• Caracas (Venezuela)

María Yanes

Al instante

Resiliencia: clave para sobrevivir en Venezuela

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La resiliencia es una facultad inherente o mejor dicho innata en todos los seres humanos y la conocemos como la capacidad que tiene el individuo de superar situaciones adversas ante cualquier circunstancia con la importancia de que al lograr vencer la fatalidad se debe salir más fortalecido y alcanzar un estado de bienestar no solo en lo personal y familiar sino en el medio de trabajo donde se desenvuelve. No obstante, las crisis ante las cuales nos pudiéramos enfrentar son temporales o circunstanciales y están relacionadas generalmente con enfermedades y muertes, violencia, conflictos sociales, bélicos o desastres naturales. A través de la historia han habido ejemplos de personas resilientes las cuales han salido adelante y que han sido ejemplo de vida, también países o pueblos los cuales se han provisto de esta gran facultad para sobrevivir y resistir ante las adversidades ocasionadas por las condiciones nombradas anteriormente o por sistemas de gobiernos autoritarios, adquiriendo la fortaleza necesaria además de vencer la resignación para salir de ellos de manera pacífica, democrática, constitucional y lo han logrado. Un ejemplo al respecto lo dio el pueblo chileno hace 28 años. El pasado 5 de octubre se conmemoró en ese país el triunfo del plebiscito para sacar del poder al general Augusto Pinochet tras 15 años de férrea dictadura.

La crisis social por la que atravesamos los venezolanos cada año se profundiza y deja al descubierto el fracaso de un modelo político y económico el cual ha conllevado a una baja calidad de vida en la población. Sin embargo, más que un modelo de las características mencionadas algunos piensan que se ha acompañado de una estrategia fríamente calculada y que a luces de analistas o expertos en esta materia su único fin es alcanzar el objetivo de minimizar al individuo como tal y así poder ejercer el control social característico de regímenes autoritarios. La pobreza y la miseria es la base de sustentación de este tipo de sistemas de gobierno, cuesta creer que en la modernidad del siglo XXI todavía puedan existir. Lo más asombroso es que este control es ejercido por una minoría ostensible pero “dueños” de la mayoría de los poderes del Estado venezolano, algunos de manera ilegítima. Quienes lamentablemente todavía gobiernan de manera inescrupulosa, transforman la mentira en verdad y lo derecho lo voltean al revés, además provistos también de una gran ignorancia y mediocridad, a esto se suma la gran corrupción desplegada a lo largo de estos 17 años, los más oscuros de nuestra historia. Quienes conducen el país no solamente lo han realizado de manera inconstitucional, también han inculcado en la sociedad venezolana emociones negativas que han generado una condición de estrés permanente, lo que también influye en el estado de salud de la población ocasionando alteraciones en el área cardiovascular, sistema inmunológico y digestivo, los más afectados por esta situación de ansiedad. Además ejercen el poder desplegando antivalores como el odio, corrupción, violencia, impunidad e intolerancia. Los venezolanos de por sí somos resilientes, sin embargo, debemos robustecer más aún esa capacidad, ya que vienen momentos difíciles, para alcanzar la fortaleza necesaria con el fin de cambiar un modelo político de estirpe autoritario e inconstitucional el cual nos ha coartado la libertad y la paz así como la adecuada calidad de vida que debe tener la sociedad, por supuesto todas las familias venezolanas que la conforman. La unión es fundamental y si bien la dirigencia política que se opone a este régimen es importante, más lo es el pueblo venezolano que no tiene que esperar a que sea convocado ya que debemos salir de manera espontánea, pacífica y contundente los días que fueron fijados para recabar las firmas necesarias y permanecer firmes para que la consulta definitiva, la cual está muy bien reflejada en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se realice antes del tiempo establecido para que se produzca el cambio total que anhelan más de 80% de los venezolanos. Debemos transformar las emociones negativas en positivas para lograr este objetivo, esto forma parte de la resiliencia. No debemos sucumbir a la desesperanza y resignación. Tenemos que luchar y reaccionar ante esta “grave alteración del orden democrático y constitucional” como lo expresó el señor Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos al referirse a Venezuela. Estoy segura de que lograremos transformar la violencia y el odio en tolerancia y respeto, la impunidad en justicia y por supuesto alcanzaremos la libertad y democracia.