• Caracas (Venezuela)

Manuel Narváez

Al instante

Señor Maduro, votemos

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Nosotros los venezolanos, a lo largo de este camino tortuoso que ha trazado el ritmo de la revolución bolivariana, hemos sido constantes, en la mayoría de las oportunidades, con nuestro deber de ejercer el voto. Pero hoy nos embarga una pesadez de larga data, resultado innegable de las derrotas electorales que hemos sufrido, lo que nos lleva a ver solo lo negativo de la organización preelectoral de la oposición.

No podemos negar que el camino que nos ha traído hasta este rincón de la historia ha sido largo, de muchas derrotas, momentos de euforia y desesperanza inmediata. ¿Quién no vivió las elecciones presidenciales, rezándole a todos los santos y a todas las vírgenes para que nos dieran ese respiro de libertad? Todos estábamos a la expectativa, incluyendo el partido de gobierno.

Que la apatía sobre las elecciones parlamentarias es parte de la estrategia del oficialismo para derrotarnos, y por ello debemos entender que esos puestos en la Asamblea Nacional son más que unos cargos públicos, son cargos de mando sobre las políticas del Ejecutivo ¿o es que alguien pone en duda el poder que tiene el presidente de la Asamblea Nacional?

Debe ser derrotada toda forma de abstención, lo que es solo posible si entendemos que una mayoría en la Asamblea Nacional arrincona al Poder Ejecutivo, porque ese es su contrapeso, su control directo. Con una mayoría en la Asamblea, tendremos poder para hacer una luz en la oscuridad que significa la administración de los fondos públicos. Una mayoría en la asamblea, con los circuitos electorales que tenemos actualmente, demuestra que el partido de gobierno perdió por los desmanes y pésimas políticas que han implementado.

Con el Poder Legislativo de nuestro lado, podremos regocijarnos nuevamente de una gran victoria, y empezar aquel camino de recuperación de las libertades sociales, económicas y de libre pensamiento que tanto se nos han coartado bajo una administración que solo nos ha ofrecido desaciertos y políticas erráticas.

Tendremos un país para recuperar, señor Maduro, y eso nadie lo puede evitar, pero para ello debemos comprender que estamos en el punto de quiebre, y que todas aquellas esperanzas que hemos depositado en la fuerza de la democracia, que existe en el espíritu opositor, darán resultado en la medida en que no nos demos por vencidos. ¡El mismo Bolívar no liberó a Venezuela en un día, pero sí en el lapso de una vida! Por eso digo, señor Maduro, votemos.