• Caracas (Venezuela)

Marcos Tarre

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Venezuela violenta

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No ha pasado todavía un mes desde que las protestas y cierre de carreteras por parte de la indignada población comenzaron a reflejar la terrible situación ocurrida en las minas cercanas a Tumaremo, caso que luego se conocería como la “masacre de Tumeremo” y, aunque aún no ha sido aclarado el número total de víctimas, detenidos a sus autores o establecidas las causas, ya los medios de comunicación no mencionan el hecho. Con días de retraso, las autoridades que primero desmintieron la situacion y la calificaron de “masacre virtual” tuvieron que rectificar y desplegar algunos esfuerzos para calmar a los vecinos, familiares y amigos de los desaparecidos y dar algunas explicaciones a la opinión pública nacional e internacional, alertada por los medios de comunicación independientes. La fiscal general dio una muy ruiseña declaración a la prensa y como si estuviera enumerando las golosinas recogidas en una piñata, informó sonriente que se habían conseguido e identificado los restos de 17 personas de la lista de desaparecidos y emitió algunas órdenes de captura contra los presuntos autores. El defensor del pueblo hizo un vuelo rasante por Tumeremo, declaró que se investigaría hasta las últimas consecuencias y dicen que viajó a París a pasar la Semana Santa.

Desde entonces no se ha sabido más nada. Se restableció cierta normalidad en la ciudad, los deudos enterraron y lloraron a sus muertos. No se sabe de nuevas investigaciones, si había más desaparecidos, si alguien más ha sido detenido por el caso. El gobernador sigue igual de campante en su puesto, ahora afirmando que no dijo lo que sí dijo pero que nadie le entendió lo que había querido decir... Se habló de mafias, del control de la delincuencia organizada sobre los mineros ilegales, de la ausencia de Estado en la zona, de otros asesinatos en las minas. El gobierno, los medios de comunicación, la sociedad, todos, pasamos la página. Cabe destacar que este caso constituye la peor masacre ocurrida en Venezuela fuera del ámbito penitenciario. El periodista Andrés Cañizález recientemente escribió en el diario El País de Madrid:

“Lo ocurrido a inicios de marzo en Tumeremo simboliza sin duda cómo el poder político y la sociedad en su conjunto procesan casos sin duda dramáticos, que eventualmente en otros países hubiesen generado consecuencias políticas, institucionales o sociales. En Venezuela sencillamente nada de eso pasó. Salvo que una combinación de presión por parte de familiares junto a la cobertura de una activa (aunque no tan potente) prensa independiente logró que al menos se identificaran las víctimas y que recibieran la debida sepultura y duelo por parte de sus familias... En cualquier país esta problemática sería motivo de una cruzada nacional; en Venezuela la violencia parece estar metabolizada, sencillamente asimilada por la sociedad y especialmente interpretada por el poder, a su conveniencia”.

A pesar de las contundentes y acertadas observaciones realizadas por Cañizález, también es preciso mencionar que la frecuencia de hechos violentos es de tal magnitud en Venezuela que es difícil seguir el ritmo y mantener los casos en la memoria colectiva. Desde el inicio del caso Tumeremo han ocurrido en el país o han estallado los escándalos de:

- Asesinatos, reyerta y toma de rehenes en la cárcel de Uribana, con lanzamiento de granadas y muerte de por lo menos una de los rehenes.

- Más de 10 muertos y ataques con granadas entre bandas en El Valle, Caracas. Policías y sus familiares asesinados por el solo hecho de ser funcionarios. Caen abatidos delincuentes. Mueren más agentes u oficiales de la policía. La constatación del fracaso de las llamadas OLP...

- Decomiso de 349 paquetes de cocaína en avioneta venezolana en La Romana, República Dominicana. Detención de 5 hombres, tripulantes, pasajeros y la persona que recibía al avión. Todos venezolanos. Una jueza dominicana sorpresivamente ordena su liberación. Otras instancias judiciales mantienen las detenciones.

- La situación de abuso y desorden ocurrida en el bucólico pueblito de El Playón, estado Mérida. Sobrinas de la primera dama y sus escoltas, alojados en una posada, son protestados por la comunidad por su conducta irregular. Interviene la Guardia Nacional Bolivariana, restablecen el orden y se llevan detenido al dueño de la posada, que también es el jefe de la policía municipal. Luego es liberado.

- En una manifestación por el aumento de los pasajes de transporte público, un autobús tripulado por estudiantes arrolla y asesina a dos funcionarios policiales, uno de ellos una agente femenina. El impactante video de la tragedia la da la vuelta al mundo.

- El alcalde del municipio La Ceiba, estado Trujillo, es asesinado de ocho tiros frente a su casa.

- El rector de la Universidad Metropolitana, Benjamín Scharifker, fue detenido por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana cuando regresaba de caminar e iba hacia su casa. Fue introducido en una patrulla e interrogado. Luego fue liberado. Él mismo afirma: “Creo que tratan de darme un mensaje, aunque no se cuál...”.

Son tantos los hechos, los escándalos, las informaciones de la corrupción en Pdvsa, el spa de la ex diputada Iroshima, los viajes de un magistrado del TSJ a Miami, la aprobación de la Ley de Amnistía y la reacción negativa del presidente, sumados a los crímenes, homicidios y sangre que manchan nuestra cotidianidad que resulta difícil hacerles seguimiento. Quizás cuando recuperemos un poco de calma nos funcione mejor la memoria y la conciencia. Quizás la vida humana vuelva a valorarse como corresponde...