• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

Al instante

Lágrimas artificiales

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¿Dónde se fue aquella Venezuela promisoria y amable de otros años a la que emigraban cientos de miles de hermanos de otras naciones de Europa y de América? Frente al autoritarismo y la destrucción de la democracia venezolana, ya en el año 2004 se evidenciaba el retorno de miles de venezolano-españoles a la madre patria. Se producía “un camino de regreso”, como le escribí entonces al presidente Rodríguez Zapatero durante mi estadía de acción académico-cultural en España, al invitarle a asistir al concierto de nuestro Simón Díaz en Madrid, que organizamos desde la Fundación Venezuela Siglo XXI, dicho año 2004.

¿Qué frustraciones o complejos impregnarán de más resentimiento y ansias de revancha el alma de algunos venezolanos? ¿O solo es la pura y dura ambición de poder y lucro? ¿Cómo lograremos superar este tiempo de dolor y llanto, para tornarlo en esperanza y cambio? ¿Cuántas lágrimas más de madres venezolanas costará esta locura?

No es preciso ser psiquiatra, político ni militar, o tener cualquier otro oficio para ver la realidad de lo que está pasando desde hace poco más de tres lustros en nuestra amada Venezuela. Observamos muchos actores cambiar de postura a conveniencia, un tiempo en el gobierno y otro en la oposición. ¿Por qué? El primero de los ministros designados por Chávez Frías en 1999, gracias a su prestigio dentro de la institución militar, fue el general Raúl Salazar Rodríguez. Quien, por cierto, fuera embajador ante el Reino de España. Este afirmó al dejar al gobierno poco tiempo después: “Cuando veamos a la gente emigrar en balsas desde las costas de Florida hacia la isla de Cuba, entonces creeré que allá la vida es mejor”. Había pasado ya el deslave de Vargas, y las costuras del disfraz de una revolución venezolana independiente, respecto de cualquier centro de poder político, más que verse, se habían deshilachado debido al evidente intervencionismo castrista en nuestra República. Este tipo de sistema socialista-totalitario, que ha costado muchas lágrimas, durante mucho tiempo, al subyugado pueblo cubano, ahora está costando muchas lágrimas al pueblo venezolano. Otro ejemplo de injusticias contra nuestros distinguidos oficiales es el del general Romer Mena Nava (geógrafo y profesor universitario). Al principio de la presidencia chavista, este oficial superior logró la creación del instituto oceanográfico Simón Bolívar. En otros tiempos recibió, y orientó, a muchos de los golpistas alzados del 4 de febrero, dándoles oportunidad de rectificar y reivindicar sus carreras. Ahora es preso del régimen, bajo las mismas falsas acusaciones que hay contra Leopoldo López. ¿Cuántas lágrimas más costará de esposas y familiares de destacados oficiales esta supuesta revolución?

La lucha por el civilismo democrático, con mucho más de cuarenta años, desde el llamado Pacto de Puntofijo hasta hoy, comenzó a perderse en forma cada vez más acelerada cuando en uso de sus facultades, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales, el extinto presidente aplicaba un by pass administrativo a los gobernadores elegidos y en funciones en cada estado (departamentos, provincias o intendencias, según se conocen en cada país). Al negarles la administración de los recursos, bajo el mancillado nombre de nuestro Libertador, aplicó el “Plan Bolívar 2000” y otorgó los recursos a los generales de la circunscripciones regionales, haciendo de una organización reconocida por todos los venezolanos, como lo era la Fuerza Armada Nacional, un instrumento de política tendenciosa y partidizada, a favor de su organización  seudorrevolucionaria. Recuerdo habérselo preguntado en un foro el Instituto Ortega y Gasset a Carlos Escarrá: “¿Por qué si Chávez Frías era tan civilista designaba a dedo candidatos militares a las elecciones regionales (caso de Zulia Y Falcón)?”. Carlos Escarrá perdiendo los estribos no consiguió ofenderme, sino quedar mal ante la audiencia, sin responder. Lo que sí logró fue marcar mi presencia en ese escenario, ante sus amiguitos del ahora Podemos. ¡Ustedes imaginarán que en todos los escenarios de la lucha por la verdad se manejan intereses y dineros para soportarlos!

Así empezó a multiplicarse más la corrupción y a desbordarse hacia todas las demás instituciones, para vergüenza de nuestra otrora admirada institución castrense. ¿Quién derramará una lágrima por los corruptos que destruyeron el sistema venezolano de atención médica? Duplicando esfuerzos para desplazar nuestro personal médico, despreciándolo y desprestigiándolo, mientras se alababa al personal de un supuestamente maravilloso convenio con médicos cubanos, y a cambio de nuestro petróleo, se malgastaron millones. ¿Era necesario hacer las cosas de ese modo? ¿Cuántas lágrimas más de madres que pierden sus hijos y seres queridos habrá por la ausencia de atención médica adecuada debida a la inexistencia de equipamientos y medicinas en nuestros centros asistenciales?

