• Caracas (Venezuela)

María Yanes

Al instante

Chikungunya: no nos preparamos para recibirlo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En el año 2011 ya se asomaba una amenaza para las Américas, el virus de chikungunya. Es por esto que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en conjunto con el Centro de Control de Enfermedades infecciosas (CDC) elaboraron un extraordinario documento sobre la “Preparación y respuesta ante la eventual introducción del virus chikungunya en las Américas”. Dicho documento contiene todo lo relacionado con los síntomas de la enfermedad, la definición de los casos sospechosos y confirmados, el manejo de los mismos y, por supuesto, todo lo vinculado con la vigilancia epidemiológica y respuesta ante brotes epidémicos.

El virus llegó y no se asumieron las recomendaciones contempladas en tan importante documento, en el Caribe y específicamente en Venezuela, en donde apareció esta enfermedad emergente en medio de una grave crisis de salud, reportándose el primer caso importado en la primera semana de junio de este año. Actualmente somos el primer país en Suramérica con el mayor número de casos. A este evento se suman los indicadores no menos alarmantes en relación con los casos de dengue y malaria, constituyendo así una trilogía de enfermedades vectoriales con una gran cantidad de casos acumulados en lo que va de año, por lo que la situación epidemiológica del país es bastante preocupante.

Indiscutiblemente, no nos preparamos para la entrada y circulación del chikungunya, el cual hoy en día está causando un gran impacto en la salud pública del país. La cifra oficial de casos confirmados es de 398, hasta los momentos. Nuestros expertos señalan que actualmente se proyectan “67.000 a 110.000 casos sospechosos en toda la nación y crece exponencialmente”.

Debido a esto, debemos entonces plantearnos la interrogante de si se aplicaron las medidas sanitarias adecuadas ante esta alerta de la OPS, incluso desde el año 2011 o cuando se reportaron los primeros casos importados provenientes en su mayoría de República Dominicana. La respuesta se hace evidente cuando se reporta el primer caso autóctono el 22 de junio, y estos superaron en forma acelerada a los importados.

Tal como manifiesta la OPS, “la vigilancia epidemiológica es clave para la detección oportuna de casos, para una respuesta adecuada y rápida con participación activa de todas las partes interesadas”. Este aspecto es de vital importancia; a esto se suma la información epidemiológica, responsabilidad que recae fundamentalmente en las autoridades de salud, ya que desde el punto de vista sanitario se le debe transmitir tranquilidad a la población en relación con un brote epidémico, e informar a la comunidad médica a lo que se está enfrentando para resolver y ayudar al control epidemiológico de una determinada enfermedad.

La eliminación de los criaderos del mosquito es clave; la fumigación debe ser en forma continua, pero esta es responsabilidad del Estado venezolano que debe sumar fuerzas con los gobiernos estadales y municipales. Sin embargo, no es suficiente la fumigación; la abatización, para la eliminación de las larvas, es fundamental, si no permitimos que llegue el mosquito a adulto estamos haciendo una adecuada prevención de dichos criaderos, y es el ministerio el que debe garantizar el larvicida a utilizar.

Los médicos venezolanos no podemos dejar a un lado la responsabilidad de informar lo que está aconteciendo en materia de salud pública a la población, pero debemos ser más exigentes, y también las comunidades, en solicitar a las autoridades de salud que cumplan con su deber de desplegar dicha información en forma constante y responsable, porque son los primeros que deberían hacerlo. El ente rector de la salud es el único que puede decretar la emergencia y la alerta sanitaria.

Doy por seguro que las sociedades científicas médicas venezolanas están dispuestas a prestar su colaboración en aportar sus propuestas desde el punto de vista técnico y científico para frenar la expansión de esta enfermedad así como otras. “El fracaso más evidente de la salud pública en Venezuela ha sido un fuerte aumento de la malaria”, como lo afirmó recientemente el doctor Peter J. Hotez, reconocido experto internacional en medicina tropical; además, es importante saber que el Instituto de Higiene pidió prepararse ante nuevas epidemias, tal como fue reseñado en la prensa el pasado domingo.

Según informaciones desplegadas la pasada semana, algunas provenientes de la OPS “El CHIKV llegó a las América para quedarse”; es lógico, porque en el caso de Venezuela seguramente ya somos un país endémico de la enfermedad, igual que el resto de los países de las Américas afectados. Por lo tanto, me pregunto: ¿si no estábamos preparados para recibirlo, estamos preparados actualmente para combatirlo? Se anunció un plan inmediato y agresivo contra el CHIKV y el dengue, esperemos se haga realidad y que sea efectivo. ¡La salud no puede esperar!

 

*Presidenta de la Red de Sociedades Científicas Médicas Venezolana

@redsociedades