• Caracas (Venezuela)

María Yanes

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Salud 2014: ¿Qué nos espera en 2015?

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La crisis de salud por la que atraviesa nuestro país no ha tenido precedentes, específicamente durante el año que dentro de poco finaliza, no solo exacerbada en el sector público, arrastrada desde años anteriores, sino que se ha extendido al sector privado. Pudiéramos con esto reiterar que el balance este año ha sido muy negativo con el consecuente retroceso en casi todas las áreas de la salud en Venezuela. A pesar de haberse otorgado cuantiosos recursos financieros, incluso desde el año 2007, en la figura de créditos ordinarios y adicionales para fortalecer la red hospitalaria, hasta hace poco se asignaron 800 millones de bolívares y no se han visto resultados positivos en los hospitales públicos. Al contrario, en este año se ha reagudizado la crisis hospitalaria, caracterizada por el deterioro de la infraestructura, cierre de servicios, falta de mantenimiento, además del déficit de camas operativas: el sector público posee 45.000 camas de las cuales solo 24.000 están operativas.

Sobre el cierre de servicios hospitalarios, por poner un ejemplo, causa tristeza e impotencia el cierre desde hace un mes del servicio de cirugía cardiovascular del Hospital Clínico Universitario de la UCV por falta de insumos, un servicio que ha formado a muchos cirujanos cardiovasculares y que realizaba intervenciones de gran importancia en esta área. También este año ha sido crítico en relación a la escasez e incluso falla absoluta de insumos y materiales médico quirúrgicos, desabastecimiento de medicamentos indispensables para los pacientes crónicos y también para los que requieran un tratamiento para una afección aguda. Por ejemplo, de medicamentos de uso común y necesario en este momento como el muy nombrado acetaminofén, la red farmacéutica cierra el año con una escasez de 60%. El sector público también se ha visto afectado por el déficit de recursos humanos: ha sido muy marcada la disminución de médicos concursantes para posgrado en algunas especialidades médicas, además se suma la escasez de médicos especialistas en este sector.

También en este año la inseguridad hospitalaria se ha hecho presente de manera dramática, recordando el caso emblemático ocurrido en el Clínico el 29 de junio, cuando resultaron asesinados dos hermanos dentro de las instalaciones.

Quiero mencionar la relevancia de esta crisis de salud, que se ha extendido al sector privado, con solo 8.000 camas a escala nacional. Este sector ha sobrepasado su capacidad de apoyo al sector público, el cual alcanzó una cifra promedio de 50%. Los centros privados están colapsados, y por si fuera poco, también padece la escasez de insumos y materiales médico quirúrgicos. Para concluir este dramático balance, se suma la alarmante situación epidemiológica caracterizada por el incremento de casos durante este año de enfermedades reemergentes como el dengue (75.020 casos) y la malaria (73.572 casos), sin dejar de nombrar el chikungunya, enfermedad que también ha causado un gran impacto en la salud pública caracterizado por la proyección extraoficial de los muchos miles de casos que se han presentado, completando así una triada de enfermedades vectoriales que se encuentran en situación de epidemia.

Aunque no podemos abarcar otras situaciones dramáticas y alarmantes en el sector salud, nos preguntamos ¿qué se espera para 2015? La grave crisis económica, no hay duda que ha incidido de manera importante en el sector salud la escasez de divisas, deudas pendientes con las empresas distribuidoras de insumos y equipos médicos, la cual ha boqueado las líneas de crédito de estas empresas por parte de los proveedores en el exterior. Hay que recordar que un poco más de 90% de estos materiales son importados, y esto ha sido uno de los factores generadores más importantes de esta crisis. De los 1.000 millones de dólares que se les debe asignar anualmente, solo se les concedió 250 millones este año. Si para el próximo año no se resuelve esta situación se acentuará la falta de insumos, pudiendo llegar a una falla absoluta en más de 40.000 rubros y la paralización del parque instalado de equipos médicos. Para el próximo año el presupuesto asignado para salud fue de 54.000 millones de bolívares aproximadamente, lo cual corresponde a 1,6 del PIB, siendo así un monto deficiente. Sumo también la omisión de la información epidemiológica oficial y nacional desde el 1° de noviembre. Es necesario que el Estado reconozca esta grave situación y acepte la colaboración de instituciones reconocidas para la solución de esta dramática crisis; en caso contrario, el panorama será muy oscuro.