• Caracas (Venezuela)

Manuel Donis

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El Acuerdo de Ginebra cumplió 50 años

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Medio siglo de existencia celebra el Acuerdo de Ginebra este 17 de febrero. Quizás los firmantes no imaginaron que iba a alcanzar la edad madura. Nos referimos a Venezuela, Gran Bretaña y Guyana. Recordamos a los lectores, una vez más, cómo se llegó a dicho acuerdo, para mí, una de las victorias más significativas de la diplomacia venezolana en el siglo XX.

Luego de prolongadas negociaciones y en vísperas de concederle la independencia a su colonia Guayana Británica, hoy República Cooperativa de Guyana, el gobierno británico firmó en 1966 este documento reconociendo la reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo, arrebatado mediante el Laudo Arbitral –y arbitrario– de París de 3 de octubre de 1899.

Todo un éxito. Se ponía en duda la validez del Laudo de París y culminaba exitosamente para Venezuela una etapa que se inició en 1962 cuando, luego de la razonada y extensa exposición del ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela Marcos Falcón Briceño ante el Comité Político Especial de la XVII Asamblea de las Naciones Unidas, el gobierno británico accedió a discutir la materia en conversaciones tripartitas.

Venezuela logró mediante acuerdo que Gran Bretaña accediera a una revisión de los documentos referentes al litigio. Los contactos preliminares entre los expertos se iniciaron el 30 de julio de 1963.  El 1° de octubre Falcón Briceño se dirigió a la Asamblea General de la ONU para  informar sobre las conversaciones y la mecánica del proceso, dando cumplimiento al pedido de la Comisión Política Especial. Las conversaciones continuaron en Londres durante el mes de noviembre y allí se concluyó que un experto británico viajara a Caracas para verificar la documentación venezolana. El estudio se efectuó entre el 3 y el 11 de diciembre.

Los expertos venezolanos Pablo Ojer Celigueta, S. J y  Hermann González Oropeza, S. J; y el asesor Melchor Monteverde celebraron 15 reuniones en Londres entre el 18 de febrero y el 20 de mayo de 1964. Presentaron como referencia un documento titulado Exposición preliminar de los expertos venezolanos para servir de base a la presentación de los documentos relativos a la cuestión de límites entre Venezuela y Guayana Británica. Del 10 al 17 de octubre se reunieron con el internacionalista Paul Guggenhem, suizo, especialmente invitado por el gobierno nacional. El canciller Ignacio Iribarren Borges informó a los delegados de la ONU sobre la marcha de las conversaciones el día 8 de diciembre.

Con la finalidad de ampliar el número de expertos y asesorar a la Cancillería, se decidió la creación de la Comisión Consultiva de Guayana, integrada por representantes de once ministerios, la Oficina de Coordinación y Planificación de la República y la Corporación Venezolana de Guayana. Para darle mayor importancia a las investigaciones, la comisión se elevó al rango de dirección en 1965.

Conocedor el gobierno de las intenciones británicas de concederle la independencia a Guayana Británica y desligarse de la controversia, trató de convencer a su homólogo estadounidense para que fungiera de buen oficiante o mediador a fin de revisar el Laudo de 1899. El 15 de diciembre de 1964 se celebró en Washington una audiencia entre el canciller Iribarren Borges y el embajador en Estados Unidos; y el secretario de Estado adjunto George W. Ball y otros altos funcionarios. La iniciativa fracasó y Estados Unidos se desligó formal y jurídicamente de la controversia.

Al mismo tiempo se tomaron decisiones a fin de publicitar a nivel interno y externo la controversia limítrofe. El 2 de febrero de 1965 se dio a conocer un mapa oficial de Venezuela incluyendo la Zona en Reclamación. Y el 5 de noviembre la Dirección de Renta Interna del Ministerio de Hacienda lanzó a la circulación una emisión de estampillas reproduciendo el nuevo mapa y lemas alusivos al asunto. Se ordenó la reproducción de varios mapas históricos en estampillas para apoyar  y promover la reclamación. La Oficina Central de Información (OCI) publicó un número especial de su Carta de Venezuela con el título Venezuela limita al este con el Esequibo, cuyo autor fue el embajador Armando Rojas.

