• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

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Juan Páez Ávila y la alternativa electoral independiente

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Dedico, gracias a la deferencia que me permite El Nacional, este artículo al profesor, periodista, escritor, ex parlamentario (senador-diputado) y ejemplo de dignidad comprometida con la acción política por la patria venezolana, desde su temprana juventud y hasta hoy: Juan Páez Ávila.

La extensión de la unidad hacia todos los movimientos sociales, gremios, organizaciones no gubernamentales; como la plantea el líder democrático nacional Leopoldo López Mendoza, desde la prisión a que esta oprobiosa dictadura lo ha sometido, la hemos concebido como producto del esfuerzo de construir una visión fundamental y compartida de país que, basada en valores de libertad, justicia, honestidad y solidaridad, hemos intentado abonar con propuestas y acciones específicas.

Desde la Fundación Venezuela Siglo XXI, la  cual creamos al egresar del IESA, en honor de nuestro padre, Néstor González del Castillo Heinemann, y gracias a ejemplos como los de Juan Páez Ávila, George Kaztner y tantos otros académicos demócratas, hemos trabajado como tanque de pensamiento e ideas, desde hace diecinueve años. Nos hemos preparado acá en Venezuela y en el exterior, y hemos organizado múltiples reuniones, disertaciones y conferencias, con actores nacionales e instituciones internacionales. Ramón Guillermo Aveledo, Antonio Ledezma, el general Francisco Usón, el general Raúl Salazar, la Nunciatura Apostólica en Venezuela, antes con Pietro Parolín, hoy secretario de Estado de su santidad el papa Francisco, y con el actual nuncio, Aldo Giordano, que nos  han acompañado, entre otros, en Venezuela. En Europa y Estados Unidos desde el Instituto José Ortega y Gasset de Madrid hasta la Escuela Kennedy de Boston o el Centro de América Latina y el Caribe de la Universidad Internacional de Florida, respectivamente. Ello demuestra que la lucha permanente por la libertad, la reconciliación y la paz, entre todas las venezolanas y los venezolanos, va más allá precisamente de los partidos políticos, sin menoscabo de su principalísima necesidad.

Alcanzar ese nivel de unidad superior para Venezuela no ha sido aún posible por la obstrucción sectaria e interesada de solo tres partidos, que no logran la credibilidad requerida, más por su errático desempeño que por cualquier ataque del gobierno dictatorial del actual régimen, amén de cualquier otra manipulación crematística. Partidos, que siendo muy poco democráticos hacia su propio seno (conducidos por Julio Borges, Henry Ramos y desde fuera por Manuel Rosales) lo son también hacia las organizaciones que intentamos ampliar la base del esfuerzo unitario hacia la totalidad de la sociedad democrática, que es finalmente la que sufre los desaciertos de su errática conducción política. En lo electoral están plagados de ejemplos de lo que no se debe hacer y para muestra un botón: asignar al joven Requesens, actual concejal de Baruta por Acción Democrática, como candidato en Táchira, circuito desconocido para él. Al diputado Marquina, que de la AD de Henry Ramos pasó a Un Nuevo Tiempo de Manuel Rosales y ahora con Borges a Primero Justicia, desde el estado Sucre, a los Altos Mirandinos, por cierto afectando a John Goicochea en 2010, y ahora lo mandan a la tierra larense a desconocer la genuina y representativa candidatura del actual diputado por Lara: Eduardo Gómez Sigala. Traer del Zulia a encabezar la lista de Distrito Capital al  secretario general de Primero Justicia, para luego seguramente pretender imponerlo como candidato a alcalde de Caracas, nos recuerda el fiasco resultante con Ismael García en Aragua. Dichos partidos se han convertido, lamentablemente, en poco representativos del verdadero anhelo de cambio que existe en la sociedad venezolana, debido justamente a dicha forma equivocada y sectaria como se conducen y pretenden conducir la oposición al régimen antidemocrático de la dupla Maduro-Cabello. “Por ello y muchas cosas más”, como dice la canción, mis queridos lectores, “ven a mi casa esta Navidad”, y así les pedimos que el 6 de diciembre se consideren como nosotros “Electores Libres” y con esa tarjeta nos acompañen como alternativa independiente.

Hago votos porque personas del prestigio y sabiduría, como las que representa Juan Páez Ávila, un larense y venezolano ejemplar, puedan ayudarnos a hacer visible ante los ojos de millones de venezolanos, defraudados y desesperanzados ante el desastre del gobierno madurista del PSUV, así como por la errática y sectaria conducción política de la oposición-MUD, que existe una respuesta política y electoral viable y democrática; necesaria para producir la corrección a los conocidos graves desaciertos de esta, al plantear su plataforma electoral, y es apoyando de manera inteligente candidatos de la alternativa independiente que ha surgido como solución a dichos errores señalados. Más que una oposición complaciente, una alternativa nacional de unidad superior, que luego nos permita en la Asamblea Nacional unir esfuerzos por una acción política acertadamente democrática y contundente, es nuestro propósito.

Nuestros candidatos son mujeres y hombres que representan a cabalidad  sus entidades regionales federales. Así, como hemos dicho, hacemos esta propuesta en la lucha contra el centralismo y estatismo devorador de las oportunidades de desarrollo integral de nuestros ciudadanos, de nuestro territorio, sus recursos y oportunidades. Menciono, solo a manera de ejemplo, algunos de nuestros candidatos más emblemáticos, que evidencian  la solidez del planteamiento regionalista auténtico de nuestra oferta electoral alternativa, y si se quiere complementaria en muchos casos, dentro del campo de la oposición: Sergio Omar (cura) Calderón, en Táchira; Eduardo Gómez Sigala, en Lara; Jesús Stewart, en Vargas; Sairam Rivas, Gabriel Puerta Aponte, Soraya Royé y Benjamín Gómez, en Miranda. Orlando Escobar y Griseida Vásquez en Aragua. Luis Abreu en Carabobo. Julio Marcano en Anzoátegui. Berenice Gómez, Iván Olivares y Luis González del Castillo, en Distrito Capital; entre decenas de luchadoras y militantes de la libertad, que en este instante el tiempo no me permite mencionarlos a todos. Estoy dispuesto, como organizador, dentro de todo este esfuerzo nacional, a dialogar, con respeto y sensatez, sobre esta o cualesquiera otras propuestas e iniciativas que puedan realmente llevarnos a la definitiva victoria democrática de Venezuela.

Finalmente, muy querido Juan Páez Ávila no me despido sin ratificarte mi admiración y respeto por la generación que tú representas como fiel luchador por la democracia, ex presidiario político guasinero de la dictadura perezjimenista. Mi generación tiene el deber de refrendar esa lucha por la democracia, a todo evento, y en todas las circunstancias que se nos presenten. Ese es el compromiso de quien se enorgullece al llamarte amigo: Luis González del Castillo, candidato a diputado de la Asamblea Nacional, junto a Berenice Gómez por San José, San Bernardino, San Agustín, San Pedro, La Candelaria y El Recreo, circuito #3 del Distrito Capital.