• Caracas (Venezuela)

Manuel Narváez

Al instante

El único escenario

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En una Venezuela altamente volátil, deprimida económicamente, deprimida sentimentalmente y con grandes problemas estructurales, vivimos millones de personas que esperamos una demostración de conciencia por parte del pueblo venezolano, es decir, esperamos que nuestros compatriotas hayan comprehendido que es hora de expresarse libremente, sean cuales sean las condiciones.

Habrá muchos puntos sobre los que reflexionar luego del anuncio de los resultados y, para ello, debemos acudir a la Constitución de la República, el único mecanismo que tiene cada venezolano para saber qué ha ganado, qué podrá hacer con lo que ha ganado y como logrará palpar el cambio que ha ganado, de manera que no pierda de vista los próximos pasos en la agenda de reconstrucción del país.

Ahora, sobre la participación electoral debo hacer esta reflexión: este es el punto más bajo al que hemos llegado como país, sin querer decir con esto que no podemos bajar más; por esto, se hace imperativo que aquellas personas indecisas, con miedo o que comparten el discurso abstencionista, vean esta realidad: tienen años viendo a sus compañeros de trabajo declarase opositores sin que los despidan del ministerio; tienen años viendo cómo decae la economía de su casa, sin poder hacer nada para remediarlo, y tienen años esperando que venga un salvador a librarlos de la opresión, pero él nunca ha llegado. Esto les quiere decir, sin lugar a dudas, que no debemos dejar el destino de nuestro país en manos del miedo, de la incertidumbre o de una persona que no existe. Debemos ponernos manos a la obra y construir, con los materiales que tenemos, el cambio que aspiramos.

No es momento de dejarnos llevar por miedo a un CNE parcializado, aunque lo esté; es momento de entender que un fraude masivo no es posible, ya que somos tantos, y estamos tan cansados de esta situación, que tal irrespeto no pasaría por debajo de la mesa. El día de las elecciones es el momento en que todos debemos recordar a nuestra madre, padre o hermano cuando nos dijo: “Ahora usted es un adulto, ese problema lo tiene que resolver usted”, es decir, tenemos que tomar la rienda e ir a votar por el cambio, porque luego, si no lo hace, habrá malgastado su vida y ni la mejor economía, el mejor ministro o un Simón Bolívar le podrá devolver el tiempo que le hará perder su mala decisión.

En fin, este es un llamado a las personas a la reflexión: debemos votar, aunque el CNE esté como esté, debemos votar porque es nuestro futuro el que está en juego. No debemos esparcir criterios trasnochados de abstencionismo, miedo o fraude. Debemos ser adultos y enfrentar nuestra responsabilidad como ciudadanos venezolanos y así ejercer el voto responsablemente.

 

@axiomanuel