El 2 de agosto el secretario parlamentario del Foreign Office informó al Parlamento británico sobre el proceso de conversaciones con Venezuela e indicó que se estaban revisando los documentos a fin de que los gobiernos pudieran examinarlos de nuevo. Pero hizo hincapié en que “todo el asunto fue [había sido] solucionado de una vez por todas, por medio del Tribunal Arbitral de 1899”.

Al día siguiente se produjo un nuevo intercambio de informes elaborados por los expertos. Venezuela rechazó el presentado por los ingleses porque no recogía “la reflexiva opinión del Gobierno de Su Majestad Británica”. Ese mismo día el embajador venezolano en Londres, Héctor Santaella, recibió contestación a la nota en la que el gobierno británico reconoció que había elaborado un informe en forma irreflexiva. Dado su carácter secreto no se sabe las razones de dicho reconocimiento ni los  puntos en discusión.

Razón tiene el internacionalista y politólogo Rafael Sureda Delgado cuando en La Guayana Esequiba. Dos etapas en la aplicación del Acuerdo de Ginebra (1990) concluye que los británicos “consideraron que la revisión de la documentación no significaba, bajo ningún aspecto, que se estuviera aceptando la posibilidad de una revisión de fondo de la sentencia arbitral, por el contrario, la revisión se hacía para demostrar que Venezuela no tenía razón”.

Ignacio Iribarren Borges, Michael Stewart y Forbes Burnham se reunieron en Londres los días 9 y 10 de diciembre. En esta ocasión el canciller venezolano propuso tres vías para resolver el conflicto: Fijación de la frontera legítima [el río Esequibo] con la Guayana Británica, la administración conjunta de dicho territorio y una solución en tres fases: comisión mixta, mediación y arbitraje internacional. Todas las ofertas fueron rechazadas por los británicos y por el representante de Guayana Británica. Los ingleses ofrecieron a su vez el desarrollo económico a ambos lados de la frontera fijada por el Laudo de 1899 y la congelación de la reclamación por 30 años. Venezuela rechazó la propuesta.

A estas alturas se produjo el acuerdo en fijar una última entrevista el 13 de febrero de 1966, para llevar a cabo una conferencia en Ginebra, Suiza. Resultado de ésta última fue el Acuerdo para resolver la controversia entre Venezuela y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre la frontera entre Venezuela y la Guayana Británica, firmado el 17 de febrero.

El Acuerdo de Ginebra estableció en su Artículo I la creación de una comisión mixta “con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido surgida como consecuencia de la contención venezolana de que el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y Guayana Británica es nulo e írrito”.

De igual manera instituir una comisión mixta para llegar a una solución satisfactoria de la controversia en común acuerdo con los respectivos gobiernos. Su existencia ya representaba, desde el punto de vista venezolano, el reconocimiento explícito de la controversia como consecuencia de la impugnación hecha por Venezuela del Laudo de 1899. Con estas facultades la comisión tenía que ser paritaria [dos venezolanos y dos guyaneses]. La presencia de un comisionado árbitro era ajena al concepto mismo de la comisión.

De no llegarse a un pacto para la solución  de la controversia, se estableció que la comisión mixta referiría el asunto a sus respectivos gobiernos; estos estaban obligados a escoger uno de los medios de solución pacífica previstos en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas.  Si dentro de los tres meses siguientes no se hubiere llegado a un acuerdo satisfactorio, ambos gobiernos podían acudir a un organismo internacional apropiado; y de no alcanzar este punto, al secretario general de las Naciones Unidas, quien escogería otro de los procedimientos pacíficos estipulados en el Artículo 33 para la y así sucesivamente hasta resolverse la controversia o agotarse todos los medios de solución.

