• Caracas (Venezuela)

Marcos Tarre

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Malas señales

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El año 2015 comienza con malas señales o hechos delictivos que nos hablan de una nueva dimensión de delincuencia; algunos ocurridos al cierre del 2014, otros en lo que va del mes de enero.

Además de la espeluznante totalidad de 24.980 homicidios ocurridos durante el año, según cifras del Observatorio Venezolano de Violencia, que nos ubica como el segundo país más peligroso del mundo, después de Honduras, y con resultado casi idénticos a los de 2013, a pesar de los planes anunciados y adelantados por el ex ministro del interior Miguel Rodríguez Torres: militares en la calle, patrullaje inteligente, sistema de cuadrantes, Plan Patria Segura, Gran misión A Toda Vida, Plan Nacional para el Desarme Voluntario, Zonas de Paz, policía anticorrupción, policía contra la delincuencia organizada, reestructuraciones del Cicpc y otros cuerpos, conversaciones y negociaciones con las bandas criminales, aplicaciones para los teléfonos inteligentes y creación de un sinfín de instituciones, consejos, mesas de trabajo, ejes, estados mayores, comisiones y subcomisiones… Una enorme inversión en dinero y esfuerzo que apenas lograron frenar el incremento interanual de los homicidios, más no disminuirlos, así como la abrupta salida de Rodríguez del despacho, a raíz de los hechos del edificio Manfredir en Caracas, en dónde cayeron abatidos miembros de colectivos armados.

El final de 2014 nos dejó el mal sabor en la boca de ser un país con tal mala fama internacional que viene un turista para planificar y asesinar a su esposa, apoyado en bandas locales y contactos de Internet; un país en el que un grupo de hombres armados puede desembarcar en una playa turística ampliamente concurrida y aterrorizar y atracar a 300 personas y huir tranquilamente.

En las primeras semanas de enero,  nuevos hechos violentos y criminales preocupan y deberían “encender todas las alarmas”.

Continúan las masacres: La primera ocurrió en el cementerio municipal de Turmero el 8 de enero cuando 8 personas fueron asesinadas por una banda delictiva rival. La segunda ocurrió dos días después en Sabana de Uchire, estado Anzoateguí, cuando efectivos de contra inteligencia militar y grupos especiales del CICPC enfrentaron a integrantes de la banda de “El Picure” y cayeron abatidos 7 de sus miembros, entre ellos dos de los lugartenientes del jefe del grupo delictivo.

 

Otro hecho espeluznante: Ocurrió en  Caracas. El  asesinato  de un hombre y de un  adolescente en el sector el Observatorio del  23  de  enero,  luego de ser torturados de forma atroz. Las víctimas habrían salido a comprar cigarrillos y fueron interceptados por una banda de 15 delincuentes para robarlers la moto. Aparentemente ofrecieron resistencia y los criminales decidieron secuestrarlos. Al hombre lo hirieron a tiros, lo golpearon, le abrieron el pecho, le sacaron el corazón y finanlmente prendieron fuego al cadáver; mientras que al menor, también herido, lo obligaron a caminar desnudo, lo rematon a tiros, metieron el cuerpo en una bolsa negra y luego lo machacaron con grandes piedras. La crueldad y sadismo manifestados, en lo que aparentemente era una simple situación de atraco, revela un total desprecio, no sólo hacia la vida, sino también a la dignidad e integridad de las víctimas. Ya no se trata sólo de robar o matar, sino de infligir los peores y más dolorosos y humillantes tratos. Este tipo de crímen también revela un profundo deterioro social y moral de los victimarios.

 

En otro ámbito, la denuncia formulada por el Presidente de la Comisión Presidencial para Transformación de los Cuerpos Policiales y Construcción del Nuevo Modelo Policial, Freddy Bernal, sobre la situación de corrupción y criminalidad que ocurría en la Subdelegación de El Valle del CICPC es una señal del grado de deterioro de esa institución, así como de los cuerpos policiales en general. En la oficina de El Valle funcionarios  mantenían secuestrado a un comerciante de nacionalidad china mientras negociaban el pago del rescate y retenían un camión de su propiedad. 13 agentes han sido detenidos por éste caso, incluyendo al jefe de la Subdelegación. En una época considerada como una de las mejores policías de investigación del mundo, la PTJ, luego nombrada Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, ha sufrido un continuo proceso de deterioro que ha dado pie, en los últimos años, al anuncio de intervenciones y reorganizaciones, que no han logrado restablecer su integridad, eficiencia y confianza de los ciudadanos. A diario los medios de comunicación reseñan la participación de funcionarios, del CICPC y otros cuerpos, en delitos, especialmente de secuestro,  extorsión y contrabando.

 

Si bien podemos pensar que en materia de inseguridad ya lo hemos visto todo, la realidad nos tira contra la pared enseñándonos que se puede empeorar más y más en el 2015. La muy discreta almirante en jefe y ministra de relaciones interiores, Carmen Meléndez, que ya lleva unos tres meses en el cargo, tiene ante el país un gran  desafío: pasar a la historia como la ministro que, hablando poco y trabajando mucho, logró reducir la violencia y criminalidad, o ser otra funcionaria del montón que dejará “hacer y pasar”, sin que la sangre derramada por la violencia y criminalidad le preocupe en lo más mínimo. Pacificar al país y reducir los graves niveles de acoso en los que, gobierno por una parte, y delincuentes por otra, tienen sumido al ciudadano es una tarea prioritaria e impostergable.

marcostarre@gmail.com

@marcostarre