• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

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La cloaca destapada

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¡Familia! solía decir con su sonora voz el gran Cheo Feliciano. ¡Familia! recuerdo me decía sonriente el querido negro Castro, quien de manera respetuosa y afectiva así me saludaba, cuando día a día amaneciendo Caracas me buscaba en casa para ir a trabajar. Fue el conductor que tuve la suerte se me asignara al dárseme la responsabilidad de director de Concesiones del MTC, por allá por 1994. Correcto en su trabajo y yo en el mío, pudimos compartir y hacer una amistad que llegó a extenderse hacia mi familia directa: mi esposa y mis dos hijos. Ese señor sí sabía de palabras como prudencia, respeto y lealtad. Familia también oí decir, más que escuchar confieso, a un animador de los que uno ve cuando se sienta a descansar frente al televisor, en la sala del hogar. No sabría explicar por qué, pero esta vez esa bella palabra me sonó diferente.

Años antes el esfuerzo también había sido trabajar con dedicación. Desde el Congreso primero, y luego desde el propio Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS), para reformar el colapsado sistema nacional centralizado de abastecimiento de agua potable y recolección de aguas servidas (cloacas). Recuerdo a gerentes traídos de la empresa privada, como Víctor Sánchez, para la región central: Aragua, Carabobo y Cojedes. Así creamos Hidrocentro. En la capital, donde Cecilia Mujica, directora del Acueducto Metropolitano, y Jacqueline Farías, jefa de mantenimiento del mismo, en ese antiguo INOS, trabajamos juntos diagnosticando problemas y presupuestando la asignación de recursos desde el Parlamento, para así iniciar el cambio. Luego se trajo a De Viana para afianzar el mismo. Desde aquella Pdvsa, de la otrora eficaz industria petrolera se pidieron gerentes, como a Luis Indriago, por ejemplo, para Hidrofalcón. No hay dudas de que el sistema de organización regionalizado de empresas hidrológicas, bajo el ámbito de cuencas hidrológicas, resultó entonces un éxito de modernización, apoyado desde el Parlamento nacional por la Comisión de Administración y Servicios Públicos, presidida por Miguel Henrique Otero Castillo.

La reciente infausta noticia de la muerte de un niño venezolano al caer por una cloaca destapada en Punto Fijo, estado Falcón, y más atrás de su madre que desesperada para intentar rescatarlo se lanzó a ella, me produjo el abrumador pensamiento del desconsuelo que habrán de sentir sus familiares frente a un hecho tan irreparable y trágico como este. Ellos se preguntarán seguramente qué organismos son responsables de mantener estos sistemas de cloacas. Las empresas hidrológicas regionales han sufrido un importante deterioro en estos años, y en lugar de haber avanzado hacia la municipalización operativa de los servicios de distribución local, mantenimiento y comercialización, profundizando las reformas para ser más eficaces, hemos retrocedido decretando por el método chaz la destercerización de los trabajadores, desmontando pequeñas empresas operadoras que apuntalaban el servicio. Así más que nuestra calidad de vida sufrirán nuestras  familias venezolanas, con enfermedades continuas y con muerte.

¡Familia! Es lo que debemos tener siempre presente antes de tomar malas decisiones por desconocimiento u obrar mal, destapando una cloaca por la que se va la familia venezolana. O antes de abrir la cloaca que se lleve por boca. Ojo que no hablo de desobstruir o limpiar el atasco de una tubería de cloaca, cosa muy útil y necesaria. Hablo de abandonar el mal ejemplo parlanchín e irresponsable de decir lo que se le antoje a cualquier sujeto público o seudodirigente que ordene tales ataques. ¡Todas las familias merecen nuestro respeto! Enfrentamientos entre políticos, hombres públicos o no, que quede entre ellos y que no se metan con nuestras familias. Eso es para cobardes que ofenden y se esconden tras los guardaespaldas del poder temporal para mancillar el honor de una ¡familia! De continuar actuándose así se terminará por mandar el futuro de este país por ese trágico agujero nauseabundo.

Conductores de la demostrada honorabilidad de mi amigo Castro, o conductores como el presidente Maduro, sean de un vehículo o de un país, cuando son dignos no pueden permitirse, ni permitírselo a sus subalternos, el hablar o escribir cloacas Twitter, pretendiendo enlodar con el excremento del odio y de complejos personales a cualquier familia venezolana. El país todo aquejado de problemas de criminalidad, hambre y huelgas de hambre, como la de Ceballos, López  Baduel y Tirado, siente que ante tanto dolor es impostergable actuar para proteger la vida y la familia venezolana.

También ante tamaño mal ejemplo cloacal de funcionarios públicos, hombres de prensa, de la radio y/o la televisión, que ofenden a la familia venezolana, hacemos el llamado a todas y todos para que exijamos una disculpa pública. En esos casos, como el del director de TVES debe rectificarse.  De lo contrario, en verdaderas democracias y bajo conductores dignos de un país, serían seguramente retirados de sus cargos. Así mismo, desde lo más profundo de nuestra alma y desde nuestras familias, les enviamos nuestro abrazo de solidaridad a estos venezolanos en huelga de hambre, llamando a la comunidad internacional, y en especial a nuestro papa Francisco, para que nos acompañe en esta vergonzosa hora, exigiendo la inmediata liberación de los presos políticos.