El Artículo 5° estableció dos provisiones: 1) El acuerdo no podía ser interpretado como una renuncia o disminución de nuestra reclamación territorial. 2) Ningún acto o actividad en el territorio reclamado por Venezuela conllevaba o representaba menoscabo alguno de nuestros derechos ni apoyo de las pretensiones de Gran Bretaña o de Guyana. Se reconocía así cualquier reserva venezolana sobre concesiones otorgadas o que pudieran adjudicarse en la zona en reclamación.

La comisión mixta trabajó desde julio de 1966 y hasta el 17 de febrero de 1970. Se acordó un plazo de 4 años después de arduas discusiones con los británicos, quienes en un principio exigieron 30 años. Se efectuaron 16 reuniones formales y una de carácter informal, pero no se logró el objetivo. Guyana desde un primer momento sostuvo que el objetivo del Acuerdo de Ginebra no era otro que el de establecer la validez de la contención venezolana de que el Laudo de 1899 es nulo e írrito, negándose a entrar a discutir seriamente las posibles soluciones, e incluso los caminos que pudieran conducir al entendimiento entre los dos países.

Guyana neutralizó los efectos del acuerdo y pretendió llevar las negociaciones hacia un punto muerto donde no era posible alcanzar un avenimiento en una comisión diplomática, paritaria y negociadora. Venezuela insistió en que su objetivo era llegar a un arreglo práctico de la controversia, satisfactorio y aceptable para las partes. No se explicaría, arguyó, que si la controversia se limitaba a demostrar la validez o nulidad del Laudo, por qué razones Guyana aceptó firmar el documento.

A manera de reflexión:  

El acuerdo no representa la solución ideal de la controversia territorial, que no es otra que la devolución a Venezuela de su territorio. En palabras del doctor Iribarren Borges: “Como fruto del diálogo diplomático, y no del monólogo de los vencedores, el Acuerdo de Ginebra lleva a una nueva situación las posiciones extremas de quien exige la devolución del territorio usurpado en virtud de una Laudo nulo, y la de quien argüía que no abrigando duda alguna sobre su soberanía acerca de ese territorio, no estaba dispuesto a llevar la causa a tribunal alguno”. La posición de Guyana ha cambiado en los días que nos tocan.

Advertimos que la recuperación del territorio Esequibo no significa la totalidad de los 159.000 kms2; pero tampoco una reivindicación simbólica para Venezuela. Guyana no puede aceptar entregar 70% de su territorio. Se juega su existencia como nación. Pero Venezuela no puede entregar un territorio que le pertenece por legítimos títulos históricos y jurídicos desde el siglo XVI. La Zona en Reclamación formó parte de la provincia de Guayana, de la Capitanía General y de la República de Venezuela desde 1811 y hasta 1899. ¡Es territorio venezolano! Venezuela no puede aceptar una entrega territorial “simbólica”. Y no se olvide que la Zona en Reclamación genera espacios marinos y submarinos que de igual manera nos corresponden legítimamente. 

Al firmar el documento Guyana reconoció la existencia de una controversia con Venezuela. Está obligada a negociar; y la solución se inscribe en el ámbito político y no estrictamente jurídico. El Acuerdo de Ginebra sigue representando un desafío al cual se debe dar respuesta satisfactoria. La diplomacia venezolana debe emplear todos sus medios de persuasión para llevar a Guyana a la mesa de negociación. Guyana y Gran Bretaña lo firmaron y debe pensarse que fue negociado seriamente. Debe llegarse a un arreglo práctico entre las partes.

Venezuela y Guyana tienen que sentarse a negociar de manera directa, sin interferencias de terceros. Politizar e internacionalizar el asunto pudiera ser un error. Debemos insistir con Guyana y hacerle comprender la conveniencia que tiene para su futuro económico llegar a un arreglo práctico con Venezuela. Guyana necesita desarrollar sus recursos naturales pero para ello debe llegar a un acuerdo definitivo con Venezuela en la Zona en Reclamación, entendida como espacio terrestre y su proyección marítima.

 

Instituto de Investigaciones Históricas

“P. Hermann González Oropeza, S. J.” UCAB