada e ilegal, además de estar fuera del lapso correspondiente, en los últimos días del pasado año. No obstante, desde la instalación de la nueva Asamblea hemos sido testigos del saboteo constante y el odio que destila la bancada oficialista. El discurso predominante revela la obsesión por el puntofijismo de la cuarta república, el incumplimiento del reglamento interno, lo que supuestamente “la revolución ha hecho por el pueblo”, el golpe de Carmona y unas cuantas cosas más. Aun así, la oposición no mencionó el nefasto golpe de Estado del año 1992 y que no se llegó a consumar pero de donde salió el mayor error histórico que ha tenido este país. Sin embargo, lo que todos también sabemos es que tenemos un país que en prácticamente diecisiete años, desde que este gobierno asumió y ha mantenido las riendas del poder, ha desembocado en una crisis sin precedentes. El comportamiento de los diputados oficialistas parece ser la estrategia trazada por el gobierno para obstaculizar de manera permanente al renovado Poder Legislativo. Por otro lado, me inquieta que la bancada opositora pudiera caer en las provocaciones del gobierno y asumiera una actitud revanchista por lo que el discurso que pudiera prevalecer derive en el juego a la violencia y el odio de parte del gobierno, desviándose así la atención de la agenda legislativa.

A todas estas, en qué lugar estaría el pueblo venezolano, angustiado y ávido de que se solucione la crisis económica y social más grave en toda la historia republicana de Venezuela. ¿En el medio de este odio y revancha? El producto del socialismo del siglo XXI es que Venezuela actualmente es un país desmembrado, quebrado, arruinado y desmoralizado. La población venezolana está agobiada por la inseguridad desbordante, el desabastecimiento en todos los rubros, el hambre amenaza con índices de desnutrición alarmantes sobre todo en las poblaciones más vulnerables, como niños y ancianos, también es conocido por todos el fallecimiento de ciudadanos venezolanos por la grave escasez de insumos médicos y medicamentos. La inflación llegó a 270% y las proyecciones para este año son peores. Ante esta grave crisis, ¿es más importante, para el gobierno, que se haya sacado del Palacio Legislativo retratos o pancartas del fallecido presidente Chávez?, cuando se tiene razón en haberlo hecho; sin embargo, tampoco considero prudente la forma como se realizó y se divulgó. El recinto de la Asamblea Nacional es de todos los venezolanos, no de una parcialidad política o de un personaje producto de un error histórico; sí deben prevalecer los símbolos patrios y las imágenes clásicas y conocidas durante toda nuestra historia republicana del Libertador Simón Bolívar.

La oposición debe actuar con mesura y prudencia, pero a la vez con la contundencia necesaria para frenar los desmanes de quienes son realmente los verdaderos culpables de lo que estamos sufriendo los venezolanos, sin darles la oportunidad de que transformen con engaños lo que no pueden ocultar y que caigan por su propio peso. Es importante considerar que el triunfo en buena parte se logró por un voto castigo y que estamos en presencia de un gobierno que convierte las mentiras en verdades y que tiene la capacidad de revertir muchas situaciones. De allí la importancia de hacer una labor importante y que sea perseverante para conservar el apoyo del pueblo venezolano para lograr el cambio definitivo de manera democrática y constitucional, darle prioridad a la agenda económica y social. Pero si se permite que se imponga el odio y la revancha, el pueblo perderá la paciencia y se llegará al filo de una situación muy peligrosa y de desborde social.

Para finalizar esta reflexión, señalo que destruir es fácil pero reconstruir es difícil y toma tiempo, para esto la unión de todos los venezolanos es vital como también para defender la voluntad de un cambio de gobierno.

 

@mariayanesh