• Caracas (Venezuela)

María Yanes

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Ébola: ¿Estamos o no preparados?

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Una epidemia causada por cualquier agente infeccioso que pueda ocasionar un gran impacto en la salud pública, bien sea por su facilidad de trasmisión o por el porcentaje de letalidad que pudiera ocasionar, representa un reto al sistema de salud de cualquier país del mundo. Lo estamos viviendo actualmente con la fase activa de expansión de la fiebre chikungunya, que si bien su penetración en América fue advertida por la Organización Panamericana de la Salud, inclusive desde 2011 y finales de 2013, cuando empezaron a aparecer los casos, no fue sino en octubre de los corrientes que se decretó como enfermedad de notificación obligatoria, aun cuando desde junio llegaron los primeros casos al país y posteriormente se ha extendido de manera alarmante. Por fortuna, la letalidad de este virus es baja (de 0,3 a 1,0 por cada 1.000 infectados), pero es una enfermedad muy incapacitante en su fase aguda y que deja secuelas articulares por un tiempo.

Ahora nos pudiéramos enfrentar a una nueva amenaza, pero no tan benevolente en relación a la letalidad, como lo es la Enfermedad del Virus del Ébola. En este caso también la OPS, además de la Organización Mundial de la Salud, elaboraron y difundieron en el transcurso de este año un documento titulado Enfermedad por el virus del ébola, preparación y respuesta para la introducción en las Américas, cuyo contenido muestra todo lo relativo a los lineamientos que deben asumir los países de este continente para ofrecer una adecuada acción y respuesta ante la entrada de un eventual caso. Una vez que la OMS decretó, el pasado mes de agosto, el brote epidémico del ébola emergencia sanitaria mundial, todos los países del mundo entran en riesgo, y hasta la fecha actual se sigue considerando como tal. El último balance según la OMS de hace 2 días es de 10.114 infectados y 4.922 muertes en 8 países, ya que a los numerosos casos registrados en los países de África Occidental, se sumaron los de Estados unidos, España y Malí; estiman a su vez 70% de mortalidad en este brote, considerado el mayor que ha sufrido la humanidad desde que se descubrió en 1976.

El ébola es considerado un agente infeccioso de manejo tipo IV en relación a los niveles de bioseguridad, es decir el mayor nivel de riesgo, ya que es un virus de alta letalidad, de fácil transmisión y no tiene tratamiento específico ni se disponen de vacunas, por lo que cada país debería garantizar un sistema de salud con las condiciones mínimas para enfrentar la entrada de posibles casos siguiendo los protocolos de seguridad estrictos y recomendados por la OMS/OPS. Nuestro sistema de salud es muy vulnerable, realidad difícil de ocultar. Es notorio que continúa la crisis hospitalaria, la escasez de insumos y materiales médicos en centros privados y públicos, la escasez de medicamentos que ronda en 60%. En el marco de esta crisis el Estado venezolano ha anunciado que hay 23 hospitales listos para atender los casos que pudieran presentarse, que según información disponible, no se han habilitados para este fin y desconocemos cuáles son dichos centros. También informó que culminó la fase de implementación de los protocolos contra el ébola, y todavía no se han recibido los lineamientos epidemiológicos en los centros de salud ni se ha dado la información a todo el personal sanitario, respecto a su alto riesgo. Se anunció el envío de 20 médicos venezolanos a África a los cuales se les dará un curso de entrenamiento previo. Obviamente no se puede negar una ayuda humanitaria en estas situaciones epidémicas, pues se contempla internacionalmente, pero consideramos deben ser médicos especialistas con conocimiento y experiencia en el manejo de este tipo de epidemias; también se les debe garantizar asistencia medica apropiada en caso de que alguno de ellos resultare contagiado, a lo cual es obligante preguntar si en ese caso ¿estaría prevista su repatriación? El Ministerio del Poder Popular para la Salud elaboró una guía de vigilancia epidemiológica, ¿cuándo comienza su difusión y adecuada implementación? En conclusión, no solamente es realizar reuniones conjuntas con los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América para revisar las estrategias de lucha contra el ébola. La prioridad está en solucionar y fortalecer a corto y mediano plazo nuestro sistema de salud, tan vulnerable y colapsado como se encuentra, para ofrecer la respuesta adecuada ante esta amenaza epidemiológica mundial, y otras situaciones epidémicas que tenemos activas actualmente -no olvidemos el chikungunya, dengue y malaria-. ¿Venezuela e inclusive el resto de los países de América están preparados para enfrentar esta amenaza? La respuesta se hace evidente, y esta va a depender de lo que hagan los gobiernos, por el bien de sus ciudadanos.