• Caracas (Venezuela)

Marcos Peñaloza-Murillo

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Marcos Peñaloza-Murillo

El síndrome “Alma Máter” (y II)

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Habiendo definido el síndrome Alma Máter, pienso que para aliviar este flagelo hay que sensibilizar a los estudiantes universitarios desde el pregrado, a través de la enseñanza de una materia obligatoria al final de todas las carreras, denominada Historia de la Universidad XXX (dependiendo de la universidad), tal cual como debe ocurrir con la historia militar venezolana en las instituciones de educación castrense. Con esta estrategia, con la que se resalten las experiencias traumáticas vividas con el gobierno de turno por la universidad autónoma venezolana en su historia, los futuros presidentes, gobernadores, ministros, etc., de la tan esperada y anhelada Venezuela poschavista-madurista, que se gradúen en alguna de nuestras universidades autónomas, lo recordarán y se cuidarían de no pasar a formar parte de esa historia antiuniversitaria que ha caracterizado a los gobiernos venezolanos.

¿Se condolerán? ¿Entrarán en razón? ¿La defenderán y la amarán tanto como Chávez amó a su fuerza armada? Esto podría tener, incluso, algún resultado en oficiales militares que vendrán a la universidad autónoma a graduarse de una segunda carrera y que pudieran llegar a ser presidentes de la república, ministros de la Defensa o de cualquier otra cosa, etc. Hasta en eso la universidad autónoma venezolana ha sido generosa; nunca les ha cerrado las puertas a los militares que han deseado egresar con otros títulos de pregrado y posgrado. El mismo “comandante supremo y eterno de la revolución”, antes de ser presidente, cursó estudios de maestría en Ciencias Políticas en la USB, pero nunca llegó a graduarse; a lo mejor, hubiera querido más a la universidad venezolana de haberlo logrado... quizá no.

Así que no podemos esperar que el actual presidente de la república, que nunca fue a una universidad autónoma a estudiar, cambie su hostilidad hacia ella. Por lo que se observa, este 14 de noviembre podría ser la antesala de otra huelga universitaria. Por eso propongo en mi condición de profesor universitario con casi 40 años de servicio activo, y por esta vía, a los consejos universitarios de las universidades autónomas y verdaderamente democráticas y libres del país, la creación de la cátedra obligatoria de historia de su universidad respectiva para todas sus carreras, para todos sus pensa de estudio. Alternativamente, podría ser una asignatura igual para todas sobre historia general de la universidad autónoma venezolana. ¿Saben los universitarios por qué a un rector de la ULA le dicen “el rector heroico”? ¿Por qué a otro rector de la ULA le dicen “el rector de rectores”? ¿Saben quién fue el rector de la renovación universitaria? ¿Por qué a un rector de LUZ le dicen “el rector eterno”? ¿Saben que el presidente Lusinchi engavetó en 1986 un informe, solicitado por él, llamado Uslar, el cual hubiera contribuido a mejorar la educación universitaria?

El día que esa perversa tradición, muy venezolana, de enemistad o animadversión permanente del gobierno nacional en contra de la universidad se elimine, y entre ambos se establezca una verdadera alianza estratégica, con respeto mutuo, se dará un paso imprescindible hacia la real independencia de la nación. Ese día el presidente de turno vestirá, si fuera el caso, la sudadera o la franela de su alma máter con orgullo, tal como lo hizo Chávez con la suya. Y así como los asteroides no han podido acabar con la vida en la Tierra, los gobiernos, por muy militares que sean, por muy “revolucionarios”, por muy dictatoriales y tiranos que sean, tampoco han podido acabar ni acabarán con la universidad autónoma nacional, a pesar de sus errores y vicios (que debe pronto corregir).

¡La lucha sigue, la universidad autónoma vive! Ya es hora de que alguien le ponga letra y música al himno de la universidad autónoma nacional y lo cantemos todos al unísono, junto con nuestro respectivos himnos universitarios, duélale a quien le duela.