• Caracas (Venezuela)

María Amparo Grau

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Ladrones de maletas

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La total impunidad que ante el crimen se ha instalado en Venezuela se manifiesta, entre otros, en los que llamaremos “ladrones de maletas”. Y no es que se roben la maleta, es que hurgan y hurtan su contenido. La responsabilidad de las autoridades aeroportuarias, policiales y de las líneas aéreas es incuestionable. Pero que el hecho sea un crimen continuado, no investigado ni castigado, indignante.

El respeto a la propiedad es un tema jurídico, pero también un tema de principios. “No robarás” ordena uno de los diez mandamientos de Dios. Como tema jurídico es una de las bases fundamentales del constitucionalismo y de los Estados constitucionales de derecho, como se proclama el nuestro en el texto constitucional vigente.

Las restricciones y limitaciones al derecho de propiedad impuestas por el pensamiento político constitucional del Estado social de derecho parten de la premisa de su reconocimiento. La propiedad privada puede limitarse en aras de la satisfacción del interés general, siempre mediante ley.

De manera que el Estado de Derecho reconoce y protege la propiedad, pero a la vez admite la posibilidad de su limitación, por ley y solo por la única razón justificante de la actividad estatal: el interés público.

Según esta perspectiva corresponde al Estado proteger la propiedad privada y castigar a quienes la irrespeten. El castigo se establece mediante ley y por ello con carácter general, es decir, aplicable a todo aquel que se encuentre en el supuesto de hecho de la norma.

Es verdad que este asunto del robo del contenido de las maletas ocurre también en otras latitudes, pero en el caso de Maiquetía se ha convertido en un delito epidémico, es decir, que se propaga sin control y afecta a un numeroso grupo de personas. Hace poco denunciaban los pasajeros trasladados por Conviasa de Madrid a Venezuela que las maletas habían sido violentadas, sin embargo, la más de las veces ni siquiera las violentan, simplemente las abren y toman de ellas los artículos que les resultan apetecibles.

La impotencia e indignación se agrava cuando el sistema aeroportuario no contempla mecanismos eficientes para canalizar el reclamo y hacer efectiva la reparación a quien ha sido víctima de este delito.

Apenas unos días atrás El Nacional publicaba la noticia de que habían sido aprehendidos dos empleados aeroportuarios dedicados al robo de maletas. Es hora de que se ponga coto a estos ladrones de maletas, con sanciones ejemplarizantes, y que la acción de las autoridades se muestre efectiva para erradicar esta anómala situación que en el fondo demuestra un profundo desprecio por el valor del respeto a la propiedad ajena.