• Caracas (Venezuela)

María Yanes

Al instante

¿Red hospitalaria preparada ante un colapso eléctrico?

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La angustia y la preocupación de los venezolanos no desaparecen, permanecen de manera constante ante tantas tribulaciones y situaciones que pudieran presentarse de manera inesperada. Ahora nos enfrentamos a la posibilidad de un colapso eléctrico en relación con la sequía ocasionada por el fenómeno meteorológico “El Niño”, el cual fue pronosticado desde hace dos años por expertos e incluso por organismos internacionales relacionados con la materia; a esto se suma la mayor desidia e incompetencia del gobierno en los últimos años respecto al mantenimiento de la infraestructura del parque de generación térmica. Según conocedores sobre este tema, el aporte de electricidad por la energía térmica es el soporte principal cuando falla la energía hidráulica por causa de fenómenos naturales; el agua del embalse del Guri está llegando a niveles mínimos históricos. No se tomaron las previsiones correspondientes, no efectuaron la vigilancia y la conservación de la infraestructura responsable de este sistema de sostén eléctrico encargado de dar respuesta ante este fenómeno de sequía y la posibilidad de no disponer de la fuerza de la energía hidráulica.

De seguir esta tendencia el resultado sería recurrir a racionamientos de grandes bloques de energía eléctrica que perjudicarían a varios estados o ciudades de manera simultánea o en forma alterna con un gran porcentaje de afectación, de hecho, ya está ocurriendo en poblaciones del interior del país. A esto se refiere lo que han señalado especialistas con relación a la palabra colapso, es decir, a la inédita emergencia eléctrica en Venezuela.

Surge la gran pregunta: ¿están los hospitales preparados ante esta situación de contingencia eléctrica? La respuesta no es nada alentadora. Si estamos en presencia de la mayor crisis de salud también inédita en nuestro país, en la cual el deterioro de la infraestructura hospitalaria es uno de los  principales componentes, no podemos esperar nada positivo. En la actualidad el presupuesto hospitalario es insuficiente, sobre todo para aquellos hospitales tipo IV, los que tienen una capacidad mayor de 300 camas, solo alcanza para la compra de materiales e insumos y de paso sabemos que también hay una crisis de abastecimiento de estos rubros. No obstante, no hay presupuesto para el mantenimiento correctivo y preventivo de los equipos de infraestructura más importante de un centro hospitalario y es aquí donde entran las plantas eléctricas. Dichas plantas deben estar presentes en todos los hospitales y en las mejores condiciones posibles para constituir un sistema de soporte eléctrico importante en caso de un corte de la energía eléctrica principal. Deben funcionar de manera inmediata para dar sostén eléctrico en 30% de la carga total del hospital y a las áreas donde es más imprescindible, como las unidades de terapia intensiva, quirófanos y laboratorio con una autonomía de al menos tres días. Sin embargo, hay gran preocupación al respecto ya que no se conoce si se le ha prestado el debido mantenimiento a dichas plantas y también se desconoce si el Ministerio del Poder Popular para la Salud ha evaluado planes de contingencia ante la afectación de grandes hospitales por los cortes de energía eléctrica. No se ha actualizado el manual de mantenimiento y operaciones de los equipos de infraestructura hospitalaria. En el año 2001, ingenieros expertos  de la Universidad Simón Bolívar evaluaron las plantas eléctricas de 22 hospitales tipo III y IV dependientes en esa época del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, es decir, 12,3% del total de estos centros de salud. Concluyeron que 95% de esas plantas eléctricas ya presentaban fallas. Entonces: ¿qué podemos esperar en los actuales momentos? La antesala en el ámbito hospitalario ante un posible colapso eléctrico fue lo que sucedió el pasado 20 de marzo en el hospital Simón Bolívar del complejo hospitalario José I. Baldo, El Algodonal. Se produjo un corte de la energía eléctrica principal y no hubo una respuesta adecuada de la planta eléctrica durante el tiempo requerido. Se afectó la Unidad de Terapia Intensiva con cuatro pacientes conectados a ventiladores. Afortunadamente pudieron resolver colocando en funcionamiento la planta eléctrica solo para este servicio pero con riesgos. El resto de los servicios quedaron sin luz aproximadamente por 18 horas incluyendo la Unidad de Hemodiálisis y quirófanos. Se hicieron esfuerzos para trasladar los pacientes de terapia intensiva a otro centro hospitalario que les diera seguridad en la atención, pero no había cupo. Se logró culminar la cirugía a un paciente bajo la luz suministrada por linternas. Es obvio que la angustia y la ansiedad de los venezolanos tiende a incrementarse por la falta de respuesta de un gobierno incompetente para que la red hospitalaria funcione como debe ser ante cualquier contingencia.