• Caracas (Venezuela)

María Yanes

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VIH/SIDA: cero discriminación

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La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) constituye uno de los graves problemas de salud pública a nivel mundial e incluso es considerada como una de las grandes epidemias en la actualidad. Se calcula que existen actualmente alrededor de 60 millones de personas que la padecen en el mundo, en nuestro país la cifra aproximada es alrededor de 162.000 personas adultas viviendo con esta infección; hay que destacar la población de adolescentes que presentan esta condición. El VIH condiciona una infección crónica y transmisible que deteriora el sistema inmunológico del individuo, al manifestarse la enfermedad y en etapas avanzadas de la misma se conoce entonces como síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), la persona es portadora del virus del VIH sin manifestaciones de la enfermedad. Es importante enfatizar que la transmisión de esta infección es de persona a persona, por contacto directo a través de relaciones sexuales no protegidas (semen, secreciones vaginales), sangre y a un niño través de la leche de una madre con la infección.

Discriminación es todo acto que tenga la intención de limitar, reducir o socavar los derechos de las personas en la misma igualdad que tengan los demás. Las personas con VIH han sido objeto de discriminación durante muchos años, siendo estigmatizados por la sociedad, pero esta discriminación viene por el desconocimiento y falta de información sobre la enfermedad, especialmente en lo que se refiere al modo de transmisión o el miedo a la muerte. Este virus no se transmite a través del tacto, una tos o un estornudo, una caricia o un abrazo, tampoco es igual a muerte, hoy en día hay avances en el tratamiento antirretroviral que han permitido que la carga viral de esta infección se haga indetectable lo que impide la progresión hacia las formas severas de la enfermedad como tal; sin embargo uno de los aspectos fundamentales de la discriminación es que no todos los pacientes tienen acceso a este tratamiento. En Venezuela solo lo reciben cerca de 43.000 personas, si consideramos que 162.000 padecen esta infección, bien sea como portador sano o con manifestaciones de la enfermedad, podríamos deducir que aproximadamente 119.000 no lo reciben, a esto se suma la escasez de antirretrovirales en el país. La persona que vive con esta condición no debe perder sus derechos humanos, en lo que se refiere a lo social, trabajo, personal e incluso familiar, muchos han sido discriminados en estos aspectos. ¿Qué factor predomina para esto? Miedo al contagio o a la muerte, reiterando nuevamente la ignorancia provocada por falta de información en relación con esta infección. Incluso hay un porcentaje de personas con VIH que están falleciendo de enfermedades no asociadas a este virus, lo que quiere decir que no están siendo atendidas en los centros de salud por su condición. Ha habido casos en que por ser serológicamente positivos no los reciben en centros de cuidados, por ejemplo, para personas de la tercera edad. Amistades cercanas me han informado que han sufrido esta terrible experiencia con algún familiar. ¿Cuántas personas han perdido su derecho al trabajo al conocerse que también son positivos a este virus después de realizarse los exámenes preingreso para poder entrar en alguna empresa o centro de trabajo, y por esto son rechazados finalmente? El Estado venezolano tiene una gran responsabilidad en una adecuada campaña de información dirigida a la población con respecto al VIH.

El pasado 14 de agosto se aprobó  en nuestro país la Ley para la Promoción y Protección del Derecho a la Igualdad de las Personas con VIH o SIDA y sus Familiares, sin embargo, no se ha decretado el ejecútese, lo que es necesario para hacerla entrar en funcionamiento. ¿Qué espera el Estado venezolano para hacer realidad los beneficios de esta ley en las personas con VIH? Reconozco el avance y la disposición del Estado por haberla aprobado, pero qué vale esto si no se ha implementado, una de las finalidades de la misma contemplada en el artículo 2 es la de “promover y adoptar medidas positivas a favor de las personas con VIH o SIDA para garantizar que su igualdad sea real y efectiva”, además de “prevenir y erradicar cualquier tipo de discriminación”, sin embargo es importante resaltar a manera de reflexión: cómo es que si hay una ley que respalda la no discriminación o  la igualdad de las personas con VIH,  el Estado venezolano no garantiza el suministro regular del tratamiento antirretroviral a todas estas personas que lo necesitan. Es bueno recordar que tampoco garantiza a la población en general el suministro regular de medicamentos esenciales. El próximo 1° de diciembre se celebra el día mundial de la lucha contra el VIH/SIDA, muy pertinente ese día para decretar el ejecútese de esta ley.