• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

Al instante

El Plan V

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Viéndome en la imperiosa necesidad de contribuir a  hacer lo requerido para producir el cambio del actual status en que el gobierno ha metido a Venezuela, me planteé que, ante la idea que tanta gente me ha venido comentando de tener un plan B para irse del país, era necesario tener un verdadero “Plan V”,  es decir un Plan de amor total a Venezuela, y por ello los invito a que reflexionemos juntos para entender lo que nos pasa y lograr la salida vital de este laberinto en que nos encontramos. Las expongo acá, gracias a la libertad de expresión que aún nos permite El Nacional, a quien felicité y felicito nuevamente, ya que el pasado lunes 3 de agosto cumplió sus 72 años de existencia.

Primero: cuando nos enfrentamos a la responsabilidad que como ciudadanos tenemos de dar nuestro aporte para la solución de los problemas que tan gravemente aquejan a nuestro país, no pensemos en la fórmula desacertada de polarización, que no solo nos propone el gobierno sino más bien que nos impone con sus acciones. Debemos zafarnos de ese amarre tramposo con el cual pretende mantenernos realmente desunidos. La política,  vista como una práctica de la relación amigo-enemigo (del teórico nazi Carl Schmitt) es en mucho de lo que se ejerce desde el gobierno, sin percatarse algunos inclusive de quienes así proceden, que en realidad no son partidarios de ningún socialismo sino del régimen oprobioso y antidemocrático resultante que se ha ido conformando.

Por ello vayamos al encuentro entre venezolanos de distintas procedencias, condición social, ideas con diversas aproximaciones político-ideológicas, e intereses supuestamente contradictorios, para buscar puntos de coincidencia. Esa es la primera respuesta que debemos dar los verdaderos demócratas a esta pretensión continuista. Empecemos por pensar en nuestras familias y la conciencia ciudadana  que debemos asumir para amarla y protegerla, dentro de nuestro territorio. Rompamos con esa polarización que al gobierno favorece y vayamos con nuestro “Plan V”  a reunir esfuerzos que permitan reconstruir instituciones y encontrar fórmulas en torno a las cuales podamos resolver reales y graves problemas que confronta la familia venezolana como un todo: a)inseguridad a la vida y a los bienes, b)desabastecimiento de alimentos y medicinas con el altísimo costo cuando se consiguen y c) ausencia de oportunidades de empleo productivo, estable y bien remunerado, para que con trabajo honesto podamos mantener, con dignidad e independencia, una calidad de vida familiar acorde con la modernidad de un siglo XXI que nos está dejando atrás.

Segundo: establezcamos nuestras metas en el terreno de la realidad, con el cronómetro en la mano y la claridad del tiempo en que vivimos: el corto, mediano y largo, plazos. El gobierno habla de historia y de futuro, pero habita desde hace ya mucho tiempo en el corto plazo del sobrevivir y mantenerse en el poder. Es una vida de agonía, sin fecha de término y alternancia democrática ni promesa de cambio real. Su naturaleza es el autoritarismo y el atropello. Por ello con dádivas, clientelismo, sobornos y negociados con seudo dirigentes, pretenderán conservar el poder a toda costa. Por eso en nuestro “Plan V” están los principios y valores que no caducan y nos llevarán inexorablemente a la victoria, la cual por cierto será la victoria de una unidad superior para Venezuela y toda nuestra América.

Por ejemplo el tema electoral de corto plazo, es aquí y es ahora. Por ello les propongo analizar la oferta electoral que se nos presenta. La tarjeta única de la oposición ubicada en la MUD, que creyendo, como efecto propagandístico,  muestra una unidad robusta, refleja para mí más bien la manipulación, con base a circunstancias de conveniencia momentánea de un partido u otro, la verdadera debilidad de los partidos que la componen, que copiando al gobierno en sus procederes y miserias, apenas logran presentar una oferta electoral poco representativa y engañosa, sin consultas a las bases, para complacer apetencias de una cúpula que no termina de constituirse en una dirección política creíble, que genere confianza en el cambio necesario  y que éste se conducirá sin vacilaciones y sin anteponer intereses particulares por encima de los intereses de la nación.

Por ello es menester dejar atrás el temor frente al chantaje de que no hay más remedio apoyar al burro de aquí o de allá, o a la cúpula podrida de tal región o tal otra, porque ¡hay lograr la unidad a como de lugar! Esa no es la salida queridos hermanas y hermanos. La luz que ilumina nuestras mentes y enciende nuestros corazones, esa que nos hace invencibles está en el amor a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Está en esos principios y valores familiares que nos han hecho mejores seres humanos. Por ello no tengamos miedo de revisar las distintas ofertas electorales propuestas y asumamos la libertad de elegir según nuestras conciencias. No tengamos miedo de enfrentar, si es necesario, al que desde el gobierno pretenda imponer un resultado electoral distinto al que el pueblo decida. No tengamos miedo a diferenciarnos de algún candidato presentado por la MUD en algún circuito electoral específico que nos disguste. ¡Seamos electores libres!

Tercero: Vivamos hoy como si este día fuera el último día de nuestra vida terrenal y encomendándonos a Dios salgamos a la calle a triunfar con nuestro “Plan V” de libertad, reconciliación y paz para toda Venezuela. Salgamos a difundir este mensaje con amor y con nuestra oración “el señor es mi pastor nada me falta”...