• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

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Luis González del Castillo

¿Viene una nueva Venezuela? (II)

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En mi artículo anterior expuse el origen del conflicto de intereses, que no ha podido ordenarse y dirimirse, en nuestra actual sociedad rentista petrolera para crear y distribuir riqueza en la nación. Esto equivale o es lo mismo que decir derrotar la pobreza en Venezuela: la propiedad por parte del Estado de los recursos del subsuelo y de las minas existentes. Cambiar ese paradigma errado, que de partida se entendió como punto fundamental en la creación de la república independiente de la corona española, a partir de la primera década del siglo XIX, lo consideramos fundamental en el establecimiento de un nuevo paradigma de país. La sociedad norteamericana, surgida originalmente de colonos establecidos en búsqueda de libertad de creencias y organización familiar, debemos estudiarla también como ejemplo en este aspecto de origen del paradigma: ¿propietarios o súbditos?

Clave 2. Necesidad diferente a demanda (“Si das un pescado a un hombre se alimentará una vez si le enseñas a pescar se alimentará toda la vida”, del libro El desafío americano).

En dicho artículo anterior también propuse discutiéramos un sistema que inicialmente nos permitiera la activación de la condición de propietarios de los ciudadanos. El sistema es la bonificación mediante dos instrumentos: el bono educativo y el bono vivienda y hábitat, en estas dos áreas que cada sociedad debe garantizar a todo ciudadano que la integra si desea desarrollar su territorio y su nación de manera próspera y sostenida. Desde Adam Smith con su trabajo The Wealth of Nations con el cual aporta su lúcido pensamiento a la fundación del estudio de la economía moderna hasta nuestros días con el trabajo de Amartya Sen en La desigualdad económica, se reconoce en el desarrollo de las capacidades de trabajo productivo del individuo está una de las claves más poderosas, por no decir la más poderosa, en el logro del progreso material y espiritual de cada nación.

Por lo anterior para empoderar al ciudadano dándole su condición de propietario de la riqueza que se encuentra en el territorio, como un todo país, debemos constituir un primer mecanismo que lo convierta más que en objeto en sujeto de formación para ser productivo, en el más amplio sentido de la palabra, a su sociedad. El sistema  educativo, integralmente liberal, les permitirá a los padres ir identificando las oportunidades que educativas que se ofrecen, bajo regulaciones básicas del Estado claro está, para que puedan inscribir a sus hijos y escoger de toda la gama de oportunidades de estudio que van surgiendo en este tipo de sistemas, donde el Estado de remador, operario de escuelas, pasa a Estado timonel aliado de la sociedad para lograr la mayor y mejor calidad en la formación de sus ciudadanos. Con ello se puede acceder a un manejo más eficiente de los costos educativos y al control directo por parte de la sociedad de la calidad e la escuela donde los padres pasan a ser protagonistas junto con los alumnos de dicha calidad del sistema de enseñanza- aprendizaje.

En relación con el bono vivienda y hábitat existen numerosos ejemplos de la posibilidad de que el Estado, considerado como el propietario de la riqueza sea el que da el subsidio a la demanda de los ciudadanos que no poseen suficientes recursos de riqueza como para demandar la vivienda y el hábitat por si solos. El nuevo paradigma es que es el ciudadano es el nuevo propietario y no el Estado como accionista de la riqueza que hay en el territorio. El propietario ciudadano, que como es obvio pasa por distintas etapas con base a su edad, recibirá a partir de los 21 años en el caso de los hombres y de 18 en el de las mujeres, de una bonificación para optar por viviendas que la empresa privada desarrollará por su cuenta y riesgo y las pone en el libre mercado. Todo ciudadano recibe su bono de vivienda y hábitat. El que no lo use para demandar vivienda lo podrá usar para mejorar su hábitat o sencillamente no lo usará. La vivienda puede ser principal o secundaria, el punto es que la igualdad de condición de ciudadano hace que todos tengan derecho de ser accionistas igualitarios de la riqueza que se usa para activar esta demanda de vivienda y hábitat.

Las regulaciones detalladas de este tipo de instrumentos, en cuanto a su emisión por parte del Banco Central de Venezuela y las modalidades de su disposición y alcances, se consideran más bien materia de factibilidad instrumental que no implican mayores complicaciones ni inviabilidades, por lo que se darán por asumidas como tales para los fines de este artículo.

Al despedir hasta la próxima semana esta comunicación con ustedes, estimados lectores, no debo dejar de expresar mi profunda condena a la represión y la violencia como métodos de mantener el actual orden de cosas por parte del régimen que pretende gobernar a Venezuela, y por lo tanto me hago solidario con la expresión escrita del llamado acuerdo para la transición suscrito por Antonio Ledezma, Leopoldo López  y María Corina Machado.