• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

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Luis González del Castillo

El nacimiento del futuro (IV). Tiempo de marchar

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Este cuarto artículo cierra esta serie, con la cual he pretendido subrayar la importancia de las raíces, principios y valores familiares para la construcción de un mejor futuro para nuestras jóvenes naciones latinoamericanas. Sobre todo para nuestra Venezuela de hoy, plagada por una dirigencia corrupta (lamentablemente con incidencia también en sectores de oposición) y su enfermo deseo de perpetuarse en el poder, a pesar de saberse incapaces de solucionar los problemas más importantes y urgentes que confronta nuestra nación.
He expresado, espero que con suficiente claridad, mi respaldo al sistema democrático y a la organización de los ciudadanos en torno a la actividad política, partidista o no. Muy lejos estamos de promover la llamada antipolítica. Más bien podríamos expresar nuestra posición como un llamado precisamente al nacimiento de una nueva política, que dé la cara al interés nacional, compartido por la gente que sufre las consecuencias de las malas orientaciones estratégicas de la economía, y sustituya a las malas administraciones públicas y a los malos ductores del país, mediante la exigencia democrática.
Hoy la idea central es remarcar que la libertad no es una suerte de concesión graciosa que un grupo de nobles gobernantes le otorga al pueblo. Por ejemplo, de este señor Rodríguez para con el pueblo del municipio Libertador. La libertad es el ejercicio diario del derecho a la expresión de nuestro pensamiento, sin ser amenazados ni agredidos por ello. Sin sufrir retaliaciones como despidos por listas Tascón ni obstrucción de nuestro libre derecho de manifestar en todo nuestro territorio, de modo cívico y democrático.
La única manera de reconciliar al país comienza en el punto vital de volver a la libertad. La paz es la consecuencia del “respeto al derecho ajeno” como dijo el honorable mexicano Benito Juárez. Libertad, reconciliación y paz son el trípode sobre el cual se podrá iniciar la reconstrucción de este país, para las generaciones del futuro. Esto es lo que hemos expresado como nacimiento del futuro. Venezuela para ello necesita a todos sus hijas e hijos de buena voluntad. Venezuela requiere conquistar nuevamente su libertad, más que con guerreros, con brillantes cirujanos de la política. Doctores que puedan extirpar, previa radiación del mensaje correcto, el tumor del pensamiento marxistoide, como enfermiza idea que se ha intentado diseminar por todo el territorio nacional de que es la guerra económica y la maldad del capitalismo y de sus empresarios “pelucones” los que han sembrado de pobreza nuestro país.
Hoy es el tiempo de marchar por todo lo ancho y largo de nuestra patria, para acompañar a la gente en su ya clara determinación e inicio de demanda de una nueva política. Es la hora de iniciar la conquista de esa libertad perdida a manos de la politiquería que ha utilizado el militarismo como herramienta de opresión del pueblo. El país en su sufrir ha empezado a entender el error, en el mejor de los casos, o el fraude continuado en la orientación de nuestra Venezuela hacia una estrategia de socialismo estatizante, destructor de las fuentes de producción de riqueza y de empleo. Es tiempo de que nuestros ciudadanos todos, de distintos uniformes, pero verdaderos ciudadanos, los de batas blancas o los de verde oliva, de nuestras organizaciones civiles o militares, los de braga obrera o el del traje administrativo, se reconozcan como parte de un todo ciudadano, que se sabe protagonista de esta exigencia de cambio y salga de viva voz, lanzándose el miedo a la espalda, y honrando nuestra verdadera historia bolivariana de libertad, honor y decisión patriótica, para exigir, constitucionalmente, el cambio de la orientación de las políticas de gobierno, o si no del propio gobierno.
En estas horas tan llenas de incertidumbre y malestar frente a la inacción y las corruptelas, que se han mantenido durante estos dos años de continuismo, agregadas a tres lustros de espejismos y manipulaciones, van cuatro presos políticos venezolanos que han iniciado una huelga de hambre para exigir libertad y condiciones democráticas para todos, en la esperanza de que se puedan realizar unas elecciones parlamentarias justas y transparentes. No los dejemos morir como a Brito. No podemos fallarle a Venezuela cuando más nos necesita. No les fallemos a estos valientes hermanos venezolanos que hoy luchan por todos. Permitir el abuso de poder desde ya es permitir el abuso de poder durante la propia campaña electoral. Es permitir el uso de los recursos del Estado para atropellarnos, por ejemplo, con las televisoras y radioemisoras de su hegemonía mediática, que según sus genuflexos administradores actuales serían nuestras televisoras.
 
@gonzalezdelcas

fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com