Luego vino la joya más preciada de la corona: Pdvsa. Entrado el año 2002, se mostraba un segundo gobierno chavista todopoderoso. Muy seguro de su control sobre los mecanismos de la corrupción criolla para el manejo mañoso del poder en Venezuela, el chavismo se había relegitimado con la nueva Constitución del año 2000, y después de haber vencido en elecciones a aquella farsa opositora representada por el gallo, también golpista, Arias Cárdenas, frente a la gallina chavista, que no quería debatir democrática y electoralmente otra posible alternativa de gobierno. La intervención en la industria iniciada desde el año 2001, “para crear una crisis a propósito”, como sostuvo entonces el ahora difunto Chávez Frías, fue para controlar el flujo bruto de capital que por concepto de exportaciones petroleras recibía la República. El general Guaicaipuro Lameda, nombre que no revela precisamente inclinación pro imperial en su educación hogareña, fue desconocido en sus méritos, y esfuerzos, por mantener el respeto a la leal trayectoria profesional, dentro de la entonces eficiente y primera industria nacional. Miles de gerentes venezolanos fueron despedidos sin siquiera pagarles sus ahorros (lo que parece ahora ¿haber olvidado el otro Escarrá?) para colocar dicha industria al servicio del castrista plan: rojo-rojito. ¿Cuántas lágrimas se vertieron debido a tales atropellos?

Sería bastante larga la lista y los casos a mencionar, de lo que ha sido la confiscación, con destrucción, de los medios de producción privada, y la perversión de los medios públicos. Están también casos como el de los medios de comunicación social, que ahora en manos del Estado (caso de Radio Caracas Televisión, con su pésima versión TVES y su flamante director) se dedican a producir propaganda gubernamental que desconoce la realidad de sufrimiento del pueblo venezolano. Pretendiendo producir distracción y risas, fracasan y logran si producir muchas lágrimas de rabia y dolor a la sociedad venezolana. Se ha violado de esta, y de muchas otras formas, la Constitución venezolana, la cual prometía pluralidad económica, política y social. La expresión del comandante Urdaneta Hernández al saberse traicionado por el chavismo fue esclarecedora: “El hombre nos salió comunista”. La saga de su hijo, “como ellos le dicen”, nos sigue saliendo peor de lo mismo. La emblemática empresa Polar ha sido hostigada y vilipendiada junto a su líder empresarial, Lorenzo Mendoza. A este, el respetuoso presidente que tenemos le llama “el pelucón”. Con más que irrespeto, amenaza y persecución, ¿qué tipo de empresas privadas nuevas o empresarios podrían venir a invertir a  Venezuela? Se hacen grandes homenajes póstumos al líder de la revolución, en un derroche de adoración personalista, mientras se destruyen las instituciones republicanas y se profanan las tumbas de muy queridos ex presidentes. Se desconoce la intercesión de su santidad el papa Francisco, quien envió misiva al presidente Maduro, y quiso enviar un emisario con muy fuerte credibilidad, para habilitar un reconocimiento mutuo en la necesidad de producir una salida constitucional a nuestra crisis. Sin embargo, a conveniencia se desestima tal apoyo papal y aparece de pronto una triada de ex presidentes que, sin apoyar claramente como salida el cumplimiento de nuestra Constitución, como en efecto lo representa el referéndum revocatorio,  acuden ante nosotros y van a organismos internacionales pidiendo un supuesto diálogo que quiere el gobierno de Maduro “para salvar la patria”, mostrándose muy concernidos al derramar ¡lágrimas artificiales! 

Operado de los ojos, al implantárseme lentes que me están permitiendo ver aún con mayor claridad, lo que agradezco por cierto y expreso mi admiración y respeto por nuestros médicos, pude constatar que no se consiguen lágrimas artificiales en nuestro país; como muchas otras medicinas de mayor urgencia. A pesar de tantas dificultades, nuestros profesionales verdaderamente honestos, sean psiquiatras, políticos, militares o de cualquier otro oficio, se mantienen trabajando para apoyar la reconstrucción institucional que habrá de llevarse a cabo en Venezuela. Mientras tanto, permítanme mostrarme escéptico en relación con la intervención de los organismos internacionales en favor de la solución de este tipo de crisis nacionales. La historia nos demuestra que intereses de cada país, y de sus grupos internos, privan a la hora de actuar en asuntos de otros países, y este gobierno se ha mostrado particularmente dadivoso a favor de su permanencia en el poder. Ojalá me demuestren que en esta oportunidad estoy equivocado. En mi opinión, será el pueblo venezolano el que con su sangre, sudor y ¡lágrimas naturales! (parafraseando a Churchill), logrará derrotar la ignominia, y ayudar bajo su tradición, histórica y heroica, a conquistar nuevamente su libertad, volviendo a dar ejemplo a los otros pueblos de America Latina, como un día, tal como hoy, lo hizo en Carabobo,  el 24 de junio de 1821, hace 195 años.