• Caracas (Venezuela)

Marcelino Bisbal

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Marcelino Bisbal

Des-ordenar
Fragmentos

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I

Hemos vivido unos días plagados de hechos, tanto en el escenario internacional como en nuestra propia casa. Refiriéndonos a las noticias del ámbito internacional, simplemente apuntemos que el primer diálogo diplomático entre Estados Unidos y Cuba constituye un buen signo de acercamiento que se merecía el pueblo cubano después de 55 años de conflicto y embargo; la muerte del fiscal Natalio Alberto Nisman de Argentina, que investigaba el atentado de hace 20 años contra un centro judío y que las pruebas –según dijo– implicaban a la presidente Cristina Fernández por el encubrimiento de 5 iraníes sospechosos del ataque; el asesinato de 17 personas (11 periodistas de la redacción del semanario Charlie Hebdo, 2 policías en la calle y 4 personas en un supermercado) en Francia. Todo se debió a que un grupo de yihadistas se sintió ofendido por las viñetas de la publicación; las declaraciones del papa Francisco diciendo que “la libertad de expresión tiene límites” y las reacciones donde hubo intervenciones, desde el director adjunto del diario El País de España que apuntó que “la blasfemia es un derecho sagrado”, pasando por el primer ministro británico David Cameron que declaró que “si alguien dice algo ofensivo sobre Jesús, puede que lo encuentre ofensivo, pero en una sociedad libre no tengo derecho de infligir venganza sobre ello”; la carrera cinematográfica por el Oscar, que nos ofrece películas de excelente factura como Birdman del mexicano González Iñárritu, Francotirador americano de Clint Eastwood, Unbroken de Angelina Jolie, Selma de David Oyelow, Boyhood de Richard Linklater, The Imitation Game de Morten Tyldum, Whiplash de Damien Chazalle, Relatos salvajes del argentino Damián Szifron, La teoría del todo, dirigida por James Marsh, y El gran hotel Budapest bajo la dirección de Wes Anderson…

 

II

En nuestra vecindad, el viaje del presidente Nicolás Maduro fue noticia. Saltó de un país a otro: China, Irán, Arabia Saudita, Qatar, Argelia, Rusia y Portugal. Llegando a América Latina se regresó nuevamente a Rusia. ¿Resultado? Los medios del gobierno dijeron que fue una gira exitosa y que logró el objetivo. Los medios más críticos apuntaron lo contrario.

Otra noticia. El tema del desabastecimiento creciente y las colas interminables para la compra de alimentos y medicinas acaparó la atención mediática. Desde el gobierno se dieron voces que mostraban la incapacidad para manejar y reconocer el problema que poco a poco se ha ido convirtiendo en tragedia. Una muestra: “No hay inflación sino especulación”, “si hacen colas es porque tienen dinero”, “hay alimentos suficientes por eso las colas”, “es la ofensiva de la guerra económica”, “la culpa es del acaparamiento de las distribuidoras y de las intermediaciones”, “el cierre por inventario, vacaciones y megacolas son el resultado de una emboscada”, “hijos de papá están infiltrando colas para desanimar al pueblo”, “las colas son inducidas por la guerra económica”…

En su columna del domingo 18 de enero en el diario El Nacional, el columnista y escritor Leonardo Padrón recordaba al poeta, dramaturgo y novelista argentino Arnaldo Calveyra (Poesía reunida, Una flor para Selma, Argentina es una novela…) quien falleciera este mes de enero a la edad de 85 años. Lo recordaba por una entrevista que había concedido al diario El País de España el 29 de abril de 2014. La entrevista fue titulada “Argentina está presa”. Allí decía: “Ah, sí. Es que este país está preso. Preso por la gente mediocre. La gente mediocre ha tomado el poder (…) Es un misterio por qué ha sido poseído por la mediocridad. La gente es simpática, viene a la feria, va a escuchar poesía, necesita una valencia, están enfermos de carencia… Pero de pronto tienen en la cabeza como una revelación perversa y entienden que no se puede gobernar sin robar… Preso, un país preso por eso”.

La analogía es perfecta. Pareciera que se está refiriendo a nuestro país y su gobierno. ¿Qué hubiese dicho el poeta Calveyra si escuchara la presentación que hiciera el jefe del Estado de la Memoria y Cuenta del año 2014? Seguramente hubiese descubierto la mejor evidencia de sus palabras.

 

III

El grupo de medios gubernamentalizados, no de servicio público, nada dijeron sobre las palabras de cierre del presidente Maduro en la presentación de la Memoria y Cuenta: “Dios proveerá”. Destacaron en titulares e imágenes: “2015: año del renacimiento económico”. Otros medios que han sido traspasados a nuevos dueños, que no tienen que ver con el negocio de las industrias culturales, nada dijeron al respecto. Pareciera que el país va por el buen camino. Su agenda informativa y editorial es de complacencia hacia el proceso. Hay un monopolio de la palabra que aniquila, por ocultamiento e invisibilidad, la realidad. Esa realidad no se nombra y cuando se menciona se hace a través de la mentira, medias verdades, la manipulación, y lo que Orwell llamó la neolengua, es decir la lengua oficial del régimen.

El país entero, como un todo, es un des-orden. Vive y palpita en el des-orden que no se quiere reconocer desde el gobierno y sus medios. Por eso lo que escribiera Alberto Barrera Tyszka más que una hipótesis, hoy es una verdad: “(…) El inmenso poderío y alcance oficial en el espectro mediático, su proyecto hegemónico, que lejos de convertir al Estado en una víctima lo ha transformado en un holding impresionante, que amenaza con volverse un monopolio, el único productor y transmisor de contenidos”.